es una referencia para los propios clubes

La partida de Football Manager que acabó en los despachos del Oporto

La base de datos del simulador futbolístico se ha convertido en uno de sus grandes activos gracias a una tarea desinteresada que llevan a cabo un cada vez más numeroso grupo de apasionados del balón

Foto: La partida de Football Manager que acabó en los despachos del Oporto

Uno de los grandes reclamos publicitarios de la saga Football Manager en la actualidad es su inacabable base de datos, que abarca 51 ligas de todos los continentes, con torneos tan exóticos como el de Islandia. Esta base de datos cuenta con la friolera de más de 300.000 fichas, entre jugadores y miembros del cuerpo técnico en activo, cada uno de ellos descrito con una veintena de parámetros que van desde aspectos intangibles como el talento a otros más terrenales como el remate o el pase.

La base de datos del simulador futbolístico de Sports Interactive se ha convertido en uno de sus grandes activos gracias a una tarea desinteresada que, desde la creación del juego, se ha llevado a cabo por un cada vez más numeroso grupo de apasionados del balón y del videojuego que han trabajado para el estudio inglés a lo largo de más de veinte años.

Esta base de datos cuenta con la friolera de más de 300.000 fichas, entre jugadores y miembros del cuerpo técnico en activo

El Football Manager actual nació en 1992 bajo el nombre de Championship Manager —no se debe confundir con el Football Manager de Kevin Toms creado en 1982 para Spectrum— y cambió de nombre después de un litigio entre sus creadores, Sports Interactive, y la distribuidora Eidos en 2004 que se resolvió con una decisión salomónica: el estudio se quedó con el código fuente del juego mientras que Eidos retuvo el nombre de la franquicia. Más de diez años después, Football Manager sigue siendo la referencia del género mientras que Championship Manager se ha perdido en el olvido.

Uno de los hechos que diferencian a Football Manager de cualquier otro simulador de fútbol es la exhaustividad de su base de datos creada por una red de ojeadores que trabaja por amor al arte. Entre esos ojeadores —1300 en 51 países, según reveló el estudio en agosto de 2014— hay casos paradigmáticos como el de Jose Chieira, el portugués que ha trabajado casi desde la primera edición del juego y que hoy en día es ojeador jefe del Oporto, tarea que compatibiliza con su aportación desinteresada a la saga futbolera.

Nacido el 4 de julio de 1973, Chieira era uno de esos jovenzuelos a los que la salida del primer Championship Manager pilló en el momento ideal: en aquel 1992 no existía ninguna franquicia que quisiera abarcar el deporte rey con la exhaustividad que tenían en mente los responsables de Sports Interactive. En España, 1992 fue el año en que apareció el primer PC Fútbol.

“Tuve la suerte de tener un Commodore Amiga para jugar y era aficionado al fútbol, como tantas otras personas. Siempre he sido una de esas personas que dedican muchas horas al juego, más de cien al año, he sido un adicto durante demasiados años pero el hecho de comenzar a trabajar con Sports Interactive, cuando ni siquiera se llamaban así, hizo que cambiara mi visión del juego y que lo disfrutara más. A partir de 1994 comencé a trabajar de ojeador en Football Manager”, explica Chieira.

La labor de Chieira, y de tantos maldinis en potencia alrededor del planeta, es titánica. Divididos por países, los scouts se dividen zonas y equipos para elaborar informes lo más completos posibles no sólo de los jugadores profesionales sino de las categorías inferiores y de las jóvenes promesas que apuntan alto cuando todavía son adolescentes tardíos. “No sólo soy un apasionado del fútbol. Me encanta seguir las categorías inferiores así que fue muy fácil seguirles la pista”, añade.

La colaboración de Chieira con Football Manager comienza en 1994, cuando le pidieron “un informe de un equipo portugués”. Ese 94 marcó la salida de Championship Manager 2, el primero que contaba con ligas europeas jugables, aunque la portuguesa no estaba incluida, pero que aumentó el número de jugadores presentes en la base de datos.

Las estrellas del mañana las conocimos ayer

Con los años, esa tarea de peinado sistemático de todos los clubes de cada país ha posibilitado un curioso fenómeno entre los jugadores de la franquicia, que son capaces de conocer de antemano los nombres de las que serán futuras estrellas del fútbol internacional. “De estos últimos años recuerdo el caso de Isco, que siempre estuvo bien considerado en categorías inferiores”, recuerda David Franco, técnico de sistemas que es el actual responsable de ojeo de Football Manager en España. “[Este año], si quitas los más obvios —Gayá o Marco Asensio—, creo que Jesús Vallejo tiene muy buenas condiciones para llegar a ser un central top. También me gusta mucho Rubén Duarte. Un poco más jóvenes: Kuki Zalazar, Fran Villalba, Iñaki Peña o Carlos Fernández tienen muy buenas condiciones”.

Uno de los aspectos que diferencia a Football Manager de otros juegos por el estilo es lo imprevisible que puede resultar. Los jugadores de la base de datos no siguen una progresión matemática sino que tienen unas estadísticas ocultas, la llamada habilidad potencial, que marcan hasta dónde puede llegar la calidad del jugador. Pero para que ese jugador explote, deben darse unas circunstancias. Antes de que Álvaro Morata fichara por la Juventus, Franco explicaba cómo la versión futbolística podía dar un salto de calidad “si juega con la táctica adecuada, en su posición y en un equipo que tenga extremos de calidad que le pongan buenos centros para que remate de cabeza a puerta”.

Football Manager puede presumir de haber descubierto con antelación a la gran mayoría de grandes futbolistas del planeta pero también hay excepciones notables. Justin Georcelin, un delantero del Northampton Town que se convertía en estrella en el Championship Manager 01/02, terminó con sus huesos en la cárcel en 2006 por robar a dos taxistas a punta de cuchillo. El juego no sólo es popular entre su legión de seguidores: son numerosos los casos de futbolistas en activo, como Pogba, que disfrutan del título en sus horas libres.

Pero son pocas las futuras estrellas que se escapan del radar de los ojeadores. Uno de los casos más sonados en España fue el de Pedro o el de Sergio Busquets. “No soy partidario de dar habilidades potenciales muy altas a los jóvenes porque luego no se cumplen. Recuerdo los casos de Bojan o de Canales. En cambio en la vida pensé que Busi o Pedro fueran estrellas. Pedro me parecía un jugador de segunda o de la zona baja de primera, pero por eso Guardiola está donde está. Hay miles de circunstancias que escapan de nuestro conocimiento: lesiones, relaciones con entrenadores, malas elecciones en cuanto a sus carreras, asuntos extradeportivos. Los grandes cracks siempre tienen algo especial, pero también una muy buena ética de trabajo que les ayuda a desarrollarlo al 100%”.

Del despacho de casa al despacho de do Dragão.

De vuelta en Portugal, Chieira está especialmente orgulloso de haber descubierto a una joven estrella en la versión 97/98 de Championship Manager, la primera que incluía la liga portuguesa. Fue en el Alverca, un equipo de segunda división que obtenía jugadores cedidos del Benfica gracias a un acuerdo, y en el que comenzó a despuntar un joven brasileño con la llegada del buen tiempo, durante la segunda mitad de la temporada. Chieira lo explica en Football Manager Stole My Life, un libro dedicado al fenómeno creado alrededor del juego: “Vi al mejor futbolista que jamás había jugado en esa división. Demostraba su calidad en todo el campo y tenía intuición, habilidad. Era pura magia. Era delgado y no era rápido, pero lo tenía todo para jugar en la elite”. Ese jugador fue una de tantas promesas que Football Manager destapó antes de tiempo. Su nombre, Deco.

Con los años, Chieira logró dar el salto al fútbol de verdad gracias a su conocimiento de los clubes portugueses. “En 2001 recibí una invitación del Sporting de Lisboa para echar una mano a los ojeadores de las categorías inferiores. Era más una colaboración que otra cosa, pero en aquella época coordinaba a los ojeadores de Football Manager en Portugal y tenía un montón de información y de herramientas de trabajo. Me dio la oportunidad de trabajar junto a la gente que había descubierto a Cristiano Ronaldo, Quaresma o Simao”, recuerda.

Desde entonces, la carrera de Chieira ha ido siempre a mejor. Del Sporting de Lisboa pasó a trabajar para el Vitoria de Setubal, pero en el equipo de ojeo de la primera plantilla. De ahí saltó al Académica de Coimbra, ya como ojeador jefe y director técnico, para más tarde hacer las maletas hasta Grecia. Recayó en el Panathinaikos en 2006, donde se encargó de dirigir al equipo de ojeadores de la ciudad hasta que cuatro años más tarde, en 2010, recibió una llamada del Oporto para regresar a su Portugal natal. Desde entonces ha ayudado al equipo a conquistar tres ligas y una Europa League.

Chieira asegura que las diferencias entre ojear jugadores para un videojuego y para un club profesional son muchas. “El contexto es completamente diferente, por muchísimas razones. Toda la labor de asesoría ha de ser sólida y competente en términos futbolísticos ya que existen consecuencias directas respecto a tu desempeño en el trabajo. En un equipo, el acercamiento al jugador es más técnico además de que cada equipo tiene una cultura específica. Hay demasiados detalles que cambian tu perspectiva respecto al proceso de ojeo”, asevera.

'Toda la labor de asesoría ha de ser competente y sólida en términos futbolísticos ya que tu desempeño en el trabajo tiene consecuencias directas'

No todo ha sido Football Manager en la trayectoria de Chieira hasta uno de los dos grandes equipos de Portugal. Licenciado en Economía, también tiene un título en Dirección Deportiva que, asegura, le ha abierto muchas puertas: “Me permitió ver más allá y obtener una visión global del fútbol como industria y de todas las dinámicas que rodean el proceso de ojeo“.

El número y el detalle de la base de datos de Football Manager ha empujado a equipos de elite a utilizar el juego en la búsqueda de nuevos talentos. El Everton inglés firmó un acuerdo con Sports Interactive en 2008 para obtener acceso a toda la información disponible y el estudio siempre ha dejado caer que sospecha que muchos equipos en todo el continente utilizan el juego para encontrar al próximo Leo Messi. Por ello, firmó un acuerdo en 2014 con la firma Prozone para que todos aquellos clubes interesados en sus servicios sólo tuvieran que darse de alta en un servicio llamado Prozone Recruiter.

Con más de 20 millones de copias vendidas en todo el planeta desde 1992, Football Manager y sus ojeadores se han convertido ya en una referencia. No sólo en las pantallas de ordenadores de todo el planeta, sino entre los propios clubes de fútbol que el juego replica, de manera virtual, año tras año.

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