los títulos del pasado valen más que nunca

Por qué la nostalgia te hace pagar 200 euros por un videojuego, y lo haces encantado

El negocio de los videojuegos retro está más sano que nunca porque los usuarios pagan precios muy altos por revivir sensaciones que vivieron con sus primeras consolas

Foto: (Foto: Wired)
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Hace pocos días que Nintendo ha lanzado 'Super Mario Maker', el juego con el que la compañía nipona celebra el 30 aniversario de su personaje por excelencia. Que el juego coincida con el aniversario y que permita a los usuarios diseñar niveles con la estética tanto de sus primeros títulos como de los más actuales no es casualidad: la nostalgia juega un papel importante en la industria del videojuego.

¿Por qué se empeña la industria en volver una y otra vez sobre juegos y personajes de sobra conocidos? ¿Por qué se rescatan franquicias del pasado? Tampoco es casual que el 74% de los jugadores de Estados Unidos tengan más de 18 años, según cifras de la patronal del videojuego estadounidense, y que la edad media del usuario sea de 35 años. Un jugador nacido en 1980 ha experimentado a lo largo de su vida el auge de los ocho bits, con la NES de Nintendo, la cultura de salón recreativo o el salto a los 16 bits con Super Nintendo y Mega Drive, máquinas creadoras, en gran medida, de un buen puñado de los grandes iconos del videojuego actual.

En un texto sobre la psicología de los videojuegos publicado en 2013, el doctor Filippo Cordaro, de la Universidad de Colonia, trata de dar con la tecla que lleva al jugador a reencontrarse con sus compañeros de fatigas virtuales del pasado. “En un nivel muy básico, estos recuerdos nos ponen de buen humor. A un nivel más complejo, el hecho de recordar estas experiencias nos otorga un mayor sentido de conexión social con el resto de la gente. Hemos investigado lo que se entiende por 'típica experiencia nostálgica' y la gente suele pensar en experiencias positivas en las que fueron protagonistas pero en las que estuvieron rodeados e interactuando con otras personas”.

En un nivel muy básico, estos recuerdos nos ponen de buen humor. A un nivel más complejo, nos hacen sentir mayor conexión social

Se pueden contar por decenas los títulos que han recibido revisiones en los últimos años para jugarse en consolas de nueva generación. Capcom lo ha hecho con juegos que van desde 'Ducktales' hasta el primer 'Resident Evil'. Nintendo puso en marcha con Wii, y ha continuado en Wii U, la Consola Virtual, una tecnología que permite jugar a títulos de NES, Super Nintendo, Game Boy o Nintendo 64 entre otras. Sony ha lanzado PlayStation Now en Estados Unidos, llegará a Europa en los próximos meses, que permite acceder, de momento, a parte del catálogo de PlayStation 3 desde una PS4 aunque en el futuro se espera que permita el acceso a los lejanos títulos de la primera PlayStation.

Medianías a precios desorbitados

El poder de la nostalgia sobre los jugadores no se ejemplifica sólo con los lanzamientos actuales ya que el mercado de compra venta de juegos clásicos vive una particular burbuja. "El 'Mega Man: Wily Wars' de Mega Drive me costó en su día, en el Centro Mail de Atocha, 1.990 pesetas y ahora supera los 200 euros en cualquier feria. Mediocridades como el juego de 'Los Pitufos' de Mega CD alcanzan ahora precios demenciales en eBay, simplemente porque pocos lo compraron en su momento y ahora es el objeto de adoración por parte de coleccionistas”, explica Bruno Sol, periodista de videojuegos con solera y con más de 20 años de carrera a sus espaldas.

En el caso de auténticas rarezas, los precios se disparan hasta cifras como los 35.100 dólares que se pagaron el pasado enero por un 'Family Fun Fitness Stadium Events', un juego de NES que, combinado con una alfombra, se convirtió en un precursor muy 'sui generis' de los títulos de 'fitness'.

Esta burbuja no está exenta de paradojas ya que en algunos casos -como los vinculados a juegos de casete de máquinas como Spectrum, Amstrad o MSX- hablamos de formatos cuyo contenido se ha borrado, o deteriorado, por el paso del tiempo. Pero ello no ha impedido la proliferación de nombres como Emere, una tienda 'online' que cuenta con dos locales, en Torrejón de Ardoz y en Guadalajara respectivamente, y que se ha hecho un nombre gracias a una filosofía muy clara. “Conseguimos buen material, a un precio ajustado y razonable sin entrar en especulación y, sobre todo, tratando ese producto con el cariño que se merece”, explica Eduardo Sopena que apunta que el cliente habitual de su tienda es hombre, “en un 80%” de los casos, “de 30 años y cuya cesta media es de aproximadamente 40 euros”.

Sol, que entre sus joyas de coleccionista cuenta con “un 'Super Mario World' firmado por Miyamoto o un 'Snatcher' de PC Engine CD-ROM firmado por Hideo Kojima” ve con buenos ojos la iniciativa de GameStop, la cadena de videojuegos de Estados Unidos que ha comenzado a vender juegos clásicos en sus tiendas, lo que debería ayudar a frenar la burbuja y estabilizar los precios aunque ve un gran problema para su implantación en España: “Que Game o El Corte Inglés se metieran de golpe a vender material retro sería una bendición pero dudo mucho que vaya a pasar. La mayoría de ese material se destruyó o se saldó en su momento. Llegué a presenciar cómo El Corte Inglés liquidó todo su 'stock' de TurboGrafx-16, vendiendo la consola a 1.990 pesetas y los juegos a 95 pesetas”.

Que Game o El Corte Inglés se metieran de golpe a vender material retro sería una bendición pero dudo mucho que vaya a pasar

La fiebre por máquinas vetustas no se explica solo desde la especulación o el coleccionismo. Hace pocos días que se ha puesto a la venta ZX Vega, una versión en miniatura del ZX Spectrum que viene de fábrica con más de 1.000 juegos y que se vende a unos 130 euros, más de 20.000 pesetas al cambio, cuando el primer Spectrum se vendió por 16.000 pesetas en 1983.

Ferias para viajar en el tiempo… y pasar por caja

Carles García es el organizador de RetroBarcelona, una feria anual dedicada a la compra venta de material clásico de videojuegos en la que también se dan charlas y debates relacionados con los años mozos de la industria. En sus dos primeros años de vida, han pasado por la cita barcelonesa “5.000 y 7.500 personas” y la tercera edición está prevista para el 14 y 15 de noviembre.

La feria barcelonesa ha seguido la estela puesta en marcha por RetroMadrid, un evento que se celebra desde 1995 bajo distintos nombres y que ha ocasionado el florecimiento de encuentros en puntos tan dispares como Sanabria, Parla, Málaga o La Coruña. “El perfil medio es un hombre de entre 20 y 35 años, aunque esto no quita que veamos también mujeres y jóvenes que quieren descubrir estas añejas máquinas, y más ahora a raíz de la película 'Pixels'”, explica García.

El verdadero motor económico de estas citas recae en las diferentes paradas que venden desde juegos hasta consolas antiguas y que pueden solucionarse el mes gracias a un buen fin de semana. “Algunos [puestos] que vendían videojuegos facturaron 4.000 y 5.000 euros. Piensa que una buena parte del público va a estos eventos con la intención de conseguir ese artículo o máquina para su colección”, certifica García.

De vuelta a la psicología, un estudio elaborado por Tim Wildschut, Constantine Sedikides, Clay Routledge y Jamie Arndt, de las universidades de Southampton y Misuri, afirma que, en una mayoría de casos, el recuerdo del pasado acostumbra a tener un efecto positivo sobre el individuo: “Esas experiencias, que tenían algún componente negativo, estaban mitigadas por el concepto del triunfo sobre una adversidad. El recuerdo de experiencias pasadas es más rico en experiencias positivas que negativas”.

García apoya esa tesis —“a todas esas generaciones que vivimos los primeros años del mundo de los videojuegos se nos ha despertado esa necesidad de revivir y coleccionar nuestras viejas máquinas”— y Sol ahonda en el componente de completismo que también se asocia a la nostalgia: “Ningún emulador puede recrear la sensación de tener por fin en las manos ese cartucho que no pudiste comprarte de crío o ese otro juego que te tiró tu madre en su momento. Ojear el manual, verlo en tu estantería. Pregunta a un coleccionista de vinilos si no es mejor descargar la música en iTunes”.

La próxima vez que Nintendo lance un Mario con gráficos pixelados, pregúntate qué hacías en los años 80 cuando 'Super Mario Bros. 3' llegó a las tiendas y entenderás por qué una sonrisa dibuja tu cara al recordarlo.

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