los grandes carnívoros coexisten con humanos

Linces, lobos y osos se recuperan en Europa tras años de extinción

El modelo de conservación europeo, recogido por la revista 'Science', demuestra que la coexistencia entre grandes carnívoros y hombres es posible

Foto: Cachorros de lobo en el oeste de Polonia
Cachorros de lobo en el oeste de Polonia

Cincuenta años después de haber sido exterminadas en la mayor parte de Europa, las poblaciones de oso pardo, lince euroasiático, lobo y glotón se recuperan hoy, según un estudio, en todo el continente gracias a un modelo de conservación que demuestra que la coexistencia entre grandes carnívoros y hombres es posible. 

Esta es la principal conclusión de un estudio publicado en Science y que ha sido realizado por científicos de 26 países, y dirigido por el profesor Guillaume Chapron de la Universidad sueca de Ciencias Agrarias y por José Vicente López-Bao, de la Universidad de Oviedo (Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad-CSIC). "A través de la Iniciativa Europea de los Grandes Carnívoros, los investigadores hemos recopilado datos sobre la evolución en las últimas décadas de cuatro de los mayores carnívoros de Europa: oso pardo, lobo, lince euroasiático -no ibérico-, y glotón", un mustélido que habita en Noruega, Suecia y Finlandia, ha explicado a Efe López-Bao.

Europa es un ejemplo que coexistencia entre los grandes carnívoros y el hombre. Un modelo que podría ser extrapolable a otras partes del planeta

El trabajo confronta el modelo conservacionista europeo, basado en la coexistencia entre humanos y animales salvajes, frente al de la escuela norteamericana que apuesta por las reservas y los espacios protegidos para la conservación de especies. Los resultados del estudio confirman que "Europa es un ejemplo que coexistencia entre los grandes carnívoros y el hombre. Un modelo que podría ser extrapolable a otras partes del planeta", subraya.

El modelo de coexistencia europeo ha permitido, por ejemplo, que Europa cuente con más de 124.000 lobos, frente a los 5.500 que hay en los estados contiguos de los Estados Unidos, a pesar de que el viejo continente ocupa la mitad de territorio y tiene más del doble de densidad de población (97 habitantes/Km2 contra 40 hab/Km2).

La situación en la Península Ibérica

De los cuatro grandes carnívoros utilizados para el estudio, dos (osos pardos y lobos) siguen presentes en la Península Ibérica. El oso pardo en España se encuentra distribuido en dos áreas: la Cordillera Cantábrica (que cuenta con dos subpoblaciones, la occidental y la oriental) y los Pirineos.

A mediados del siglo pasado, la población cántabra de osos ocupaba un área aproximada de unos 1.800 kilómetros cuadrados, pero hoy en día llegan a los 7.700 Km2, es decir, que "en este tiempo, se ha cuadruplicado su área de distribución", destaca López-Bao. De hecho, según datos de la Fundación Oso Pardo (que participa en el estudio), en subpoblación occidental habría "un mínimo" de 200 ejemplares y en la oriental "un mínimo" de 30.

La situación de los lobos de Sierra Morena, sin embargo, es muy diferente. Esta subpoblación está en estado crítico. En 2010 estaba formada por una sola manada y es la única población de lobos de Europa que no se está recuperando

En cuanto a los lobos, la población más importante de la Península Ibérica (y del oeste de Europa) está entre Galicia, Asturias, Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Castilla-La Mancha, Madrid y Portugal y, según el estudio su estimación poblacional oscila entre 2.200 y 2.500 ejemplares distribuidos en unos 120.000 Km2, "casi el doble que su distribución estimada en los años 70", destaca el investigador.

"La situación de los lobos de Sierra Morena, sin embargo, es muy diferente. Esta subpoblación está en estado crítico. En 2010 estaba formada por una sola manada y es la única población de lobos de Europa que no se está recuperando. De hecho, su área de distribución se ha reducido a una décima parte del área estimada en los setenta", lamenta López-Bao.

Entre los principales factores que han contribuido a la recuperación de estas especies en Europa, el estudio señala la proliferación de instituciones dedicadas a la protección de la naturaleza, una legislación favorable a la conservación, donde la directiva Hábitats "ha jugado un papel fundamental", la estabilidad política vivida desde la Segunda Guerra Mundial, el abandono rural y la recuperación de las poblaciones de presas silvestres.

Muchos de los conflictos que en su día provocaron el declive de estas especies, como el asociado a los ataques al ganado, todavía están presentes

Pese a los resultados, López-Bao advierte "muchos de los conflictos que en su día provocaron el declive de estas especies, como el asociado a los ataques al ganado, todavía están presentes, y además pueden volver a surgir de manera muy desproporcionada" cuando estas especies recolonizan territorios que ocupaban en el pasado, por eso, "habrá que tener especial atención en esas áreas".

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