en peligro de desaparecer por un hongo

Adiós al príncipe rana: la silenciosa extinción de los anfibios

Un 'asesino' microscópico amenaza las poblaciones de sapos, salamandras y tritones desde hace décadas. Casi 200 especies ya han desaparecido y los investigadores llaman a la acción

Foto: Rana cornuda en un zoo de Tokio. (EFE)
Rana cornuda en un zoo de Tokio. (EFE)

El príncipe rana es un famoso cuento de hadas de los hermanos Grimm en el que por primera vez (que sepamos) se besa a uno de estos anfibios. Una historia que pronto podría perder a su protagonista para siempre por culpa de un hongo que diezma las poblaciones de sapos, tritones y salamandras. La lista de especies extinguidas no para de aumentar y los científicos alertan de que hay que tomar medidas para evitar su propagación.

Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) es un nombre tan poco conocido como difícil de pronunciar y el villano de este cuento. Se trata de un hongo que ha causado la extinción de casi 200 especies, aunque sólo es una amenaza más en la larga lista de peligros a los que se enfrentan ranas, sapos y salamandras. "Es un peligro inminente, pero todavía existe la posibilidad de evitar una gran catástrofe", advertía el biólogo de la Universidad Estatal de San Francisco Vance Vredenburg este mismo año en Science.

Un artículo publicado hoy en la revista PLOS Pathogens supone una nueva llamada de auxilio cuyo fin es evitar la desaparición de estos animales. Batrachochytrium salamandrivorans (Bsal) es un primo cercano del azote de ranas y sapos pero centrado, como su nombre indica, en las salamandras. Y se está extendiendo por el globo por culpa del comercio de especies. "Es necesaria la colaboración internacional para evitar la propagación", asegura a Teknautas la investigadora de la Estación de Investigación del Pacífico Noroeste y coautor del trabajo, Deanna Olson.

El patógeno, que ya ha extinguido 200 especies, parasita la piel del anfibio y provoca su muerte dos o tres semanas más tarde

Aunque el origen del hongo se sitúa en Asia, las primeras epidemias tuvieron lugar en los Países Bajos, desde donde el microorganismo se extendió a Bélgica, Alemania y Reino Unido. Según alertan los investigadores, Norteamérica podría ser el próximo sitio de actuación del hongo; un área que alberga el 50% de las especies de salamandras del planeta. La solución: impedir la introducción de animales europeos para que la enfermedad no se extienda por el continente.

“La evidencia sugiere que estamos en un punto crítico para proteger la biodiversidad global de anfibios, estableciendo políticas para prevenir la expansión del hongo”, alertan los investigadores. El patógeno parasita la piel de ranas y salamandras, un órgano especialmente sensible para unos animales que respiran por ella. Las úlceras son fácilmente visibles a simple vista, y causan la muerte en dos o tres semanas.

Salamandra infectada con Bsal, visibles como pequeñas úlceras negras. (Frank Pasmans)
Salamandra infectada con Bsal, visibles como pequeñas úlceras negras. (Frank Pasmans)

Una larga lista de enemigos

Para desgracia de sapos y ranas, los Bd Y Bsal no son los únicos responsables del declive de los anfibios a nivel mundial que muchos relacionan con la Sexta extinción, el evento de desaparición masiva de especies que tiene lugar en la actualidad y en el que el ser humano juega un importante papel.

"Los anfibios recluidos en áreas amenazadas son muy vulnerables y estas son las especies que estamos perdiendo", explica Olson. El investigador considera que la mayor amenaza a nivel mundial es la pérdida de hábitat: "Estos animales están relacionados con el agua fresca, zonas que sufren mucho con la deforestación, contaminación y cambio climático". Su sensibilidad es tal que suelen utilizarse como bioindicadores: el estado de los anfibios de un ecosistema está relacionado con la salud de dicha área.

El ajolote es un tipo de salamandra estudiada por los investigadores por su capacidad para regenerar miembros perdidos y hasta partes del cerebro

Algunos estudios incluso señalan cómo el ruido generado por las poblaciones humanas puede afectar a ranas y sapos, cuya forma de encontrar pareja se basa en una serie de vocalizaciones características.

Y qué me importan a mí las salamandras

Una razonable pregunta que puede hacerse sobre cualquier ser vivo en peligro de extinción. Las salamandras ejercen un papel fundamental en los ecosistemas acuáticos y terrestres; además se alimentan de insectos vectores de enfermedades para el ser humano. Pero el mayor interés para conservar a estos animales sobre el planeta se encuentra en sus genes.

Los anfibios están íntimamente ligados con el agua fresca, hábitats que sufren mucho con la deforestación, contaminación y cambio climático

El ajolote es un tipo de salamandra que se utiliza como mascota y que presenta una habilidad regenerativa especialmente sorprendente. No solamente puede regenerar miembros enteros en cuestión de meses, sino que puede recuperar partes perdidas del cerebro. Por este motivo se utilizan en investigaciones de neurología y cardiología. Si se tiene en cuenta que algunos bebés han podido regenerar dedos cortados, quizá en los genes de un anfibio resida la clave para, algún día, recuperar una pierna mediante el uso de células madre.

En el cuento de los hermanos Grimm, al final la rana se convierte en príncipe azul y se casa con la princesa. Todos comen perdices en la ficción, pero en la realidad un hongo amenaza el final feliz de la historia. Olson considera que todavía estamos a tiempo: quizá la Sexta extinción pueda esperar para estos animales.

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