muy parecido al x-22 raptor

Invisibilidad oriental: Japón prueba el X-2, su primer caza de combate indetectable

Puede hacer maniobras impensables para otros aviones y es invisible a los radares. Así se define el nuevo prototipo pensado para proteger los cielos japoneses

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Japón ha completado hoy con éxito una prueba en pista del prototipo de caza furtivo, el X-2, el primer modelo de desarrollo íntegramente nipón que convierte al país asiático en el cuarto del mundo en contar con este tipo de aeronave.

El aeropuerto de Nagoya, en el centro de Japón, ha sido el escenario de la prueba del X-2. El test ha contado con la la supervisión del ministro nipón de Defensa, Gen Nakatani, que ha afirmado que el proyecto "avanza con firmeza", según la cadena estatal nipona NHK.

El avión, también conocido como Shinshin por el nombre del proyecto de carácter clasificado hasta su presentación oficial el pasado enero, ha sido desarrollado por el Ministerio de Defensa con la participación de Mitsubishi Heavy Industries y otras 200 empresas niponas. Su desarrollo ha tardado siete años, ha costado 40.000 millones de yenes (el equivalente a 32,2 millones de euros) y supone un paso clave tanto para la modernización del ejército de Japón como para la reciente apertura del país asiático a la exportación de equipamiento militar.

Que las formas del X-2 sean ligeramente familiares a las del F-22 Raptor no es casual. Japón ya intentó comprar varias unidades de la aeronave al ejército de Estados Unidos y ante la imposibilidad de exportarlos, debido a la legislación estadounidense, el ejército local ha decidido construir su propia versión.

Uno de los principales reclamos del caza X-2 reside en la tecnología de sus motores, que permite controlar el flujo que emiten, lo que se traduce en un aumento de la maniobrabilidad hasta cotas impensables en otras naves. Para conseguirlo, cuenta con tres palas en cada uno de los dos motores que permiten controlar cada uno de ellos de manera independiente.

El vídeo que se puede apreciar bajo estas líneas, de un X-31 desarrollado por Alemania y Estados Unidos en los noventa, demuestra hasta qué punto un avión con esta tecnología puede moverse a su antojo por los aires.

La gran esperanza nipona

El X-2 supone "una gran esperanza para el futuro de la aviación nipona" y para "la innovación tecnológica en la industria nacional", ha afirmado Nakatani en declaraciones a los medios locales. El vehículo se caracteriza por dos aspectos: una alta capacidad de maniobra y el diseño del fuselaje, que le hace prácticamente indetectable a los radares.

El Ministerio de Defensa nipón continuará realizando pruebas con el avión durante 18 meses para evaluar su rendimiento. Se espera que, de cara a 2018, decida si comienza a producirlo en serie o si combina la tecnología de este prototipo con otras extranjeras, ha informó el diario nipón Nikkei.

El ejército japonés decidirá alrededor de 2018 si inicia la producción en serie del caza X-2

El objetivo final es encontrar un sucesor para el F-2, el caza desarrollado conjuntamente por Japón y Estados Unidos que está en servicio desde 2000 y que Tokio prevé retirar para 2028. El Ejército de Estados Unidos cuenta ya con varios modelos operativos de cazas con tecnología furtiva, mientras que Rusia y China también han realizado pruebas con este tipo de aeronaves

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