Cómo la UE puede ganar la siguiente ronda de la diplomacia de las vacunas
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Cómo la UE puede ganar la siguiente ronda de la diplomacia de las vacunas

Si Bruselas quiere mejorar su imagen internacional tras una pandemia que le ha debilitado, debe prepararse para ayudar a sus vecinos

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. (EFE)
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. (EFE)

La pandemia ha dañado la imagen de la Unión Europea (UE). En los primeros días de la crisis, los estados miembros más afectados empezaron a acumular mascarillas, mientras China y Rusia hacían grandilocuentes demostraciones de generosidad enviando aviones llenos de suministros sanitarios a países aliados, algunos de ellos dentro de la UE. En respuesta, Bruselas intentó recuperar el 'soft power' anunciando 20.000 millones de euros de ayuda económica a través de su iniciativa TEAM Europa. Sin embargo, aunque fueron bienvenidas y tuvieron una importancia crucial, estas invisibles transferencias bancarias eran mucho menos fotogénicas que los enormes aviones rusos y chinos que aterrizaban en todo el mundo. La UE brinda apoyo a muchos países a través del programa COVAX de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero pocos lo consideran un esfuerzo del bloque comunitario.

Después de la diplomacia de las mascarillas llegó la diplomacia de las vacunas. Mientras la UE luchaba por arrancar su campaña de vacunación, Israel, Estados Unidos, Reino Unido e incluso Serbia la superaron en la carrera. Rusia y China, por su parte, priorizaron el envío de sus vacunas al exterior. Aunque inicialmente fue muy criticada por prohibir la exportación de vacunas, el mes pasado la Casa Blanca anunció planes para exportar 60 millones de dosis a países necesitados además de su contribución a COVAX. Washington también ha respaldado la suspensión temporal de las patentes de las vacunas contra el covid-19, mientras que los líderes europeos se han resistido a tales exenciones de propiedad intelectual.

Foto: Vacunación en Barcelona. (Reuters)

Chinaha estado vendiendo y regalando sus vacunas a lo largo y ancho del planeta, a pesar de las importantes dudas sobre su efectividad. Y Rusia ha hecho mucho más por promover la Sputnik V a nivel internacional que por vacunar a sus propios ciudadanos: ha inmunizado solo al 9% de su población en comparación con el 28% de la UE. Sin embargo, Moscú se promociona internacionalmente como una potencia que ha manejado el covid-19 y la vacunación mejor que otras.

Hay ejemplos aislados de estados miembros de la UE que han ofrecido vacunas a países terceros. Bruselas entregó recientemente dosis a todos los países de los Balcanes Occidentales no pertenecientes al bloque -como complemento del programa COVAX- y Rumanía donó un número considerable de dosis a su vecina Moldavia. Sin embargo, la UE, en general, ha estado menos presente que otras potencias en el mapa de la diplomacia de las vacunas. Y esta discrepancia podría generar tensiones con los vecinos, especialmente a raíz de los recientes planes de la UE de introducir "pasaportes" de vacunación.

¿Pasaportes de vacunación para quién?

En sus esfuerzos por restaurar la libertad de movimiento y ayudar a la debilitada economía, la Comisión Europea reveló en marzo su plan para introducir certificados de vacunación. Cualquiera que haya sido inmunizado, tenga un resultado de prueba PCR negativo o se haya recuperado del covid-19 podrá mostrar su estado utilizando una aplicación en su móvil cuando viaje al extranjero. Los planes se aplicarán a los ciudadanos de la UE y a los extranjeros que residan en ella. Es importante destacar que el esquema solo considera las vacunas autorizadas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA): Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson.

Foto: Foto: EFE.

Se está produciendo un intenso debate sobre los riesgos que estos certificados entrañan para la privacidad y la igualdad de los ciudadanos del bloque comunitario. Pero es el impacto que podrían tener en la imagen de la UE en todo el mundo, especialmente en la propia vecindad de la UE, también es un factor importante.

Existen dos riesgos principales. En primer lugar, los países vecinos de la UE ya han comenzado a emitir sus propios certificados de vacunas, pero la cuestión es si los Veintisiete los aceptarán como un documento válido. Si la respuesta es "no", millones de personas vacunadas en los Balcanes Occidentales, Rusia y los países de la Asociación Oriental podrían enfrentarse a nuevas restricciones de entrada. Tampoco está claro cómo los estados miembros pueden protegerse contra el uso de certificados falsificados.

El segundo dilema es qué hacer con los ciudadanos de Albania, Serbia, Turquía, Rusia y Ucrania que han sido inmunizados con las vacunas rusa o china. Ante la escasez de dosis occidentales, algunos de estos países han buscado suministro en otras partes. El desafío podría surgir de las divisiones entre países -y entre ciudadanos dentro de estos mismos países- que recibieron vacunas occidentales y los que usaron el resto. En este contexto, los certificados que solo reconocen las vacunas occidentales corren el riesgo de discriminar entre, por ejemplo, albaneses vacunados con Sputnik y albaneses vacunados con Pfizer. Tal situación podría crear embrollos diplomáticos que empeorarían todavía más la imagen de la UE en esos países.

Invertir en una mejor política exterior del covid

El covid-19 ya está influyendo en las narrativas sobre la UE y otras potencias. En Serbia, donde el uso de las vacunas rusas y chinas es alto, un nuevo estudio revela que los medios progubernamentales elogian el "amor de China" mientras acusan a la UE de abandonar a su país durante la crisis. Entonces, ¿cómo puede mejorar la UE en la próxima e inevitable ronda de diplomacia pandémica?

En primer lugar, debería considerar la posibilidad de desarrollar una política a más largo plazo para ayudar a sus vecinos, especialmente teniendo en cuenta que es posible que se necesite un uso continuo de las vacunas durante algunos años. Esta política podría denominarse EUROVAX, e implicaría realizar donaciones periódicas de dosis a los vecinos, así como brindar asistencia técnica para ayudar a estos países a implementar campañas de vacunación. COVAX es una herramienta global y necesaria, pero la UE debería diseñar en paralelo un mecanismo de intercambio de vacunas bien publicitado y visible para los países candidatos y socios cercanos del este y el sur. Bruselas ya está garantizándose el suministro para los próximos años, por lo que también debería tener en cuenta las que necesita para futuras donaciones.

Foto: El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, anfitrión del G7. (Reuters)

A continuación, la UE debe empezar a hablar con sus vecinos sobre cómo lograr la compatibilidad los certificados de vacunas. Bruselas debe poder obtener garantías y contar con mecanismos de protección para poder asegurar la validez de los documentos. Asimismo, los Veintisiete deberían trabajar en un mecanismo paralelo para aliviar las restricciones de viaje para los ciudadanos de países vecinos que hayan recibido vacunas chinas o rusas. Con la participación de la EMA, la UE podría aceptar viajeros inmunizados con vacunas no aprobadas por el organismo, o al menos analizar qué preparados son lo suficientemente eficaces como para no comprometer la seguridad. En última instancia, algunas vacunas son problemáticas debido a sus efectos secundarios, no porque no protejan contra el covid-19.

La pandemia está teniendo un gran impacto en la imagen de países tanto grandes como pequeños. China, Rusia, EEUU y otros actores menores como Serbia, Rumania e Israel han encontrado formas de impulsar su posición internacional, ya sea porque han suministrado a otros países, porque se considera que han hecho un buen trabajo a nivel nacional o ambos. La forma en que la UE maneje el lanzamiento de su certificado de vacunación y cómo se prepare para los próximos episodios de la diplomacia de vacunas tendrá un profundo impacto en la reputación del bloque en los próximos años.

* Análisis publicado originalmente en inglés por el European Council of Foreign Relations bajo el título 'Vaccine passports: How the EU can win the next round of covid diplomacy'

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