pagan 300.000 dólares al 'hacker' que vulnere la 'app'

Telegram duplica usuarios gracias a su seguridad y popularidad en las empresas

La plataforma de origen ruso ha duplicado el número de mensajes enviados desde diciembre hasta la fecha, y ya alcanza los 2.000 millones de mensajes enviados a diario

Foto: Telegram duplica usuarios gracias a su seguridad y popularidad en las empresas

Un producto en internet con millones de usuarios repartidos por todo el mundo y que carece de modelo de negocio. Sí, Telegram no quiere hacer dinero, y eso pese a que cada vez son más los que optan por esta aplicación de mensajería multiplataforma que se ha erigido como una de las mayores alternativas a WhatsApp.

Si hay algo que podrá descubrir pronto en este mercado, es que no hay cifras absolutas: si alguien pregunta cuál es el mayor fabricante de móviles del mundo, habrá una respuesta concreta, pero no así para las apps de mensajería. La cuota de mercado se guarda celosamente, pero en este segmento el Santo Grial se mide en términos de usuarios activos. Y es aquí donde la aplicación del multimillonario ruso Pavel Durov ha vuelto a sacar pecho: la plataforma ha duplicado el número de mensajes enviados de diciembre a aquí, y alcanza ya los 2.000 millones de mensajes enviados a diario.

Como apuntamos, en este mercado nadie quiere dar cifras absolutas de share, y por otro lado, cada país es diferente. Se sabe, eso sí, que la plataforma del ruso se está haciendo cada vez más fuerte en Europa, Asia, Latinoamérica y países árabes, en especial desde que Facebook se hizo con WhatsApp y la privacidad de esta herramienta se puso todavía más en entredicho. Los tentáculos de la red social de Mark Zuckerberg y compañía llegan cada vez más lejos, y la información que atesoran de los usuarios es ya ingente. No hay que olvidar que la red social vive de la venta de publicidad, y cuanto más segmentada y precisa sea, mayor será el impacto para los anunciantes.

Pero Telegram ha optado justo por la vía contraria: aseguran que nunca venderán publicidad y están tan convencidos de la inexpugnabilidad de su servicio, que están dispuestos a pagar 300.000 dólares al hacker que consiga descifrar una conversación (la anterior tentativa quedó desierta).

La saturación de WhatsApp

La seguridad puede ser un sólido argumento para la elección del producto del magnate ruso frente a otras opciones, pero a la postre, será la funcionalidad la que más pese. Y en esto, WhatsApp juega en desventaja. Por un lado, ser el primero en el mercado le ha permitido convertirse en un estándar, pero por otro, el mal uso de la herramienta y en especial el abuso de los grupos, ha comenzado a saturar el canal y los usuarios más jóvenes empiezan a tener problemas a la hora de atender los mensajes más urgentes.

Sin embargo, Durov sabe que en el mundo de la tecnología todo es muy relativo, y quien hoy está en lo más alto, mañana puede morder el polvo y desaparecer sin que derramemos una sola lágrima. Es por este motivo que el dato en el que hay que fijarse no es realmente el número de usuarios, sino su tasa de crecimiento, y atentos porque las cifras de Telegram asustan: Durov ha desvelado que cada día se dan de alta 220.000 nuevos usuarios en el servicio. Y el crecimiento es exponencial.

¿Puede sostenerse en el tiempo un servicio de mensajería tan costoso sin ingresar un solo euro?

Seguridad, poca saturación en el canal… la siguiente batalla que presenta Telegram es la de las prestaciones. Hace unos meses destacamos que esta plataforma de mensajería estaba cobrando una gran popularidad en el mundo de la empresa, e incluso llegaba a robar tráfico al correo electrónico: el hecho de poder comunicarse desde el ordenador con los empleados de una firma y la posibilidad de cifrar los mensajes fueron argumentos suficientes para muchas compañías. Y ha sido precisamente la estrategia multiplataforma de Telegram la que ha posibilitado su éxito. WhatsApp quedó estancada en el móvil mientras que el servicio de los rusos se podía utilizar en los ordenadores, lo que obligó a los primeros a dar el salto por fin a los navegadores.

El producto de Durov, entre tanto, sigue acumulando usuarios por miles en una descarnada guerra con WhatsApp en medio de acusaciones de plagio, y queda en el tintero la sospecha del modelo de negocio: ¿puede sostenerse en el tiempo un servicio tan costoso sin ingresar un solo euro?

Bien, la buena noticia para la tranquilidad de los usuarios es que parece que el servicio se está planteando monetizar en un futuro sus servicios con un modelo freemium. Lo hará sin publicidad y “sin suscripciones en los servicios básicos”, con lo que parece que se están cocinando funciones premium para quienes estén dispuestos a pagar por ellas.

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