las alarmas saltaron en el descenso

El error informático que pudo arruinar el alunizaje de la misión Apolo 11

La misión que llevó al hombre a pisar la Luna por primera vez estuvo llena de dificultades. Quizá la última de ellas fue resolver un error informático que saltó poco después de comenzar el descenso

Foto: Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar
Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar

Se cumplen 46 años de la llegada de Neil Armstrong y Buzz Aldrin a la Luna a bordo del Apolo 11, una gesta tecnológica que movilizó a todo un país y que estuvo a punto de irse al traste por un error informático durante los primeros minutos de descenso del módulo lunar al Mar de la Tranquilidad.

Fueron dos las alarmas que saltaron durante los pocos minutos que duró la maniobra de alunizaje provocadas por dos errores en el ordenador de a bordo. Los errores 1201 y 1202 provocaron más de un sudor frío en Houston en aquella noche del 20 de junio excepto para un grupo de experimentados controladores que supieron pasar por alto lo que parecía una señal destinada a abortar la misión.

Las alarmas sólo fueron un susto en lo que fue una noche histórica, pero detrás de la fría explicación oficial se esconde una historia más interesante

La explicación oficial dice que detrás de esos códigos se escondían dos avisos que alertaban de la sobrecarga de datos que el ordenador de a bordo estaba sufriendo. Las alarmas sólo fueron un susto en lo que fue una noche histórica, pero detrás de la fría explicación oficial se esconde una historia más interesante acerca del porqué de esas alarmas y de cómo Houston fue capaz de resolverlas sin abortar el alunizaje.

Doctor Encuentro en Órbita

Buzz Aldrin, uno de los dos primeros hombres en pasear por la Luna, también era uno de los pilotos de la NASA mejor preparados para acoplar dos naves en órbita. Esa maniobra, crucial, se debía llevar a cabo después del alunizaje cuando el modulo lunar y el de mando se encontraran en la órbita del satélite para poner rumbo a la Tierra. Esa capacidad para ejecutar maniobras de precisión quirúrgica le valió el nombre de Doctor Encuentro en Órbita —Doctor Rendez-vous, en inglés—, no sólo por su habilidad sino por lo pesado que podía llegar a ser al respecto.

“Si estabas en una fiesta más te valía no sentarte cerca de él porque sólo hablaba de encuentros en órbita mientras tú querías comentar lo guapa que era esa chica al fondo de la sala. Le daba igual, sólo tenía un tema de conversación en la cabeza aunque hubiera hablado de ello durante toda la semana”, recuerda Al Bean, miembro del Apolo 12, en el documental In the Shadow of the Moon.

Las alarmas 1201 y 1202 fueron fruto de la obsesión de Aldrin por tener siempre a mano los datos sobre la otra nave que formaba el Apolo 11 durante la maniobra de descenso. “El radar para el alunizaje comenzó a recibir señales pero dejé encendido otro, el que controlaba nuestra posición respecto al módulo de mando, por si teníamos que abortar la maniobra y reencontrarnos con Mike [Collins] lo antes posible. La lista de procedimientos no lo tenía establecido pero tenía que hacerlo, era el Doctor Encuentro en Órbita”, explica Aldrin en ese mismo documental.

El ordenador de todas las misiones Apolo, diseñado por el MIT de Massachusetts, no estaba diseñado para recibir tantos datos a la vez porque, supuestamente, no se iban a necesitar ambos radares al mismo tiempo. “Estaba diseñado por gente muy cuadriculada: Si tienes que hacer un descenso, utilizas el radar de descenso. Si tienes que hacer un acoplamiento en órbita, usas otro radar. No tienes por qué mezclar los dos. Pero ellos y yo no pensábamos de la misma manera”, explica Aldrin, el compañero de Armstrong en la noche del 20 de julio.

El ordenador de las naves Apolo, un prodigio técnico de su época, tenía unos recursos más que limitados. Su procesador se movía a un megahercio y ni siquiera tenía una interfaz gráfica aunque era capaz de ejecutar hasta ocho tareas al mismo tiempo.

Un error anticipado en el simulador

Los errores 1202 y 1201, si nos atenemos al orden cronológico en el que aparecieron, se solucionaron prácticamente en un abrir y cerrar de ojos gracias a las órdenes de Steve Bales, el GUIDO o responsable de controlar los sistemas de navegación y guiado de ambas naves. Bales fue capaz de quitar hierro al asunto en cuestión de segundos gracias a la experiencia recabada en las interminables jornadas de entrenamiento en los simuladores que se sucedían antes de una misión.

Astronautas y controladores pasaban las semanas previas a un lanzamiento en los simuladores donde preparaban todo tipo de contingencias para que, llegado el momento, los implicados pudieran coordinarse como un reloj. La simulación no era, exclusivamente, un entrenamiento previo sobre todas las tareas previstas en el plan de vuelo sino que estaba orquestada por un grupo externo que preparaba diferentes situaciones de emergencia para que controladores y astronautas aprendieran a hacer frente a situaciones inesperadas que tanto unos como otros podían desconocer de antemano. El 1201 y el 1202 eran errores que entraban dentro de esa categoría.

'Lo que indicaba es que el ordenador estaba priorizando las instrucciones […] para que todas las operaciones críticas se pudieran llevar a cabo'

Gene Kranz, el director de control de misión durante el alunizaje, explica en sus memorias cómo su equipo descubrió aquella noche del 20 de julio que el error que Armstrong y Aldrin tenían ante sí era una minucia. Sucedió en la jornada final en el simulador, el 5 de julio, a escasos días del lanzamiento. “Saltó una alarma del ordenador y Bales tenía a mano un libro de instrucciones con un glosario de términos relacionados con la computadora del módulo lunar. El 1201 significaba que el ordenador estaba saturado de información. Bales no tenía ninguna directriz establecida respecto a las alarmas del ordenador y abortó la maniobra de descenso pese a que todos los indicadores de la nave eran correctos”.

Enfrentados por vez primera a los contratiempos que podía causar el ordenador, el equipo del Apolo 11 organizó una nueva sesión en el simulador durante la mañana siguiente centrada exclusivamente en ese aspecto. Después de esa jornada, Bales añadió una nota a la numerosa lista de razones que obligarían a abortar el descenso e incluyó una docena de códigos. El 1201 y el 1202 no estaban entre ellos.

Kranz explica en sus memorias la causa por la que el error 1201 no era de vital importancia: “Lo que indicaba es que el ordenador estaba priorizando las diferentes instrucciones […] para que todas las operaciones críticas para el transcurso de la misión se pudieran llevar a cabo”. Esa fue la razón por la que la alarma 1201 saltó a los pocos minutos de comenzar el descenso hacia el Mar de la Tranquilidad. Aldrin encendió ambos radares, sobrecargó el ordenador del módulo lunar e hizo saltar la alarma.

Pero la máquina estaba diseñada para dar prioridad a los procesos necesarios para llevar a cabo el alunizaje, un hecho que Houston conocía y que permitió seguir con el alunizaje. Kranz recuerda haber agradecido “mentalmente” aquella última sesión en el simulador, aquella que puso a su equipo al día respecto a las alarmas del ordenador y que permitió que el 20 de junio se recuerde como el día en que el hombre piso la Luna.

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