UN ACUERDO ANTES DE FINALES DE 2020b

Bruselas y Londres intentan dar un impulso político a las negociaciones del Brexit

Johnson y la cúpula de la UE han acordado dar un impulso político a las negociaciones para un acuerdo comercial antes de que termine octubre, intensificando conversaciones durante el verano

Foto: Boris Johnson en la reunión con la Unión Europea. (Reuters)
Boris Johnson en la reunión con la Unión Europea. (Reuters)

El Reino Unido y la Unión Europea buscan darle un nuevo impulso político a las negociaciones para un futuro acuerdo comercial entre Londres y el bloque comunitario, días después de acordar su intensificación durante los meses de julio y agosto con el objetivo de intentar alcanzar un pacto antes de finales del mes de octubre.

Este lunes se ha celebrado una videconferencia entre Boris Johnson, primer ministro británico, con los presidentes Ursula von der Leyen, de la Comisión Europea, Charles Michel, del Consejo Europeo, y David Sassoli, presidente de la Eurocámara. El objetivo no era negociar, sino un encuentro político para tomar la temperatura de las conversaciones. Las dos partes, que han acordado un comunicado conjunto, se muestran moderadamente optimistas.

“Las partes acordaron que se requiere un nuevo impulso”, señala el texto acordado, en el que se apoya la idea de intensificar las conversaciones durante el mes de julio para “crear las condiciones más propicias para concluir y ratificar un acuerdo antes de finales de 2020”. En Bruselas hay un cierto optimismo con la idea de que, ahora sí, Londres comprende las líneas rojas europeas y comparte los principios detrás de sus posiciones. La cuestión ahora es cómo plasmarlo en la negociación y aterrizarlo en la mesa técnica.

Uno de los asuntos a resolver, como había indicado el negociador jefe europeo Michel Barnier, era saber si Johnson y el Reino Unido seguían comprometidos con la Declaración Política de Relaciones Futuras, un documento no vinculante adjunto al cuerdo del Brexit que la UE está usando como hoja de ruta para las negociaciones, en el que se señalaban algunos aspectos clave de lo que serían los lazos entre Londres y Bruselas tras la salida británica de la Unión.

Ambiente tenso

Las negociaciones no llegan en el mejor momento, después de que en las últimas semanas quedara certificado que habían encallado en los elementos cruciales para la UE: un acuerdo de pesca, la gobernanza de las futuras relaciones, cooperación judicial y el futuro ‘level playing field’ que garantice la igualdad de condiciones. Sin embargo en Bruselas creen que esta cita ayuda a establecer unas bases sobre las que seguir trabajando. Se han celebrado cuatro rondas en un ambiente tenso, con intercambio de cartas y un lenguaje duro en ambos lados de la mesa.

No hay progresos en ninguno de los campos señalados, tampoco después de este diálogo de alto nivel, pero lo que hay es un compromiso político de que el objetivo es buscar la manera de que haya un acuerdo. Es el momento de convertir ese moderado optismismo en un cierto progreso en las mesas técnicas. Ahora Barnier y su homólogo británico David Frost, tienen que mirar el método, la forma en la que puedan estructurarse las conversaciones para cumplir con lo que los líderes le han encargado este lunes: buscar la manera de encajar sus posiciones para lograr un acuerdo.

Barnier ya señaló en la última rueda de prensa la posibilidad de que después del verano se celebren negociaciones en el famoso formato de ‘túnel’ que busca dar más flexibilidad a los negociadores técnicos para intentar acercar posturas antes de ofrecer los progresos a los jefes políticos. El objetivo es reducir la presión pública y permitir algo más de cintura en ambos lados, un método ya utilizado durante las negociaciones del Brexit.

No hay nuevo mandato ni cambio en la hoja de ruta. Hay es una expresión por parte de los líderes políticos de una necesidad de llegar a un acuerdo. Y de hacerlo con urgencia porque, de hecho, el lado británico ha vuelto a señalar, como se ha anotado en el comunicado conjunto, que no tiene intención de pedir una prórroga. Eso significa que el periodo transitorio finalizará el próximo 31 de diciembre.

Bruselas cree firmemente que si no se logra cerrar un acuerdo a mitad o finales de octubre no habrá tiempo suficiente para la ratificación del tratado, pero en la Comisión Europea hay la determinación de agotar hasta el último segundo de negociación.

La negociación con el Reino Unido ha caído mucho en la agenda de prioridades de los líderes después de la crisis del coronavirus. Ahora en Bruselas comienza a abrirse el debate sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre una serie de aspectos cruciales en lo que no hay un marco que sirva de “red de seguridad”, como por ejemplo sería el comercio, en donde un no acuerdo equivaldría a comerciar en los términos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y poder dejar para más tarde otros asuntos en los que sí hay un marco internacional fuerte.

En cualquier caso se confía en la posibilidad de alcanzar un acuerdo, aunque este sea difícil y haya una cantidad inmensa de tareas por delante. En la capital comunitaria se recuerda que con Johnson ya fue posible atar el acuerdo del Brexit y apelan a la capacidad de ambas partes de lograr de nuevo hacer encajar las piezas.

Europa

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