tiene un canal de manualidades

Hola, tengo nueve años y estoy 'enganchado' a YouTube: la vida de los niños 'youtubers'

Tiene nueve años y un canal en YouTube. Ani se dedica a hacer manualidades y fabricar juguetes, ajena a los peligros de la red

Foto: Con nueve años, Ani tiene nociones de programación, de Photoshop y su propio canal en la plataforma de vídeos.
Con nueve años, Ani tiene nociones de programación, de Photoshop y su propio canal en la plataforma de vídeos.

“¡Hola rinconeros!” es el efusivo saludo que Ani, de nueve años, dedica a sus seguidores al comenzar cada uno de los vídeos de su canal de YouTube. En las grabaciones demuestra con desparpajo cómo hacer manualidades y juguetes sencillos y originales. Pero quién mejor que ella para explicarlo: “Si te gustan las manualidades, los experimentos, los juguetes y descubrir cosas nuevas, este es tu canal”, recita en uno de los episodios.

En nueve meses, la gracia y simpatía de esta joven 'youtuber' ha atraído a más de 700 suscriptores entre los que no solo hay españoles. En algunos países sudamericanos, como México y Argentina, también siguen las entregas de 'El rincón de Ani'. Con la ayuda de su padre, ha bautizado así al espacio que gestionan juntos en la plataforma.

“Me gusta mucho ver YouTube y los canales de manualidades son mis favoritos”, cuenta Ani, con timidez, a Teknautas. Nos explica que a raíz de esta afición, su padre le propuso abrir su propio canal, dedicado a las labores manuales. “Me pareció una idea estupenda y nos pusimos en marcha inmediatamente”, prosigue.

“El contenido siempre lo decide ella, lleva una lista con los temas y elige lo que quiere hacer”, nos dice el aludido, Alejandro L.. La protagonista no necesita guiones; solo ensaya previamente la manualidad, que explica al principio de cada vídeo y lleva a cabo después. Él la ayuda a comprar los materiales que necesita y se encarga de la edición de las grabaciones (caseras), pero en esta fase también se involucra la pequeña: “Me dice dónde quiere los cambios y la cámara rápida”. La niña ya ha participado incluso en la última edición del evento Women Techmakers en Madrid.

Niños y 'youtubers'

Al otro lado del charco, los canales protagonizados por niños son todo un fenómeno: los hay de cocina, de disfraces, de humor y casi a modo de webserie infantil. YouTube no tiene ninguna condición que exija la mayoría de edad a quienes aparecen en los vídeos, aunque el requisito sí es indispensable para abrir una cuenta de Google. “Como el canal no va vinculado a la cuenta de un menor, no hay ningún problema”, indica su padre, responsable del correo que respalda el espacio de Ani y las cuentas de Twitter y Facebook.

“No existe ninguna ley que diga que los menores de 14 años no puedan estar en las redes sociales o YouTube”, nos aclara por su parte Carlos Represa, director del Instituto para la Competencia Digital (ICD) y presidente de la Asociación Nacional de Protección de Menores en Internet. “Lo que establece la ley [el Reglamento de 2007 que desarrolla la Ley de Protección de Datos] es que los menores de 14 años no pueden ceder sus datos personales”.

Iniciar a los niños en el entorno digital puede ser muy beneficioso, siempre que tengan conciencia y estén formados ante lo que se van a encontrar

Así, Represa advierte de que, cuando un padre abre una cuenta para gestionar un canal que protagonizará su hijo, “está generando una autorización para ceder los datos del menor”. Pese a que el nombre y apellidos que figuran en el perfil pertenezcan al adulto, “la sola imagen del joven ya es información personal”.

Y las herramientas con las que cuentan empresas como Google, que extienden sus tentáculos por toda la red, van más allá. “Pueden rastrear la geolocalización de un tuit con una fotografía del niño, analizar los metadatos, ver la actividad de esa cuenta de YouTube” y “se crean huellas digitales que van a perdurar en el tiempo, cuyos efectos se ven a medio y largo plazo, y de las que los chicos no son conscientes”, señala el director del ICD.

No obstante, Represa admite que la plataforma de vídeos “no es el demonio”, y que iniciar a los niños en el mundo digital donde van a vivir y relacionarse tiene muchos aspectos positivos, siempre que haya una profunda concienciación y formación previas, tanto del menor como de su tutor. Algo que, en su opinión, y en la de otros expertos, debe comenzar en el colegio.

Alejandro, que trabaja en el sector tecnológico, se ha encargado de esta parte en casa. Ani “tiene nociones básicas de programación, de Photoshop y desde pequeña ha tenido acceso a muchos dispositivos”, siempre bajo supervisión.

“Utiliza la tecnología, pero la hemos educado para que sepa qué cosas puede compartir en internet y cuáles no”, prosigue su padre. Asegura que es muy minucioso con los detalles, para evitar el problema de la huella digital. Además, se encarga de revisar los correos y comentarios en YouTube para borrar los que no son adecuados antes de que la niña los lea y los conteste.

Los fantasmas de internet

Aunque la mayoría son halagos, se han encontrado con algún que otro 'troll' dando rienda suelta a su negatividad. Existen incluso entre los niños: “Me han llamado ‘niña rata con olor a queso”, nos dice Ani. También ha recibido ciertos mensajes más desagradables, que ella no ha visto, del tipo “este es mi móvil, podríamos quedar un día”. “Hay que tener mucho cuidado con este tipo de cosas”, afirma el padre.

Represa suma algunos riesgos. Cita el 'grooming', el 'sexting' y la posibilidad de que las imágenes terminen en páginas de “depredadores sexuales y pedófilos”, o de que las cuentas se conviertan en objetivo de 'phishing' para obtener información de los padres.

Entre los riesgos a los que se enfrentan los menores se encuentran el 'grooming', el 'sexting' o que las imágenes terminen en manos de pedófilos

Para el experto, la exposición mediática produce por sí sola un impacto en los menores. “Entran en la cultura 'youtuber', en el mundo 'like', donde la popularidad se mide en seguidores y donde crean una red de contactos que no siempre comparten contenidos aptos para ellos”, asegura.

Ani, sin embargo, parece tenerlo claro: “A mí la verdad es que no me importa ser famosa ni el dinero, lo único que quiero es disfrutar con el canal”.

 Captura de pantalla de YouTube Kids.
Captura de pantalla de YouTube Kids.

YouTube ya ha lanzado una versión de la plataforma dirigida a los niños, en formato 'app', donde los vídeos están filtrados, así como un YouTube Escolar que hace lo mismo para que los jóvenes puedan acceder a la página sin peligro. Sin embargo, no hay canales diseñados para que ellos hagan sus pinitos con los vídeos. Entre las posibles opciones para disminuir los riesgos, se incluyen el etiquetado de los contenidos o la creación de canales restringidos que requieran una identificación previa de los suscriptores.

“Técnicamente es posible”, indica Represa, pero comercialmente “no es viable” tal y como funciona actualmente la economía digital. “Nos dan todo gratis a cambio de nuestros datos personales”, asegura.

La normativa en materia de privacidad tampoco ayuda. “Ahora mismo, si una empresa dice que trata tus datos en Estados Unidos [como Google], no se puede hacer nada”, prosigue el director del ICD. Una vez se reforme (el cambio está en camino), “se podrán establecer verdaderos mecanismos de control y protección de la identidad de los menores” que, como Ani, quieren disfrutar de las posibilidades que ofrece internet.

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