Adamuz, un pueblo asediado por los linces
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una colonia de más de 60 felinos campa alrededor del pueblo

Adamuz, un pueblo asediado por los linces

El lince se recupera y ante la falta de conejos en el campo ha matado un millar de gallinas en un pueblo de Córdoba. Los vecinos protestan por la pasividad de la Junta en dar ayudas

Foto: El lince Higuerón, durante un ataque a un gallinero en Adamuz (Córdoba). El Confidencial
El lince Higuerón, durante un ataque a un gallinero en Adamuz (Córdoba). El Confidencial

Adamuzes un pueblorodeado. Rodeado de olivares, eso salta a la vista, pero también de linces. Aunque estos son más esquivos, una colonia de más de 60 felinos campa alrededor de este pueblo de la sierra de Córdoba. Tanto, que ya genera problemas con los vecinos. Ante la falta de conejos, los linces -hace solo una década al borde de la extinción- han comenzado a arrasar gallineros. Y como con el lobo en Castilla o el osoen Asturias, esto ha generado indignación y protestas. La noticia de que los linces merodean donde habita el hombre era impensable hace solo unos años y añade un problema -bendito problema para la conservación-: cómo reparar los daños antes de que la gente se cabree y se tome la justicia por su mano.

En la casitaque Benito tiene a las afueras de Ademuz hace frío. Aunque luce el sol, está en un alto y corre un aire inhóspito. Benito, de 62 años, es un albañil en el paro desde hace cuatro quesolo cobra los 426 euros de la ayuda social. Aquí plantó unas patatas y puso un pequeño gallinero. “Casi todos los habitantes del pueblo tienen una parcelita chiquita. Antes de la crisis pues a lo mejor nadie le hacía caso. Pero ahora la mayoría hemos puesto gallinas y un pequeño huerto porque, mira, es una pequeña ayuda para la casa”, cuenta Benito.

"Yo no digo que no haya linces, pero sí digo que junto al pueblo no es su sitio", critica un vecino

Pero en el gallinero tiene un problema inesperado: el lince. El martes pasado cuando fue a echar un vistazo se lo encontró todo revuelto y lleno de plumas. “A dos gallinas les había quitado la cabeza, a otra le dio un zarpazo y se va a morir”. El ataque llegó solo un día después de que hubiese comprado unas gallinas para reponer las que murieron en un ataque anterior.

No parece fácil entrar en ese gallinero, cubierto por los lados y por arriba con una malla metálica. “Yo creo que el bicho se ha metido por debajo. Antes entró por el único rodal que quedó sin malla, pero puse muchas piedras. Ahora ha escarbado, ha metido la cabeza y en cuanto mete la cabeza ya entra,porque el lince es un poco más grande que un gato”, cuenta Benito. Yapiensa en comprar un par de sacos de cemento para tapar el único resquicio que cree que queda.

La conversación se anima con Ángel, un técnico del programa de reintroducción del lince, financiado por la UE y coordinado desde Andalucía, que ha subido a la casa a ver si hay resultados en la cámara de fototrampeo que colocaron después de la intrusión del felino. Existe una posibilidad de que no sea un lince, sino un gato u otro bicho. Pero los antecedentes no ayudan al felino. Pedro Pérez, buenamigo de Benito, también los ha sufrido. Y no es el único. “Solo en mi zonahan atacado ocho granjas: el de la coleta, mi primo Antonio, Rafa, que tuvo que ir a pedir medio rollo de malla como si fuera un chatarrero;Francisco, el que trabaja en la media legua;el nene Salvador;el otro día le entró al Diego, Bartolo, el Luis, el Habichuelas, a todos”, enumera Pedro con los dedos. Tiene un almacén de construcción y ha sido el primero en protestar y hacer ruido en la prensa local. "Me he hartado", resume. Pedro es un tipo grande y expansivo que habla y se ríe a todo volumen. Benito es todo lo contrario. Son buenos amigos.

El lince desapareció de Córdoba hace 40 años. Hoy vuelve a haber más de 60 ejemplares por las sueltas

A unos kilómetros, en el gallinero de Pedro, aún quedan los restos de las gallinas devoradas. Allí un lince macho conocido como Higuerón se dio un festín hace unas semanas. Él puso una cámara que se dispara automáticamente y captó la secuencia. Durante horas el lince se puso fino. "El animal es precioso, eso sí. Este es un macho grande, está en forma. Aquí le gruñe a las cabras, que le balaban desde el otro lado de la valla", señala Pedro mientras pasa las fotos en su móvil. Se ve un lince "de mota gorda", como son los de Doñana. El técnico de la Junta señala que ese ya nació en la sierra de Córdoba.

Hace unos años, los técnicos conocían a casi todos los linces. Iban con radiomarcadores en el cuello y podían seguir su posición. Pero la situación ha cambiado mucho desde que en 2009 soltaron los primeros 12 linces (seis de ellos criados en cautividad) en la comarca de Guadalmellato. Desde entonces han seguido las reintroducciones y han criado. Ha habido atropellos, claro, y alguna desaparición misteriosa en la que nadie ha querido hurgar, pero en general el programa ha funcionado. Se han liberado 43 ejemplares y en el último censo, de 2015, se contabilizaban 61 linces entre Adremuz y Villafranca, el pueblo de al lado. De ellos, 27 son cachorros. "Yo creo que ya hay más de 100", tercia Pedro antes de enumerar todos los sitios en los que los ha visto.

La zona es propicia y antes tuvo lince, pero hay un problema que la Junta no combate. Apenas hay conejos por una nueva cepa de neumonía que esquilma las poblaciones. Como no hay conejos, base de la dieta del lince, este se ha pasado a las gallinas.

El programa de reintroducción del linceha soltado linces en Castilla-La Mancha, Extremadura, Portugal y Andalucía y prepara la liberación por Murcia. La mayoría de las sueltas se producen en grandes latifundios de caza, zonas despobladas. Pocos sitios como esta comarca están tan poblados. En la carretera que sale de Adamuz hacia Villafranca hay un vallado de más de dos metros con señales para que la gente reduzca el paso, lo que no ha impedido atropellos. El problema de convivencia empieza a ser evidente. "Si aquí la la gente hubiera sido mala, ¿cuántos linces se hubieran doblado? Todos. Aquí no quedaría un lince", advierte Pedro: "Yo no digo que no haya linces, pero sí digo que junto al pueblo no es su sitio". A l otro lado de su finca está la vía del AVE, donde apareció un lince hace años. Oficialmente fue un atropello pero fuentes del programa sospechan que estaba ya muerto cuando alguien lo lanzó a la vía.

El 90% de los vecinos quería la reintroducción. Ahora la Junta revisa si sigue el apoyo ciudadano al lince

Si se mira con perspectiva, el problema de Adamuz es una muy buena noticia para el lince. En 2004 se calculaba que apenas quedaban 100 reproductores en la Península. En 2005nacieron los primeros linces del programa de cría en cautividad. Comenzaron las sueltas y en los últimos años, entre noticias de atropellos y amenazas, se cuelan cada vez más noticias de progresos: en 2015 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza rebajó su protección;ese mismo año un lince soltado en Castilla-La Mancha, Kentaro, llegó hasta La Rioja, demostrando que puede superar muchas más barreras de las que se creía. En 2016 se van a solar otros 45 ejemplares. "La verdad es que estamos viendo que sabíamos poco del lince. Si no se le ataca y tiene comida se reproduce fácilmente y no es tan esquivo como pensábamos", explica un técnico de conservación que pide el anonimato porque solo la dirección puede hablar en público.

Vídeo: El lince invade la sierra cordobesa

Pero todo el progreso se basa en que la gente de los pueblos lo acepte pues si el pueblo se harta difícilmente habrá linces. Y ahí Adamuz es crítico. La Junta de Andalucía responde que no teme que crezca el rechazo de la población. Aun así, añade quede todas formas "está revisando el estudio social de apoyo a la reintroducción que se hizo antes de iniciarla y que demostraba que el 90%de la población apoyaba el proyecto".

La Administración andaluza sostiene que hay ayudas para reparar gallineros y mallarlos. "Los daños se han valorado todos y se han aprobado los que se ha estimado técnicamente que eran de lince ibérico (la mayoría)".Sin embargo, la tardanza en pagar y las pegas son muchas. Fuentes conocedoras del programa critican que llevan años reclamando un plan de ayudas, sobre todo porque no hablamos de cantidades millonarias, y que la respuesta de la dirección del programa Life en Jaén era que no había ayudas para gallineros, que la población local debía aprender a convivir con el lince.

"El plan del lince tiene 36 millones de euros. Digo yo que eso da para compensar dos gallinas", razonaPedro Pérez mientras pasea alrededor de su gallinero. Ha dejado sueltas a las cabras y a las ocas. Cree que estas se defienden. Pero al día siguiente de la visita envía un mensaje: "Un lince ha atacado y se me ha comido una oca". Es probable que sea de nuevo Higuerón, que ya conoce la zona.

El plan del lince vive su propia lucha de egos entre biólogos, y los gallineros de Adamuz lo están pagando

Los vecinos piden que la Junta repueble la zona con conejos, pero la Administración responde que es imposible. "Los criterios científicos aconsejan que no se realicen repoblaciones de conejo en áreas que tienen una población natural, ya que se podrían importar enfermedades del área de procedencia", señala la Consejería. La Junta de Andalucía no ha querido que ninguno de esos técnicos hable con este diario y en su lugar ha remitido una respuesta por correo. Según fuentes conocedoras del programa de reintroducción, la suelta de conejos es una reivindicación histórica de los técnicos del programa, pero el responsable en Jaén se niega. El plan del lince vive su propia lucha de egos y los gallineros de Adamuz lo están pagando.Los ataques sistemáticos -van más de 80 denuncias con un millar de bajas gallináceas- alarman a los técnicos que están sobre el terreno. Temen que sin ayudas el pueblo la tome con los linces después de todo lo que ha costado reintroducirlo.

La ventaja es que aún hayrecuerdo de que la zona tradicionalmente tenía linces. Benito cuenta que él fue uno de los últimos en ver uno: "El último lince que yo vi aquí y que fue de los últimos que se vieron fue en la carretera de los conventos y yo tenía 18 años. Calcula, porque ahora tengo 62". Pero a su lado, Pedro ya muestra desdén hacia el lince:"El lince se extinguió de aquí porque el mundo ha cambiado. Ahora no puede volver. Es como un dinosaurio. Aunque pudieses crearlo no sobreviviría si lo soltaras. Digo yo, vamos".

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