El novillero de plasencia

Grave cornada a Alejandro Mora en el inicio de la Feria del Pilar

El novillo acabó por prender por la ingle a Alejandro Mora, infiriéndole una grave cornada con un seco y certero golpe de pitón

Foto: Momento de la cogida en Zaragoza. (EFE)
Momento de la cogida en Zaragoza. (EFE)
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Las dos caras de la Fiesta, con la salida a hombros del francés Adrien Salenc y la fuerte cornada sufrida por el extremeño Alejandro Mora, se vivieron en la novillada con picadores con la que hoy comenzó en Zaragoza el abono de la Feria del Pilar.

El lado amable del festejo, el del triunfo, llegó pronto. En concreto con el segundo utrero de Los Maños, ganadería local que cuenta en esta plaza con no pocos partidarios que hoy juzgaron muy favorablemente el juego de unos ejemplares a los que, en cambio, faltó un punto mayor de raza y de fuerza para merecer tantas ovaciones como les tributaron.

Jaleos del público

A ese segundo se le llegó a pedir incluso la que hubiera sido una desproporcionada vuelta al ruedo en el arrastre, pues, aunque noble y dócil, las buenas y abundantes embestidas que tuvo el novillo no estuvieron acompañadas de la suficiente transmisión y celo. Aun así, el avispado francés Adrien Salenc las supo aprovechar a su manera, con un toreo siempre compuesto y vistoso que el público jaleó en varias fases, aunque también sin gran ajuste y buscando ciertos alivios que no cuadraban con la nobleza del animal.

Con más euforia de la esperada, ese público favorable acabó pidiendo la negada vuelta al ruedo al novillo casi con la misma fuerza que la segunda oreja para el joven galo, que, aunque también a todas luces exagerada, sí que acabó por conceder la presidencia.

Grave cornada en la ingle

La parte negativa y desagradable de la tarde tardó más en llegar, justo hasta que mediaba la faena de muleta del sexto, el novillo de más presencia del encierro y que, orientándose más según avanzaba el trasteo, acabó por prender por la ingle a Alejandro Mora, infiriéndole una grave cornada con un seco y certero golpe de pitón.


El novillero de Plasencia apreció enseguida la gran dimensión del percance, pues, intentando taparse con la mano la hemorragia, tomó rápidamente camino hacia el callejón para que le condujeran a la enfermería, donde pasó a ser intervenido durante un largo periodo de tiempo.

Hasta entonces, Mora apenas había podido mostrar el puro concepto del toreo que quiere desarrollar con un primer novillo visiblemente lastimado de los cuartos traseros y al que pasó con pulso y buen gusto en las pocas y cortas arrancadas que le ofreció.

Foto: EFE
Foto: EFE


Sin gloria ni tragedia, el portugués Juanito perdió con un pinchazo la posibilidad de cortar la oreja del primero de la tarde, que, hasta que se rajó, se movió con poca entrega tras el engaño que el novillero manejó con firmeza y decisión en cuatro buenas series con ambas manos ligadas en la misma boca de riego.

Con el cuarto, que fue reservón y también acabó volviendo grupas, ya no pudo el luso más que poner una voluntad sin posible brillo, mientras que Salenc no terminó de afianzarse ante la calidad del quinto, que, muy sangrado en varas, exigía el temple y el asiento que no le aplicó el francés.

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