Doctor Català: "Muchas cirugías de espalda se hacen por un mal diagnóstico"
  1. Sociedad
DOLOR DE ESPALDA

Doctor Català: "Muchas cirugías de espalda se hacen por un mal diagnóstico"

La sacroileítis es una patología de dolor lumbar que a menudo se confunde con otras dolencias. Los pacientes acaban pasando por quirófano, pero su dolor no termina de resolverse

placeholder Foto:

Vueltas y más vueltas. Del fisioterapeuta al traumatólogo, de este a un neurocirujano y vuelta a empezar. Resonancias, infiltraciones, cirugía… Y la espalda sigue doliendo sin que ningún especialista logre dar con lo que es. Hernia, lumbago, una protrusión… Este rosario de visitas, consultas y frustración es habitual en muchas personas que padecen un dolor crónico en la zona lumbar para el que nadie encuentra solución. La palabra clave puede ser sacroileítis, una patología que “está detrás de muchos cuadros de dolor lumbar y para la que, desde hace unos años, hay una cirugía eficaz”. Nos lo explica el doctor Ignasi Català, subdirector del Instituto Clavel y uno de los mayores expertos en Europa en cirugía de fusión sacroilíaca.

PREGUNTA. Tradicionalmente, ante un dolor en la zona baja de la espalda, tendemos a pensar en hernias o lumbago, pero la palabra sacroileítis no nos suena de nada. ¿Qué es exactamente?

RESPUESTA. La sacroileítis es una inflamación de la articulación sacroilíaca, que es la que une el hueso sacro con el hueso iliaco de la pelvis. Para entenderlo bien, debemos saber que, aunque hablamos de articulación, en realidad su función es el soporte, la carga mecánica de la parte superior del cuerpo en la pelvis.

P. ¿Por qué se puede producir esta inflamación?

R. Hay distintos motivos. Habitualmente, en la carrera de Medicina se estudia como una inflamación debida a una enfermedad reumática. Pero, en realidad, hay muchas causas posibles de dolor lumbar por el fallo de esta articulación. Desde situaciones fisiológicas del día a día —como tener una pierna más corta que otra— a diferentes traumatismos que provocan que se desencaje.

"La sacroileítis es una patología que no aparece en resonancias ni radiografías. Por eso es tan complejo su diagnóstico"

P. Según los estudios, entre un 15 y un 20% de las lumbalgias diagnosticadas proviene de esta articulación y no de la columna lumbar. ¿Por qué es tan raro entonces oír hablar de sacroileítis?

R. Es una cuestión de desconocimiento. Esta patología no aparece en radiografías ni en resonancias. La persona tiene dolor, va a preguntar a diferentes especialistas y todos le van diciendo lo mismo: es una lumbalgia. Al final, cuando se le hace una resonancia, a lo mejor se encuentra con una hernia o con una protrusión, y se hace un error de diagnóstico.

P. Se le echa la culpa a la hernia…

R. Sí, muchas cirugías de espalda se hacen por un mal diagnóstico. También se les recomienda rehabilitación, fisioterapia, infiltraciones… En muchos casos, la inflamación se resuelve con el paso del tiempo, pero hay otras veces que permanecen. Suelen ser las sacroileítis mecánicas, que generan un dolor muy incapacitante y terminan convirtiéndose en un problema que altera todos los aspectos de la vida del paciente. Es lo que ocurre con los problemas crónicos, que generan ansiedad y depresión. Las personas que llegan a nuestra consulta con sacroileítis no diagnosticada lo hacen después de haber dado muchas vueltas sin encontrar una solución.

P. ¿Nos puede poner algún ejemplo?

R. Los más frecuentes son los casos de personas a las que han operado de la espalda y que siguen con dolor. Recuerdo el caso de un chico joven que tuvo una caída de la moto a gran velocidad, con un impacto importante en la cadera izquierda. Yo le vi dos años después del accidente: le habían sometido a una cirugía de columna que no le había ayudado porque, en realidad, su problema era de la articulación sacroilíaca. Por eso no le desaparecía el dolor.

placeholder Doctor Ignasi Català. (C. Castellón)
Doctor Ignasi Català. (C. Castellón)

P. ¿Por qué es tan difícil hacer un buen diagnóstico de esta patología?

R. Porque, como decía, en la actualidad no disponemos de una técnica radiológica que permita decir: usted tiene una sacroileítis. Por eso, es fundamental que el médico tenga la sospecha de que el dolor de ese paciente se debe a este problema. Así podrá hacer las pruebas necesarias para llegar a un diagnóstico de certeza. Por ejemplo, me llegó el caso de una chica joven que había dado a luz y, tras el parto, se le quedó un dolor de ciática. Todas las resonancias eran normales, nadie sabía darle una solución y, aunque terminaron operándola, no le solucionaron el problema. Cuando la vi, estaba severamente discapacitada, pero hicimos las pruebas necesarias, vimos que se trataba de una sacroileítis y, tras la operación, ha vuelto a tener una vida normal.

P. ¿Qué tipo de pruebas se hacen para llegar a un diagnóstico de certeza?

R. Se trata de ir sumando criterios. Aparte del dolor en la zona lumbar, es importante saber cómo se ha iniciado ese dolor. Sabemos que una caída hacia atrás, lo que coloquialmente llamamos caerse de culo, es la causa más frecuente; también puede ser, en una mujer joven, un parto con fórceps; alguien que se ha caído de la moto sobre ese lado, o un conductor al que le han dado un golpe por detrás. A partir de ahí, se le hacen al paciente una serie de maniobras específicas para intentar desencajar la articulación y provocar el dolor. Son cinco maniobras: si el paciente refiere dolor en tres de ellas, el siguiente paso es bajar a quirófano.

P. ¿A operar?

R. No, no. Se trata de inyectarle en la articulación sacroilíaca una solución con anestesia y cortisona. Si, en las horas siguientes, mejora del dolor que tiene, es que el problema viene de esa zona.

P. Es decir, que ahí ya se inicia el tratamiento.

R. Eso es. De hecho, a veces esta infiltración sirve como tratamiento único. Hay casos, como en el posparto de algunas mujeres jóvenes, en que con una sola infiltración desaparece el problema.

"La cirugía es la última opción. Hay toda una escalera terapéutica que debemos probar antes de recurrir al quirófano"

P. ¿Y si no es así? ¿Cuándo habría que operar?

R. La cirugía es la última opción. Hay toda una escalera terapéutica que debemos probar antes de recurrir al quirófano. Utilizamos técnicas de infiltración y radiofrecuencia, así como otras de osteopatía o fisioterapéuticas que las complementan, como refuerzo de suelo pélvico, de abdomen… Ahora bien, si hay recaídas constantes, al final debes ir a la cirugía.

P. ¿En qué consiste?

R. Es una intervención, inventada en 2008, que consiste en estabilizar, fijar y, con el tiempo, fusionar esta articulación. Para ello, utilizamos unos implantes de titanio que atraviesan desde el hueso iliaco al hueso sacro. Como se trata de una articulación de carga o soporte, esta fusión no provoca una pérdida de función en el paciente, no limita el movimiento. Eso sí, hay que advertir en mujeres que quieran tener hijos que esta operación va a hacer necesario que los partos sean por cesárea.

placeholder Doctor Ignasi Català. (C. Castellón)
Doctor Ignasi Català. (C. Castellón)

P. ¿Cómo es la recuperación?

R. Es una operación que, en las primeras horas, duele. Al fin y al cabo, aunque la incisión sea muy pequeñita, estás trabajando hueso. Después, a diferencia de otras intervenciones, en las que el paciente ya camina al día siguiente, en esta debe llevar muletas y no cargar, ni hacer esfuerzo, para que quede bien soldado.

P. ¿Y el pronóstico?

R. Como en tantos otros casos, siempre será mejor en aquellos casos en los que no ha transcurrido demasiado tiempo desde que se instauró el dolor. Cuanto antes se detecta, mejor. Si se retrasa por problemas de lista de espera o por diagnóstico incorrecto, es fácil que haya más problemas. Además, cuando un paciente lleva años con este dolor crónico, es posible que surja el síndrome de sensibilización central, que hará que la percepción del beneficio sea menor.

ECBrands Brands Salud