Elecciones en Grecia

La hora de Mitsotakis: promete arrasar con el legado Tsipras y Syriza en Grecia

Aunque el principal eje de las reformas prometidas por Mitsotakis será la economía, en sus primeros días se ha inclinado por un giro social a la derecha para marcar un nuevo comienzo

Foto: El conservador Kyriakos Mitsotakis se ha convertido en el nuevo primer ministro griego con una cómoda victoria frente a la Syriza de Tsipras. (Reuters)
El conservador Kyriakos Mitsotakis se ha convertido en el nuevo primer ministro griego con una cómoda victoria frente a la Syriza de Tsipras. (Reuters)

Atarcede en Atenas y mientras el círculo rojo del sol cede el paso a una luna traslúcida, rebaños de turistas sortean el calor buscando su camino hacia el Partenón incrustado sobre su roca. El metro se zarandea camino hacia la bulliciosa Omonia, una de las barriadas más castigadas de la capital griega presidida por un ensanche de edificios de aire decadente. Xristos, un jubilado octogenario que cobra 700 euros de pensión, discute con su hijo, propietario de una tienda de ropa. La conversación se pone al rojo vivo hablando de las elecciones, las primeras desde que finalizó el último rescate a Grecia.

Xristos se ríe con ganas cuando se le pregunta por la clase política y resume la situación del país asegurando que su mujer ya rara vez cocina carne. “Eso hacen cuando llegan al poder, no cumplen nada de lo prometido antes”, asevera el anciano ateniense.

El humor de Mijallis, un cuarentón de origen albanés, va en la misma dirección. En su bar ha vivido todos los grises de la crisis económica griega que comenzó en 2009 y por la que tuvo que despedir a varios empleados. Mijallis no quiere confesar su voto, pero destina sus balas verbales menos ácidas a Kyriakos Mitsotakis, nuevo primer ministro de Grecia y vástago de las élites conservadoras que fueron copartícipes -junto con los hoy decaídos socialistas del Pasok- del derrumbe económico del país. Algo que ahora queda lejos, dice el empresario hostelero.


Con este orgullo herido, el país visiblemente tocado y los bolsillos de los griegos mucho menos llenos que hace una década, Mitsotakis, el líder de la conservadora Nueva Democracia (ND), empieza su mandato con una clara fortaleza parlamentaria. Parte con 158 de los 300 diputados del Parlamento griego. “Una mayoría absoluta que difícilmente las otras fuerzas políticas podrán contrarrestar para que llevar adelante reformas”, subrayan eufóricos desde la formación.

Economía y medidas sociales más a la derecha

Aunque el principal eje de las reformas prometidas por Mitsotakis será la economía, está por ver todavía el margen de acción del recién estrenado Gobierno en las negociaciones con Bruselas, ya que Grecia ha accedido a que sus cuentas públicas y su enorme deuda (alrededor del 180% del PIB) sigan estando bajo una estricta vigilancia hasta 2060.

En sus primeros anuncios tras la victoria, Mitsotakis ha avanzado una gran reforma tributaria para bajar impuestos a las familias y empresas que empezará a diseñarse a finales de este mes y cumplir así la promesa de suavizar el trago amargo de tantos años de turbulencias económicas y recortes para los griegos. Una devastadora crisis que, según datos de Eurostat, destruyó 4.600 euros del PIB per cápita de los habitantes de este país entre 2008 y 2019 (pasó de 21.800 euros a 17.200 euros), dejó a un tercio de la población en riesgo de pobreza y exclusión social y supuso el cierre, tan solo entre 2015 y 2016, de más de 10.000 empresas, en una Grecia que hoy depende cada vez más de su sector turístico.

La dependencia de nuevas negociaciones con Bruselas ha forzado sin embargo cierto bajo perfil en cuanto a medidas económicas demasiado drásticas. “Mitsotakis sabe que necesitará de unos meses para llevar adelante las reformas que ha prometido y negociar luego con Bruselas. Por eso, durante toda la campaña electoral, ha mantenido un tono bajo, conciliador, para tratar de transmitir normalidad a pesar del difícil día a día de los griegos”, explicaba unos días antes de la cita electoral Angelos Kovaios, un periodista especializado en política del diario To Vilma. “Mitsotakis ha dicho que quiere que Grecia tenga mayor credibilidad en la Unión Europea”, añade.

"Dadme 12 meses para convencer a nuestros acreedores y a los mercados internacionales de capital de que en Grecia podemos hacer negocios, que Grecia puede cambiar", declaró Mitsotakis en una entrevista con la agencia de noticias AP.

Alexis Tsipras Outgoing Prime Minister Alexis Tsipras leaves the Maximos Mansion after a meeting with newly-appointed Greek Prime Minister Kyriakos Mitsotakis, in Athens, Greece July 8, 2019. REUTERS Costas Baltas
Alexis Tsipras Outgoing Prime Minister Alexis Tsipras leaves the Maximos Mansion after a meeting with newly-appointed Greek Prime Minister Kyriakos Mitsotakis, in Athens, Greece July 8, 2019. REUTERS Costas Baltas

De ahí también que Mitsotakis haya estrenado su mandato con el anuncio de una batería de medidas sociales que poco tienen que ver con la economía, sino que están centradas en dar un sesgo más derechista a su Gobierno. Este carácter bipolar exhibido en sus primeros días, aseguran los analistas, es un reflejo del Gobierno que le espera a Grecia y de propio carácter de Mitsotakis.

Prueba ha sido la propuesta de su partido para incrementar las donaciones privadas a universidades y abolir el llamado asilo universitario, que impide a la policía entrar en estas instituciones, una norma que se originó tras el trauma de la dictadura griega y que recientemente Tsipras había reintroducido. De igual manera, Mitsotakis también ha anunciado su intención de anular concesiones a presos condenados a cadena perpetua que, gracias a una reforma aprobada este año por el Parlamento, podían acceder a la excarcelación tras 18 años de pena cumplidos y una serie de atenuantes, entre ellos la buena conducta.

Ortodoxos y ultraderechistas

En sus primeros y vertiginosos días tras los comicios del 7 de julio, Mitsotakis ha fomentado también el regreso de círculos de poder más tradicionales del país, entre ellos la Iglesia Ortodoxa, ministros de grandes dinastías políticas e incluso exmiembros del casi extinto partido de derecha nacionalista LAOS. "Estamos llamados a ganar una guerra difícil y asimétrica que ningún Gobierno ha logrado hasta ahora, es decir, cambiar el modelo de gobierno en Grecia", señaló Mitsotakis en un discurso en su primera sesión del Gabinete de Ministros, recogida por el diario local Ekathimerini.

Nada más ganar las elecciones, juró sobre la Biblia delante de Jerónimo II, el arzobispo ortodoxo de Atenas, restableciendo el viejo ritual religioso que el ateo Tsipras había esquivado al jurar sobre la Constitución en 2015. Y, menos de veinticuatro horas después de ganar la elección, anunció un gabinete de ministros que supuso todo un ejercicio de malabarismo político entre las exigencias de los pesos pesados de su partido, las personas de su confianza y un grupo de tecnócratas, con perfiles más neutrales en puestos claves.

El líder de Nueva Democracia y ganador de las elecciones griegas, Kyriakos Mitsotakis, jura el cargo ante las autoridades religiosas. (Reuters)
El líder de Nueva Democracia y ganador de las elecciones griegas, Kyriakos Mitsotakis, jura el cargo ante las autoridades religiosas. (Reuters)

En concreto, eligió a seis exministros -entre ellos al experimentado Christos Staikouras como ministro de Economía y al moderado Nikos Dendias para la cartera de Asuntos Exteriores pese a que no criticó el polémico acuerdo con Macedonia del Norte que ha pasado factura electoral a Tsipras- y no puso ninguna mujer en puestos de primera línea.

Además, dio espacio a la corriente más derechista de ND, crucial para su victoria. Entre ellos, el polémico Adonis Georgiadis, conocido en Grecia por sus drásticos recortes a la salud pública y sus controvertidas opiniones sobre homosexuales y judíos, como ministro de Desarrollo e Inversiones, y Makis Voridis, como titular de Agricultura.

Para rematar, Mitsotakis también nombró a Kostas A. Karamanlís, cuyo apellido evoca de inmediato en el país heleno otra de las grandes castas familiares griegas que han estado repartiéndose el poder en el país desde los años 60. Dato sobre el que los medios de comunicación griegos han pasado de puntillas, la mayoría de ellos abiertos partidarios de Mitsotakis durante la campaña electoral, según los detractores del nuevo primer ministro.

Así y todo, Mitsotakis también deberá hacer frente a cuestiones más imprevisibles, como la gestión de las crisis climáticas, los terremotos y los incendios que se abaten de manera reincidente sobre Grecia. Debería tomar nota de la experiencia de Tsipras, quien fue duramente castigado con apenas el 29,6% de los votos emitidos en el distrito de Marathon, epicentro de los mortíferos incendios de 2018, mientras que Nueva Democracia obtuvo un 46,9%, uno de los mejores resultados de los conservadores en todo el país.

Deshacer el legado Tsipras

En la oposición se mantiene Tsipras, cuyo liderazgo del partido Syriza aún no ha sido puesto en discusión gracias a su resultado apenas cuatro puntos inferior al de septiembre de 2015, pese el desgaste que ha supuesto gobernar una país prisionero de su enorme deuda y las medidas de austeridad. Tsipras se enfrentará a Mitsotakis con sus 86 diputados, a los que cree que se sumarán ocasionalmente los 22 de Kinal (los antiguos socialistas de Pasok) y los 9 de Mera25, el partido del exministro de Economía Yanis Varoufakis.

O al menos eso esperan los votantes de Syriza. “No me puedo creer que hayan votado a Mitsotakis, un hombre que viene de una familia que supuso la ruina de Grecia”, lamenta Katerina, dueña de un restaurante en la plaza de Syntagma.

Una de sus primeras medidas podría ser revertir el acuerdo de 2018 para que los clérigos de la Iglesia ortodoxa dejen de ser funcionarios del Estado. Esta decisión fue especialmente pionera en Grecia, donde ningún gobierno antes había tomado medidas para separar Estado e Iglesia. “No fue un acuerdo, sino una propuesta”, argumentó la nueva ministra de Educación, Niki Kerameus, en una entrevista publicada el domingo por el diario Ekathemerini, adelantando que Mitsotakis está contra de la medida.

El choque será inevitable entre estas dos Grecias. Los que esperan y los que temen la derogación de las medidas socioeconómicas progresistas de Syriza, desde los subsidios a escuelas y familias a la aprobación las uniones entre personas del mismo sexo en 2015. Como siempre, unos sufrirán más que otros.

“Me da mucho miedo pensar que me podrían quitar el poco dinero que recibo del Estado para sobrevivir”, se lamenta Lambros, un afable cincuentón de Atenas, desempleado desde hace años y votante de izquierda para quien el brillante futuro que promete Mitsotakis se ve bastante negro.

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