respetuosos con el medio ambiente

Estos son los envases del futuro que ya estás utilizando

Pesan menos, son más prácticos y están hechos con materiales reciclados o extraídos de la naturaleza para apostar por la sostenibilidad

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Un refresco en una botella de vidrio rellenable, ligera y con mayor capacidad que la clásica de usar y tirar. Yogures con un envase más redondeado para que no cueste rebañar los bordes con la cuchara. Menos peso, más capacidad. El ecodiseño se ha impuesto en los envases de los productos que compramos y usamos, no solo para ahorrar costes a la hora de utilizar materias primas sino también para ser más sostenibles: con el mismo material se pueden fabricar más envases.

Los números dan la razón a esta tendencia. En 20 años, gracias a replantear los diseños se ha conseguido ahorrar 528.700 toneladas de materia prima y se ha evitado la emisión de 1.430.500 toneladas de CO2. Solo el pasado año, gracias al ecodiseño se ahorraron más de 25.200 toneladas de materias primas, según Ecoembes. Esta tendencia a hacer los envases más sostenibles ha reducido un 18% el peso de las botellas de agua, un 21% los envases de yogur y un 20% las latas de aluminio desde 1999.

Además, supone un reto para las empresas, cada vez más comprometidas con la necesidad de innovar para ser más sostenibles. “Aunque no hay un 'envase del futuro' concreto, los bioplásticos, que proceden de fuentes vegetales o son biodegradables o ambas cosas, son la tendencia en cuanto a materiales", nos explica Jorge García, especialista en innovación de Ecoembes. "El año pasado obtuvimos botellas y bandejas a partir del excedente en estado de descomposición de frutas y verduras de mercados municipales. También eran reciclables mediante compostaje", apunta.

Entre esos envases 'del futuro' está, también, el cartón reciclado, seguro que lo has visto en bebidas o comida. Algunos restaurantes se han sumado a esta tendencia y los coches de empresa como Cabify han decidido sustituir las botellas de plástico por cartón. En el montaje de estas cajas no se usan pegamentos ni piezas extra. De papel son, precisamente, algunos envases para alimentos, como el cacao en polvo que han empezado a vender algunas grandes marcas. Este papel proviene de fuentes con la certificación de sostenibilidad de FSC (Forest Stewardship Council), una organización sin ánimo de lucro dedicada a promover la gestión forestal responsable en todo el mundo.

No solo las grandes marcas están innovando en materia de sostenibilidad sino que también empiezan a surgir nuevas compañías que quieren hacer frente a la emergencia climática. Es el caso de Todarus. Sus cepillos de dientes, por ejemplo, están fabricados con lino o cáscara de café. Según esta 'startup', el cepillo se puede enterrar en el jardín de casa y "se desintegrará con el paso de los meses". Sus pajitas son fabricadas con bambú, otro de los envases que ya están utilizando otras empresas para sus embalajes. La empresa española Klimer se ha especializado en suministrar artículos de hostelería y restauración con materiales biodegradables.

El bambú, el almidón de maíz (PLA), la palma, la caña de azúcar, la palmera, la fibra de aguacate, la madera, el cartón y el papel son algunas de las materias primas y materiales que se utilizan para la fabricación de los platos, vasos, recipientes, cubiertos o pajitas que comercializa como biodegradables. El proceso de fabricación optimiza las fibras naturales que descartan las empresas de alimentos, como las del maíz o aguacate o las hojas de palmeras, de las que se usan "las que se caen secas, no se corta ningún árbol", ha explicado el gerente de la empresa, David Ramos.

Todarus comenzará en breve a fabricar cápsulas de café, otro de los sectores donde más se está innovando dada la gran cantidad de este tipo desechos que se generan cada año. Por ello, han nacido muchas pequeñas empresas que han decidido utilizar plástico biodegradable para fabricar las monodosis o utilizar fibras vegetales, como la empresa Ethical Coffee.

La otra tendencia en ecodiseño es el uso del "plástico reciclado”, explica García dese Ecoembes. Como la basura marina (botellas y bolsas de plástico, redes de pesca...) que ya ha sido utilizada para fabricar botellas de lavavajillas y champús y hasta ropa. El año pasado 250 empresas que representan el 20% de la producción de embalajes de plástico se comprometieron a que el 100% de los plásticos sean reutilizables en 2025. Es el conocido como New Plastics Economy Global Commitment (Compromiso Global por la Nueva Economía de los Plásticos) que apuesta por la economía circular.

Una de las empresas firmantes fue Coca-Cola, que cuenta con un programa llamado Mares Circulares, cuyo objetivo es limpiar playas y mares de residuos y fomentar el reciclaje con talleres y charlas para impulsar esta forma de producir/consumir. Su aportación a los envases del futuro se llama PlantBottle, lanzada en 2009. Una botella 100% reciclable hecha hasta un 30% con material de caña de azúcar y otros desechos vegetales. El 99,6% de los envases de las marcas de Coca-Cola son reciclables y todos contienen materiales reciclados o de fuentes orgánicas. Sus envases PET (sirve para que los envases estén protegidos contra humedades o impactos) contienen un 25% de media de PET reciclado, un porcentaje que prevé incrementar hasta el 50% en 2025.

En la innovación está la clave. Se puede fabricar zapatos con hojas de eucaliptus y tiendas de campaña con cartón

Es el mismo envase de dos de los últimos lanzamientos de la marca, AdeS y Honest. En once años, la PlantBottle ha evitado unas emisiones de CO2 equivalentes a la retirada de la carretera de casi un millón de vehículos. En el lado de la reducción de peso en los envases, la icónica botella de vidrio de la marca, la Contour, ha pasado de los 372 gramos a los 245 y ha aumentado su capacidad en casi 40 ml.

Apuesta por la economía circular

Lo que están haciendo las marcas es nada más y nada menos que aplicar los principios de la economía circular, que sustituye los verbos extraer, fabricar, consumir y eliminar por reutilizar, reciclar y reponer. El ecodiseño es parte fundamental de este engranaje. En una economía circular no hay residuos, todos los materiales de la cadena productiva sirven para alimentar nuevos ciclos de producción. Algo imprescindible si tenemos en cuenta que Europa genera más de 2,5 millones de toneladas de residuos al año.

Y en la innovación está la clave. Para ejemplo, un botón. Se pueden fabricar zapatos con hojas de eucaliptus, como hace la marca Allbirds, ya que este árbol necesita solo un 5% del agua y un tercio de recursos de los que se usan para fabricar calzado convencional. También emplean aceite de ricino para crear nailon y plástico. "Utilizamos caucho 100% natural y pigmentos naturales alimentarios para dar forma y color a nuestros juguetes y mordedores para bebés con forma de frutas", explica Olimpia Román, copropietaria de la marca Oli & Carol.

Otro ejemplo es Campton, que utiliza cartón para fabricar tiendas de campaña para festivales de música: "Nos dimos cuenta de la cantidad de tiendas que se abandonaban tras estos eventos, dejando un paisaje desolador e infestado de lonas y aluminio", explica María José Ternero, una de las fundadoras. Las tiendas de cartón son impermeables, frescas y oscuras y fáciles de transportar. El camino por la reutilización ha comenzado y ya no hay vuelta atrás.

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