“Ojalá que el Premio Nacional de Física me ayude a volver a España”
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Vicent mateu, experto internacional en quarks

“Ojalá que el Premio Nacional de Física me ayude a volver a España”

Este físico valenciano ha sido reconocido como el mejor investigador joven de 2014 en su campo, pero a pesar de eso no logra encontrar trabajo en España

Vicent Mateu se enteró por mail de que había ganado el Premio Nacional de Física al mejor investigador joven de 2014 en el campo de la Física Teórica. La primera reacción, alegría. La segunda: “Ojalá me ayude a volver a España”.

Mateu ya ha pasado por el famoso MIT de Massachusetts (2011-2013) y por el Max Planck de Múnich (2008-2010). Hoy, su investigación es puntera en el campo de la física de partículas a miles de kilómetros de España, en Viena.

“Aunque no me van a dar una plaza en España por haber ganado este premio, espero que pese un poco en el currículum, porque yo no dejo de echar solicitudes allí”, asegura el valenciano.

Pocos físicos en el mundo saben tanto como Mateu sobre cómo interactúan entre sí los quarks, y así lo reconoce la Real Sociedad de Física al darle el premio. “’Por sus sobresalientes contribuciones en la obtención de predicciones precisas en Cromodinámica Cuántica, la teoría que describe las fuerzas entre quarks”, rezaba el galardón.

Los quarks son unas partículas esenciales situadas dentro del protón y que jamás están aisladas porque les unen interacciones muy fuertes, por lo que sólo pueden existir en pares o tríos.

Para saber con qué fuerza están unidos los quarks, es esencial medir con gran precisión la constante de acoplamiento, que hace que no se separen. Y Mateu ha calculado con mucha exactitud predicciones teóricas que se necesitan para medirla.

Para aislar y estudiar los quarks, es necesario colisionar dos protones en colisionadores como el LHC del CERN, donde el trabajo de Mateu cobra una gran relevancia. “Esa constante, Alpha Strong, está implicada en muchas teorías físicas como el archifamoso bosón de Higgs”, explica el físico español. “ Si se quiere conocer su masa es necesario saber la constante de acoplamiento fuerte con mucha precisión".

Todo ese conocimiento no repercute en España. Sus compañeros de la Universidad de Viena le dan apretones de manos al cruzarse con él por el pasillo de la facultad, y sus alumnos, al conocer la noticia, le aplauden al inicio de la clase. Es un reconocimiento agridulce para el español. “He intentado obtener trabajo en España, como profesor o como científico, pero no he tenido suerte”, admite.

También a través del mail se entera Mateu de otras noticias tanto o más importantes que el premio: los progresos del embarazo de su mujer. Está casado con otra física, con quien ya tiene un hijo y otro en camino. Pero ella, que también ha sido científico visitante durante algunos meses en el MIT, decidió quedarse en España, para que no fueran dos personas trabajando fuera de España, sino solo una. Y allí le espera.

“Éramos lo que en Física se llama un problema de tres cuerpos, que se considera irresoluble: mi mujer y yo orbitando alrededor de España”, comenta entre divertido y resignado Mateu.

“Ahora lo hemos reducido a dos. Sólo me muevo yo, ella está fija. Los problemas de dos cuerpos son mucho más fáciles, se resuelven en segundo de carrera”, suspira.

El suyo, de momento, no parece que encuentre solución. La familia espera el día en que puedan vivir juntos con una loable resignación, propia de quienes en este país han decidido dedicarse a la ciencia.

Al conocer el premio, “mis padres y todos mis familiares se pusieron muy contentos. Todos están expectantes porque quieren que vuelva a casa ya, y esperan que esto pueda ayudar un poco”. Sonríe.

La mitad de investigación que la media europea

España gasta cada año menos en la vertiente más importante de la ciencia, la investigación y el desarrollo. Si miramos atrás, en 2008 invertíamos 14.700 millones en I+D, según datos del INE. Cinco años después, ese gasto había caído un 10% con 13.052 millones.

Eso nos sitúa muy lejos de Europa, donde, de media, se destina el 2.4% del PIB nacional a I+D, mientras que en España el porcentaje está en el 1.24%.

“Se está produciendo una emigración definitiva de investigadores jóvenes que España no se puede permitir”. Son palabras de quien le da el premio a Mateu: la Real SociedadEspañola de Física (RSEF).

En enero, la institución publicó un comunicado para denunciar que los recortes están haciendo una sangría entre los investigadores jóvenes. La emigración ya no es una etapa temporal. Quien se va, como Mateu -premio de fin de carrera-, ya no puede volver. Ni con premios. Es una auténtica fuga de cerebros.

¿Y si no hay suerte? “Yo no dejo de intentarlo, también fuera de España. No está el patio como para despreciar oportunidades. En Estados Unidos hay contratos muy jugosos. Son plazas indefinidas, que te dan tranquilidad. Si no puede ser en España, quizás nos tengamos que ir toda la familia".

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