no eran más grandes que un perro y tenían plumas

El 'Velociraptor' que nunca existió y otros cinco errores científicos de 'Jurassic World'

El parque ha vuelto a abrir sus puertas 22 años después de la película original, aunque algunos de los fallos de 1993 han sobrevivido al siglo XXI intactos

Foto: El 'Velociraptor' que nunca existió y otros cinco errores científicos de 'Jurassic World'

El parque vuelve a abrir sus puertas 22 años después y una vez más no han reparado en gastos. Jurassic World ha sido la primera película de la historia en superar los 500 millones de dólares de recaudación en el fin de semana de su estreno. Se trata de un filme de acción y aventuras que no pretende ser un documental como Caminando entre dinosaurios, pero esto no evita que sus fallos científicos hayan indignado a algunos seguidores y paleontólogos. Por mucho que sean exigencias del guion.

“Es una película, una obra de ficción. La última cosa que necesita es ser científicamente derribada”. Así defiende Jack Horner, uno de los paleontólogos más importantes de la actualidad y consejero en toda la saga, las decisiones tomadas. El experto lo compara con otro filme del mismo padre, Tiburón: “Los tiburones de verdad no comen barcos para llegar a la gente”. De la misma forma, un dinosaurio no intentaría atacara a todo lo que se mueve. Aclarado esto, es hora de analizar de forma objetiva la ciencia de Jurassic World.

Dinosaurios con pluma

Desde mediados de los 90 se sabe que muchos de estos animales estaban cubiertos de plumas, porque en ocasiones han quedado fosilizadas junto al animal. La lista de dinosaurios emplumados aumenta con cada nuevo hallazgo y los velociraptores son uno de los mejores ejemplos. Incluso el feroz Tyrannosaurus rex tenía todo el cuerpo o parte de él cubierto de plumas.

La carencia de plumas ha sido, por unanimidad, la mayor decepción. Los guionistas debieron pensar que los velociraptores parecerían mucho menos temibles con una capa de plumaje. Curiosamente la película original sí aprovechó el conocimiento científico de la época para mostrar a los dinosaurios como animales ágiles, y cambió la imagen de reptiles lentos que tenía el público. En este caso, sólo una escena al comienzo de Jurassic World recuerda el nexo que comparten aves y dinosaurios.

El 'Velociraptor' que nunca existió

Se trata de una de las creaciones más populares de Steven Spielberg desde que hicieran su aparición en la película de 1993 y aprendieran a abrir puertas. Pero lo cierto es que el Velociraptor mostrado en esta sagas de películas no existe y tiene poco que ver con el original.

Un pterosaurio no podría levantar a un ser humano adulto y algunos ni siquiera volaban muy bien

Ya hemos dicho que estaban cubiertos de plumas, pero es que además el Velociraptor mongoliensis no era mucho más grande que un perro: su altura era de medio metro. Por motivos dramáticos, los guionistas aumentaron su tamaño hasta los tres metros, tomando como modelo a otro dinosaurio, Deinonychus, pariente de los velociraptores.

Otra licencia artística respecto a este animal hace referencia a su prodigiosa inteligencia. Aunque es cierto que muchas aves actuales muestran capacidades extraordinarias, el registro fósil no aporta ninguna prueba de ello, por lo que probablemente ni siquiera pudieran ser entrenados para recibir órdenes.

Los huesos sí que demuestran que los Velociraptor no tenían músculos faciales (como las aves) por lo que difícilmente podrían poner caras como en la película. También que sus muñecas y colas eran bastante rígidas: apenas podrían moverlas.

Paquicefalosaurios con la cabeza muy dura

Estos dinosaurios, cuyo nombre Pachycephalosaurus significa "cabeza dura" en latín, son una de las especies más populares debido a su curioso físico. Su cráneo extremadamente grueso hizo suponer a los paleontólogos durante décadas que estos animales chocaban sus cabezas de forma similar a los ciervos actuales.

Jurassic World rescata esta hipótesis, al decir que los paquicefalosaurios hacían saltar los chips de rastreo debido a cabezazos. Lo cierto es que las teorías más recientes descartan los choques de cabeza: ni el cráneo ni el cuello curvado habrían resistido semejante fuerza.

Un mosasaurio titánico

El mosasaurio ha sido una de las criaturas más celebradas de la película desde su primera aparición en el trailer. En Jurassic World este reptil (que no es un dinosaurio) aparece alimentándose de un tiburón blanco (los dueños del parque parecen ignorar que se trata de un animal en peligro de extinción), lo que permite estimar su tamaño aproximado.

La conclusión es que el Mosasaurus de la película es inmenso. Aunque el fósil más grande jamás encontrado no supera los 18 metros de alto, de esta escena puede calcularse que el animal del parque es casi el doble de grande.

Pterosaurios con extra de músculo

Los pterosaurios (que, al igual que los mosasaurios, tampoco eran dinosaurios) son los primeros vertebrados conocidos con la capacidad de volar. Si los Velociraptor tenían plumas, muchos de estos animales tenían una especie de pelo que cubría buena parte de su cuerpo y alas. Dos especies de pterosaurios hacen su aparición en Jurassic World: Pteranodon y Dimorphodon.

Los velociraptores eran mucho más pequeños y tenían el cuerpo cubierto de plumas

Los pteranodones más grandes medían unos 6 metros de un extremo del ala a otro y pesaban unos 30 o 40 kilogramos. Obviando que los animales de esta saga son todos hembras, considerablemente más pequeñas en esta especie, es imposible que uno de ellos pueda levantar al vuelo a un ser humano adulto.

Dimorphodon era una especie todavía más pequeña de pterosaurio y probablemente un volador mediocre incapaz de desplazarse grandes distancias por el aire. Además, ambos reptiles son muy violentos en la saga de Spielberg y atacan a cualquier humano que encuentren. En realidad, su dieta se limitaba a animales más pequeños.

Rugiendo por doquier

En el espacio no se escuchan las explosiones, pero nadie podría imaginar un Star Wars sin ellas. Igualmente, no es posible determinar si los reptiles prehistóricos hacían algún tipo de sonido y en caso afirmativo si rugían como en esta saga, pero un Tyrannosaurus rex silencioso da menos miedo.

¿Cómo suena un dinosaurio si no hay nadie para oírlo? Los cocodrilos sí que rugen, por lo que no es descabellado pensar que estos animales prehistóricos pudieran comunicarse. Aunque el sonido de los reptiles de ficción haya sido creado desde cero combinando los de varios animales, puede que en realidad esta licencia artística sea un acierto.

La mayoría de estos errores obedecen a exigencias del guion. La propia película contesta cualquier crítica al decir, en boca de uno de sus personajes, que "todos los animales son inventados": puesto que resultó imposible obtener el genoma completo de un dinosaurio, tuvo que completarse con el de otros animales. De esta forma, los reptiles mostrados son diferentes a los reales, sin plumas y más grandes. Una explicación que demuestra que, en el pulso entre ciencia y espectáculo, las palomitas y el 3D suelen ser los vencedores.

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