El riesgo de la pornografía oculta en redes P2P

Falsos positivos P2P, o cómo una descarga online (aún) te puede arruinar la vida

Los archivos de pornografía infantil en redes P2P ocultos en ficheros inofensivos llevan a muchos usuarios ante la justicia. Hoy aún se producen casos de falsos positivos en redes P2P

Foto: (Foto: Soren. Flickr - Creative Commons)
(Foto: Soren. Flickr - Creative Commons)

El pasado julio un juzgado de Granollers, Barcelona, absolvió a un usuario acusado de descargar pornografía infantil en internet. Esta persona había accedido a través de redes P2P a un archivo con el nombre "Recetasfaciles.rar" creyendo que encontraría lo que el propio nombre indica: recetas. Pero no, en realidad se topó con algo mucho peor: pornografía infantil. La persona acabó detenida, con sus ordenadores requisados y teniendo que demostrar que no tenía ni idea de lo que se había intentado descargar. Casos como este, conocidos como falsos positivos, han descendido drásticamente en los últimos años pero aún te pueden, literalmente, arruinar la vida.

Carlos Sánchez-Almeida, abogado especializado en Internet, explica a Teknautas esta problemática con una imagen muy efectiva: "es como si alguien se cuela en tu casa o en tu coche para almacenar cocaína y luego te coge a ti la policía". Parecido.

Según el artículo 189 del código penal, las penas de cárcel por producir, distribuir, compartir y, a partir del pasado 1 de julio, acceder a pornografía infantil pueden subir hasta 5 años de cárcel, y hasta 9 años si están involucrados menores de 16 años o el contenido es especialmente degradante o vejatorio. Penas lógicas para quienes cometen de verdad el delito, pero que suponen una barbaridad para quienes se han descargado por error estos archivos. ¿Cómo puede ocurrir algo así?

En redes P2P cada fichero lleva asociado un código o 'hash'. El problema es que este puede a su vez estar vinculado a ficheros con contenidos diferentes

Samuel Parra, especialista en derecho e Internet y socio de la compañía ePrivacidad, explica que no son casos comunes, aunque ya han ocurrido en múltiples ocasiones en los últimos años. Y siguen sucediendo. "En redes P2P, cada fichero lleva asociado un código o hash que lo identifica. El problema es que puede haber un único hash pero asociado a decenas de ficheros con nombre y contenido diferente. Puede ocurrir que vayas a descargar el próximo capítulo de tu serie favorita y te lleves una desagradable sorpresa", explica Parra.

Estigma social... y suicidios

Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil utilizan programas que rastrean de forma automática en redes P2P los códigos o hash que contienen pornografía infantil. Es su forma de buscar delincuentes que la estén distribuyendo o consumiendo de forma activa. "Son procesos automáticos. Una vez detectan a alguien y tienen la dirección IP, solicitan permiso judicial para un registro domiciliario y detención. El problema es que debería haber una investigación previa mínima para probar no solo el acceso o la tenencia del contenido, también la intencionalidad de la acción", precisa Almeida.

La vuelta de tuerca es que la propia policía podría ahora utilizar esta técnica para intentar capturar delincuentes. Con la nueva reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, es legal que la policía y la guardia civil instalen troyanos en los dispositivos de supuestos criminales. "Esto abre la puerta a hacerles compartir archivos ilícitos de pornografía infantil, lo que a su vez podría hacer que otros usuarios también los compartan por error", explica Almeida, quien cree que es necesaria mayor transparencia y supervisión de estas herramientas por parte de la policía.

Demostrar que se alguien se ha descargado pornografía infantil por error no siempre es fácil. “Hay que recurrir a pruebas periciales informáticas“

Durante los últimos años se han dado muchos casos de falsos positivos en redes P2P y, aunque han descendido en número, siguen llegando absoluciones como la del pasado mes de julio en Barcelona. Cuando llegan, el daño ya está hecho. "He trabajado en casos de gente que vivía en pueblos muy pequeños, todos los vecinos se enteran y, por mucho que al final el acusado resulte absuelto, queda estigmatizado socialmente para siempre. Ha habido gente que incluso se ha llegado a suicidar por estas acusaciones falsas". 

Cómo evitarlo y demostrar la inocencia

La gran mayoría de casos de falsos positivos en redes P2P se han producido por la utilización del programa eMule para buscar y descargar archivos. Afortunadamente, cada vez se utiliza menos. "La gente usaba eMule para buscar archivos y luego descargarlos, pero ahora ya se van a las páginas que alojan directamente los ficheros torrent", explica Parra. Si uno se va a descargar contenido de internet, es importante además hacerlo de fuentes ampliamente compartidas y a través de páginas conocidas para evitar sustos incluso utilizando torrents.

Si ocurre, si alguien se descarga pornografía infantil por error o desconocimiento, lo fundamental es avisar a la Policía. "Hay que ir a una comisaría lo antes posible y explicar lo ocurrido", señala Almeida. De lo contrario, es el propio usario el que se puede llevar una desagradable sorpresa. Probar que uno se ha descargado o accedido de forma accidental a pornografía infantil no siempre es fácil. "Hay que recurrir a pruebas periciales informáticas y demostrar que, efectivamente, el usuario desconocía lo que se iba a encontrar", explica Verónica Alarcón, abogada y directora jurídica en ePrivacidad.

Para ello se tienen en cuenta pruebas como la carpeta en la que el contenido se ha almacenado (si está alojado en la carpeta donde se descarga el contenido por defecto o el usuario la ha movido), el nombre de los archivos (nombres que inducen a engaño o no), o el número de vídeos con contenido ilegal que poseía el acusado. Pero lo mejor es evitar siempre llegar a este punto: ante la duda de la legitimidad de un archivo o página, no descargues. 

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