ganador junto a John Nash del premio Abel 2015

Louis Nirenberg, el genio eclipsado por 'Una mente maravillosa'

Louis Nirenberg ha obtenido junto a John Nash el premio Abel de matemáticas en 2015. Aunque su contribución es importante y extensa, su nombre es desconocido para la mayoría del público

Foto: Louis Nirenberg
Louis Nirenberg

Cuando este martes la Academia Noruega de las Ciencias y las Artes anunció a los ganadores del Premio Abel 2015 (junto a la medalla Fields, este premio constituye el mayor reconocimiento dentro de la ciencia de las matemáticas), John Nash se convirtió en el centro de todos los titulares. El matemático, que ya ganó un Nobel de Ciencias Económicas en 1994, se hizo un hueco en la cultura popular gracias a Una mente maravillosa, la película inspirada en su vida que protagonizó el actor australiano Russel Crowe.

Pero junto a Nash, otro nombre era reconocido con este galardón. Louis Nirenberg, estadounidense de origen canadiense, estaba también incluido en el anuncio del premio, que conlleva el embolso de 800.000 euros. Su nombre ha pasado mucho más desapercibido ya que, en una ciencia tan difícil de divulgar como las matemáticas, aprovechar el tirón de Nash era casi inevitable, pero esto ha relegado a Nirenberg a un discreto segundo plano que resulta injusto para uno de los expertos en análisis matemático del último siglo.

El comité que concede el premio les ha elegido "por sus contribuciones fundamentales y destacadas a la teoría de las ecuaciones diferenciales en derivadas parciales no lineales y sus aplicaciones al análisis geométrico". "Son los gigantes de las matemáticas del siglo XX", ha dicho Kirsti Strom Bull, presidente de la academia noruega.

John Nash, ganador junto a Louis Nirenberg del Premio Abel 2015
John Nash, ganador junto a Louis Nirenberg del Premio Abel 2015

Décadas de investigación matemática

Aunque desconocido para el público general, Nirenberg es una figura indispensable en el campo del análisis, el campo de las matemáticas que estudia esas ecuaciones, utilizadas en muchas ramas de la ciencia, como la física, la química y la biología, para describir sus leyes básicas y relacionar unas cantidades con otras. Además, las investigaciones en matemáticas durante las últimas décadas han demostrado que sirven también para analizar objetos geométricos.

La importancia de su trabajo estriba no solo en su genialidad, sino en su larga carrera: "ha investigado durante muchos años en muchos problemas de muchas áreas relevantes de las matemáticas", explica Alberto Enciso, investigador del Instituto de Ciencias Matemáticas. Así, ha desarrollado no solo soluciones para problemas importantes, sino nuevos métodos e ideas fundamentales para estudiar esas ecuaciones que además son la base de muchas investigaciones posteriores muy variadas en campos como la geometría o el propio análisis.

"Se trata de desarrollos matemáticos muy técnicos y complejos, que además son difíciles de relacionar con aplicaciones en la vida cotidiana, de forma que no resulta fácil explicarlos", reconoce, pero alega que, al contrario de otras ocasiones, dentro de la comunidad matemática se ha recibido la noticia de este premio Abel con aprobación unánime. "Nadie duda de que se lo merece".

Un matemático "generoso y sociable"

Pero la labor de Nirenberg no solo es reconocida por sus colegas por la brillantez de sus investigaciones, sino también por su espíritu de trabajo en equipo y la generosidad con la que compartía sus conocimientos y resultados. "Louis Nirenberg ha tenido una de las carreras más largas, festejadas y sociables de las matemáticas. Durante más de medio siglo de investigación ha transformado el campo de las ecuaciones diferenciales, mientras que su generosidad, su don para la exposición y su modesto encanto le han convertido en una inspiración para sus muchos colaboradores, estudiantes y colegas", reza la academia noruega en su exposición sobre el premio.

Louis Nirenberg ha tenido una de las carreras más largas, festejadas y sociables de las matemáticas

Nirenberg nació en Hamilton, Canadá, en 1925. Hijo de un profesor de hebreo, fue su tutor el que despertó su interés por las matemáticas al plantearle una serie de puzzles numéticos. Estudió la carrera de Matemáticas en la Universidad McGill de Montreal, lo que le sirvió para librarse de combatir en la Segunda Guerra Mundial, ya que el gobierno canadiense eximió de alistarse a todos los estudiantes de ciencias. 

Después de graduarse en 1945 obtuvo una plaza de asistente en el Instituto Courant de Matemáticas de la Universidad de Nueva York. Allí desarrolló toda su carrera hasta jubilarse en 1999, a los 74 años. Durante los años 50, el Courant se convirtió en uno de los centros punteros de matemáticas aplicadas de Estados Unidos, y por tanto del mundo, y Nirenberg era uno de sus investigadores más importantes. 

El trabajo en equipo siempre ha sido uno de los rasgos de su trabajo: el 90% de los papers que ha publicado durante su vida estaban firmados al menos por otro investigador más, muchas veces estudiantes de su departamento. Dirigió más 40 tesis doctorales, impartió conferencias y escribió libros. En su opinión, "la de los matemáticos es una familia cálida y agradable".

Ambos matemáticos comparten premio y campo de investigación. Sin embargo, sus trayectorias profesionales no son realmente comparables. Mientras que la del canadiense fue larga, apacible y afectó a muchas áreas distintas del análisis matemático, la de Nash estuvo marcada también por avances muy relevantes, tanto en las ecuaciones diferenciales como en el de la teoría de juegos, pero igualmente por la esquizofrenia. A finales de los 50 comenzó a padecer alucinaciones que le impidieron avanzar en sus investigaciones hasta que se recuperó en los 90.

Nunca firmaron una investigación conjunta, pero sí se conocieron e influyeron mutuamente en su trabajo. En 2002, Nirenberg elogiaba a su colega: "Tiene una mente notable. Piensa en las cosas de forma distinta a como lo hacemos los demás". 

"No es habitual que un matemático o un físico sean conocidos por el gran público", reconoce Alberto Enciso, que menciona que ejemplos como Stephen Hawking o el propio John Nash lo son, no por su trabajo, sino por sus apariciones en la cultura más popular. El nombre del matemático será siempre asociado para gran parte del mundo con la cara de Russell Crowe y quizá gracias a eso algunas de sus teorías han calado entre el público. No es el caso de Nirenberg, el "gigante de las matemáticas" eclipsado por una película.

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