EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

¿Trump o Biden? Da igual, Europa tendrá que reinventar su defensa gane quien gane

Los europeos no están suficientemente preparados para dar más en defensa y seguridad. Habrá un despertar incluso con un presidente como Biden en la Casa Blanca

Foto: Angela Merkel y Donald Trump. (Reuters)
Angela Merkel y Donald Trump. (Reuters)

No hay conversación en Berlín entre expertos de política exterior discutiendo el resultado de las elecciones presidenciales de EEUU sin que alguien diga: “no habrá vuelta a la normalidad con Biden” o “tenemos que asumir más responsabilidades para nuestra propia seguridad sea quien sea el presidente”. El amplio consenso es que EEUU se centrará más en el futuro en Asia, sea cual sea el resultado, y reducirá su involucración en Europa y en la periferia europea.

Sin embargo, pese a que se repiten estas frases una y otra vez, hay muchas razones por las que pensar que los alemanes, en particular todavía no han entendido las consecuencias estratégicas de sus afirmaciones. Temo que tengan falsas expectativas sobre lo que podría significar una administración de Joe Biden y que estén insuficientemente preparados para las nuevas realidades transatlánticas. La gran mayoría de los que deciden la política exterior en Berlín están deseando que, con Biden como presidente, la Casa Blanca vuelva a considerar a la alianza transatlántica como un gran activo; alguien que no vea la OTAN como una organización comercial o un club de golf, sino como la espina dorsal de la seguridad transatlántica común. Biden ha sido un gran simpatizante de la alianza durante toda su carrera y ha reafirmado su lealtad hacia las garantías de seguridad de EEUU con Europa.

Durante la campaña de las elecciones ha enfatizado que está muy a favor de la cooperación con aliados y socios y quiere volver a poner a EEUU en el centro del mapa de la cooperación multilateral. Los europeos pueden esperar que Biden trate de buscar un nuevo acuerdo nuclear con Irán y trate de cambiar los términos con Rusia. Él cree que el cambio climático está causado por los humanos y es muy probable que se una de nuevo al Acuerdo de París. Y, más importante, Biden ve a los europeos como aliados en la competición geopolítica con China. Y no como oponentes que se quieren aprovechar de los estadounidenses.

Al haber estado en la cabeza de Donald Trump durante estos cuatro años, Alemania podría convertirse en un socio cercano de nuevo. Muchas posiciones clave en la administración de Biden serían ocupadas por antiguos conocidos que ya trabajaron con Berlín durante los años de Obama. Pero los alemanes no deberían hacerse ninguna ilusión que elimine la obligación de aumentar el gasto en defensa. No valdrá con hacer cambios cosméticos aquí y allá ni declaraciones altisonantes de la nueva relación bilateral.

Una administración Biden exigiría mayores contribuciones de sus aliados europeos. Probablemente más de lo que se cree. Berlín, en particular, tendrá que aportar más a la seguridad europea y transatlántica. Los simpatizantes de Trump no son los únicos que creen que Alemania ha competido por debajo de su nivel en los últimos años, que es un ‘free rider’ en seguridad y que no está haciendo las contribuciones necesarias en proporción al peso económico y político del país más poderoso de Europa. En el futuro, el debate transatlántico sobre la seguridad no será sobre la carga a repartir. Eso ya se da por hecho.

No hay tiempo para los problemas europeos

Una administración Biden también tendría que enfrentarse a tantos problemas domésticos que dejaría poco tiempo y energía para solucionar los problemas europeos. La crisis del covid-19 y sus consecuencias económicas, así como las tensiones sociales en el país, requerirá gran parte de la atención del presidente. Para Biden, la política exterior empieza en casa. Los movimientos en primera línea estarán guiados por su concepción del interés nacional.

Incluso aunque la Administración Biden se enfrente a Rusia y vea al presidente Putin como un rival, será en todo caso su segunda prioridad después de China. Para Biden, Pekín es un “competidor disruptivo” y el verdadero rival a la supremacía estadounidense. Pero no solo en Asia. En cuanto a China, Biden le pedirá a los europeos mucho más que lo que Trump ha hecho, no menos. Querrá que los europeos sean activos y no cargas en la competición geopolítica de EEUU.

En momentos de recursos escasos, cualquier inversión financiera en Europa es una inversión no hecha en Asia. Habrá una clara limitación de lo que EEUU está dispuesto a invertir en la seguridad europea. Debido a que la atención militar de EEUU se centrará en el teatro asiático, los europeos tendrán que jugar un rol mucho más importante en las actividades de contención de la OTAN contra Rusia. Aunque Biden ha criticado la decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de Alemania, aún no está claro qué reenvíos podría hacer. EEUU esperará que los europeos apoyen sus operaciones en Asia.

Hasta la fecha, los alemanes y europeos han sido capaces de esconderse detrás de la personalidad incomprensible de Trump. Por ejemplo, en las últimas elecciones hubo llamamientos para “no gastar el 2% en Trump” o peticiones para retirar las armas nucleares estadounidenses del suelo alemán por su impredecibilidad. Biden no sería una excusa para negarse a aumentar el gasto en defensa al nivel prometido en la OTAN o para decidir retirarse de la alianza nuclear.

Los europeos también se tendrán que acostumbrar al hecho de que los estadounidenses estarán menos presentes en el vecindario de la UE. En 2011, cuando los aliados europeos se quedaron atascados en la operación dirigida por la OTAN en Libia, los estadounidenses llegaron en su auxilio. En el futuro puede ser que eso no vuelva a ocurrir. Los europeos deben prepararse para maneJar las crisis en sus fronteras ellos solos. Esto podría causar grandes problemas para los alemanes en particular. Además de la falta de capacidades europeas, la pregunta es: ¿Bajo qué marco estratégico actuarán los europeos?

Un gran despertar

No queda mucho de los grandes planes para mejorar la defensa europea dentro del marco de la UE. Hubo progreso entre 2016 y 2018 pero se ha vuelto a atascar. Tanto que los estados miembros de la UE simplemente perdieron la oportunidad de financiar el Fondo Europeo de Defensa y la "movilidad militar" a través del próximo presupuesto de la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ni siquiera mencionó la defensa en su reciente discurso sobre el estado de la Unión. Además, debido al creciente número de factores divisivos dentro de la Unión, el número de misiones militares ha caído en picado en los últimos años.

El presidente francés Emmanuel Macron ha tratado de construir coaliciones lideradas por Francia fuera de los marcos de la UE o la OTAN, especialmente por la impaciencia con la falta de esfuerzos de la UE y la supuesta “muerte cerebral” de la OTAN. Algunas han sido la misión del Estrecho de Ormuz o la operación Takuba en Mali. Sin embargo, para la Corte Federal Constitucional alemán, el Bundeswehr solo participará en misiones armadas fuera del área de la OTAN dentro del marco de un sistema de seguridad colectivo y cuando el Bundestag haya aprobado la misión.

Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

Por razones constitucionales, Alemania tiene dificultades en participar en misiones lideradas por solo uno o pocos estados. Un escenario futuro bastante realista es que se necesite que el E3 (Francia, Alemania y Reino Unido) se unan políticamente para gestionar una crisis en las fronteras de la UE. Pero en cuanto a implementación práctica se refiere, Francia puede que rechace el marco de la OTAN y Reino Unido el de la UE. Los dos pueden lanza una intervención militar conjunta pero, en ese caso, las manos de Alemania estarán atadas.

Esta es la realidad en la que Europa -y sobre todo Alemania- debe despertarse mejor temprano que tarde, gane quien gane las elecciones del 3 de noviembre. Si Biden es elegido, habrá más espacio para que las iniciativas europeas renueven la relación transatlántica y fortalezcan la OTAN. Lo que no necesitan los estadounidenses son aliados que les necesiten para hacer el trabajo sucio.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Jana Puglierin y titulado 'Security Realities'

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