Construcción y derribo del infierno a orillas del mar Egeo: por qué cayó Moria
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EL CAMPAMENTO MORIA, EN LA ISLA DE LESBOS

Construcción y derribo del infierno a orillas del mar Egeo: por qué cayó Moria

El fuego borró del mapa el campo de refugiados más grande de Grecia que, en incontables ocasiones, ha sido denominado como “la vergüenza de Europa”

Foto: El campo de refugiados de Moria después de ser arrasado por las llamas. (Reuters)
El campo de refugiados de Moria después de ser arrasado por las llamas. (Reuters)

Durante la noche del 8 al 9 de septiembre, una gran parte del campo de Moria era devorada por las llamas. Miles de personas volvieron a perderlo todo y se encontraron, de repente, varadas en las calles de la isla de Lesbos. Dos incendios acontecidos en los días siguientes terminaron de arrasarlo todo. El fuego borraba del mapa el campo de refugiados más grande de Grecia que, en incontables ocasiones, había sido denominado como “la vergüenza de Europa”.

Alrededor de 13.000 refugiados, que antes de la tragedia vivían en unas condiciones atroces, pasaron varias noches a la intemperie, sin ningún tipo de atención médica, acceso a instalaciones sanitarias, alimentos o agua. Entre los afectados se encontraban 4.000 niños, 400 de los cuales eran menores no acompañados. “Vimos cómo el fuego se extendía por Moria durante toda la noche. Todo estaba envuelto en llamas, un éxodo de personas iba sin dirección en medio de un infierno. Niños asustados y padres en shock” publicaba en su cuenta de Twitter Médicos sin Fronteras España. Esta es la historia de una bomba de relojería a los pies del Mediterráneo.

Foto: El barco Oruç Reis junto a varios barcos militares de la Armada turca. (Ministerio turco de Defensa)

Aunque Moria contaba con unas instalaciones diseñadas para albergar a 3.000 personas, en el campamento se alojaban más de 12.000. Cuatro veces por encima de su máxima capacidad. La situación era insostenible desde hace años. Construido en 2013 como centro de recepción temporal para que la policía griega identificase a aquellos que deseaban solicitar asilo, todo cambió drásticamente con la llegada masiva de inmigrantes a las islas del Egeo durante 2015, cuando se llegaron a registrar hasta 7.000 llegadas diarias. Pero los inmigrantes iban abandonando Moria, desplazándose hasta el puerto de El Pireo para después continuar, por tierra, su recorrido hasta la frontera norte del país heleno y de ahí al resto de Europa.

El acuerdo con Turquía

En 2016, la Unión Europea firmó un acuerdo con Turquía para detener el flujo de refugiados y cerró sus fronteras a los solicitantes de asilo provocando que alrededor de 65.000 personas quedasen atrapadas en territorio griego. El acuerdo disponía que los refugiados que llegasen a las islas permanecerían en ellas hasta que se aprobase su solicitud de asilo o fueran devueltos a Turquía. Europa mandaba un mensaje alto y claro: todo aquel migrante que lograra llegar a las islas griegas no conseguiría ir más allá.

Mientras tanto, el asentamiento de Moria veía como la situación empeoraba día tras día. Los primeros tres mil se convirtieron en un momento en 20.000. Las condiciones de vida en inhumanas. En marzo, con la crisis del coronavirus, la situación se hizo cada vez más desesperada para los habitantes de un recinto en el que la distancia social era poco más que imposible y donde las condiciones sanitarias eran inadecuadas.

Inmigrantes rezando al amanecer mientras esperan a ser trasladados a otro campamento. (Reuters)
Inmigrantes rezando al amanecer mientras esperan a ser trasladados a otro campamento. (Reuters)

Después de más de cinco meses de encierro debido a la pandemia y durante los cuales sólo unas pocas personas podían entrar y salir cada día, un incremento de casos positivos hizo que las medidas del gobierno para el campo fueran más estrictas prohibiéndose la entrada o salida del recinto. La situación provocó protestas en el campamento que, según afirmaron medios locales en un principio y confirmaron las autoridades griegas después, fueron la causa de su posterior destrucción.

“No tenemos ninguna duda de que fueron algunos refugiados e inmigrantes que querían chantajear al gobierno para abandonar la isla” manifestó el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis. Seis días después del incendio que destruyó Moria la policía griega informó del arresto de seis hombres de nacionalidad afgana (entre los que se encontraban dos menores no acompañados que habían sido trasladados a una estructura en la región griega de Macedonia) bajo sospecha de haber provocado los incendios.

La indiferencia de Europa

En 2017, el anterior ministro griego de Inmigración, Yiannis Mouzalas, aseguraba que Europa debía "poner fin a su hipocresía" en declaraciones a AMNA, la Agencia de Noticias griega. “Le estamos pidiendo a Europa que se lleve a algunos de estos niños” dijo refiriéndose a los menores no acompañados que vivían en el campamento.

Pero Europa miraba hacia otro lado. De hecho, sólo ha vuelto la mirada hacia las islas del Egeo después del desastre. Tras el incendio, la Comisión Europea se comprometió a financiar el traslado y la estancia de los 400 menores no acompañados que se encontraban en Lesbos hasta la Grecia continental. "La seguridad y el refugio de todas las personas en Moria es la prioridad", escribió en su cuenta de Twitter la comisaria europea del interior, Ylva Johansson. Mil personas consideradas como vulnerables fueron alojadas temporalmente en un ferry de pasajeros y algunas más en varios buques de la marina griega.

“Pensaron que si quemaban Moria podrían salir de la isla sin ser detectados”, dijo un portavoz del gobierno griego. "Esto no va a suceder"

No quedaba muy claro qué sucedería con los más de 10.000 refugiados restantes, aunque varias ONG y movimientos sociales empezaron a sugerir que la única solución posible era que fueran trasladados al continente. Sin embargo, el ejecutivo griego se mostró tajante, afirmando que “no se le permitirá salir de la isla a ningún otro ex residente de Moria” según Stelios Petsas, portavoz del gobierno. “Pensaron que si quemaban Moria podrían salir de la isla sin ser detectados”, continuó. "Esto no va a suceder."

Con la ayuda de la Agencia para los Refugiados de la ONU, el gobierno de Mitsotakis construyó a marchas forzadas un nuevo campamento temporal llamado Kará Tepé, a unos cinco kilómetros al este de Moria y en el cual se empezaron a instalar inmediatamente a algunos inmigrantes. El primer ministro griego garantizó que el campo contaría con unas “condiciones ejemplares”, mucho mejores que las de Moria, y aseguró que “a todo el que ingrese en él se le hará la prueba del coronavirus”. (Al cierre de esta información se estima que ya han sido reubicados alrededor de 1.200 refugiados de los cuales 35 han resultado ser positivos de covid-19. Según informa la web de información local de Lesbos stonisi.gr, ya han sido aislados en un espacio especialmente designado para tal efecto).

Moria como mancha europea

El fuego no causó ningún herido pero dejó al descubierto la pésima política migratoria europea. "El incendio en Moria es consecuencia de las políticas europeas. Era predecible y podría haberse evitado" afirmó Apostolos Veizis, de Médicos Sin Fronteras Grecia. “Moria está aquí para recordarle a Europa que tenemos que cambiar, es inconcebible que Europa no tenga todavía una política de inmigración coherente” manifestó el Vicepresidente de la Comisión Europea Margaritis Schinas.

Las declaraciones de solidaridad para con los afectados fueron una constante tras lo ocurrido y varios estados miembros de la Unión Europea se ofrecieron a acoger a algunos grupos pequeños de inmigrantes. "Debemos mostrar solidaridad con Grecia y también estar a la altura de los valores europeos", afirmó el presidente francés Emmanuel Macron. “He hablado con la canciller Angela Merkel sobre cómo Alemania puede dar la bienvenida a algunas familias a las que ya se les ha concedido asilo”, declaró Mitsotakis pocos días después de lo ocurrido.

Foto: Exámenes de acceso a la universidad en Atenas. (EFE)

Pero muchos en Grecia opinan que las muestras de solidaridad de los países europeos se irán apagando tal y como lo hicieron las llamas del incendio de Moria.

Un nuevo centro de recepción

“Moria es una creación del gobierno anterior” declaró el primer ministro griego al ser preguntado sobre la situación en la que se encontraba el campamento antes de la tragedia. “Hemos heredado 100.000 solicitudes de asilo pendientes y en los últimos seis meses el número de inmigrantes en la isla ha disminuido de 25.000 a 12.000”.

Mitsotakis anunció que se creará un centro permanente de recepción e identificación en Mitilene, “una nueva estructura que no cargue con los elementos negativos de Moria, que se identifica con una mala gestión de la crisis de los refugiados”. El líder del partido conservador griego también le pidió a la Unión Europea una mayor involucración tanto en política de inmigración como en este nuevo centro que se construirá reiterando que “Europa no puede volver a fallar en la cuestión de los refugiados por segunda vez”.

Los planes del ejecutivo griego han sido recibidos con recelo por los locales, cuyo malestar ha ido en aumento durante los últimos años. Con una población de alrededor de 100.000 habitantes, muchos de los residentes afirman que el gobierno los ha dejado solos y que la isla ha dejado de atraer turismo debido a la situación con los inmigrantes.

Varias asociaciones y comunidades de vecinos de la localidad de Moria emitieron un comunicado contra la reconstrucción de un nuevo campamento. “Nos negamos a pasar por esto de nuevo” e hicieron un llamado a la movilización “si hubiera un intento de colocar contenedores o carpas en el área”.

Un camión de bomberos en Moria, después de haber sido arrasado por las llamas. (Reuters)
Un camión de bomberos en Moria, después de haber sido arrasado por las llamas. (Reuters)

“La gente está muy cansada de todo esto” cuenta Aguelikí, una vecina de Mitilene que afirma que al principio los residentes de Lesbos acogieron a los refugiados con buena voluntad e intentaron ayudar en todo lo que les fuera posible. Ahora reconoce que la situación ha cambiado y “solo queremos que todo esto termine”.

Algunos inmigrantes tampoco están de acuerdo con las disposiciones anunciadas por el gobierno y se han negado a ingresar en la estructura temporal de Kará Tepé. El ministro de inmigración griego, Notis Mitarakis, ha dejado claro que no sucumbirán a las presiones. "Si no puede ser a través del diálogo la policía griega se verá obligada a tomar medidas. Quienes vienen a nuestro país están obligados a respetar la legislación griega", aseguró. "Es imposible que prendan fuego, tomen las calles y que además esperen que no reaccionemos”.

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