ya nada volverá a ser igual

Cuando los padres se adueñaron de los memes en internet

Hasta ahora, el humor con un toque trol reinaba en internet. Sin embargo, un buen día llegaron a internet, Facebook mediante, padres y madres que han logrado transformar estos chistes

Foto: (Flickr - Creative Commons)
(Flickr - Creative Commons)

El meme ha muerto, viva el posmeme. Sin que apenas nos diéramos cuenta, alguien se ha encargado de acabar con la joven ortodoxia de internet en lo que a creación de imágenes se refiere. Cuando los GIF parecían haberse convertido en los nuevos reyes de la red, una peculiar revisión de los memes se ha hecho con el trono de Facebook. Todo, por culpa de nuestras madres.

Antes estaba meridianamente claro. Un meme clásico lo protagoniza un personaje famoso o alguien anónimo pero suficientemente expresivo y carismático. Da igual que sea persona, animal, cosa o velocirraptor.

Como fondo, un molino de colores o algo mucho más sencillo y monocromático. La guinda del pastel la ponen ese par de frases situadas en los márgenes superior e inferior que generan, junto al resto del conjunto, una imagen de impacto, coherente y a menudo descacharrante.

Arrasaron en agregadores y redes sociales para terminar siendo un género universal cuyo formato han dejado de respetar algunos internautas. Son usuarios que han llegado hace poco a la red, se mueven mucho por Facebook y han convertido los clásicos memes en algo totalmente distinto. Son madres y padres, y son los responsables del éxito de cosas como esta:

En el año 2015, estas imágenes pueden tener cualquier aspecto. Tienen un sorprendente éxito entre aquellos que prefieren el humor simple a la fina ironía de un buen meme. Hay imágenes sensibleras y el elemento más importante es el texto. Si los clásicos eran breves y concisos (tanto como sus dos frases), los actuales tienen largos párrafos con frases similares a las que aparecen en los sobres de azúcar, al más puro estilo Paulo Coelho.

Un caos protagonizado por cualquiera

Más allá de la presencia de estos textos edulcorados, en las imágenes de la era posmeme reina la anarquía, ya que no suele haber una estructura definida. Sin embargo, si por algo destacan es por el notable protagonismo que se otorgan a los personajes más famosos del mundo de la animación.

Por lo general no tienen nada que ver con el largo y profundo texto al que acompañan, pero allí están: Gardfield, Betty Boop y Mafalda se alternan con otros más modernos e igualmente queridos, como los minions o los personajes de Frozen.

En realidad, salvo en el caso de los bichitos amarillos (las características peculiares de los minions los convierten en carne de meme), la aparición estelar de un dibujo animado popular no aporta nada. Son conocidos y muy queridos, pero solo son un elemento de decoración. Cualquiera de ellos podría ir acompañando a cualquier texto.

Son precisamente los mensajes los que permiten establecer una cierta clasificación de estos modernos memes creados para los mayores. Si los antiguos (por llamarlos de alguna manera) eran mayoritariamente humorísticos y permitían encasillar en líneas generales a sus autores en los típicos trolls de internet, estos podrían dividirse en tres tipos: de refuerzo de la autoestima, de crítica a los que nos olvidan o critican, de humor simplón y de exaltación del amor familiar y amistoso.

Todos ellos eran memes impensables hasta hace cuatro días, pero las sorpresas no acaban aquí. Otro tipo de posmeme con éxito en numerosas páginas de Facebook cuya única actividad es compartir estas caóticas imágenes son los religiosos:

En cuanto a la tipografía, se produce otro caos. Si el típico meme de escasas líneas está escrito con letra Impact blanca y bordes negros, en la era posmeme todo vale: líneas y líneas escritas en Comic Sans o en algún tipo con mucha curva y en cursiva que suele dejar a esta denostada letra en buen lugar.

Así se configura una amalgama caótica en la que reinan los mensajes políticamente correctos y ligeramente conservadores. Al fin y al cabo, el caldo de cultivo en el que se han desarrollado es Facebook, esa red social en la que amigos y familiares controlan cada palabra que publicamos. Desde luego, no es el entorno más idóneo para algunos de los memes clásicos más hirientes.

Los posmemes parecen descendientes directos del peor merchandising de dibujos animales. Al fin y al cabo, no se diferencian tanto de las típicas postales de Garfield con frases motivadoras. No obstante, también es probable que simplemente sean la parodia para cuarentones de los memes de siempre. Sería la explicación más lógica y, aunque nunca nos lo hemos planteado, quizás nuestros padres son unos trolls de mucho cuidado.

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