PROCEDÍA DE UNA CÁRCEL

Una niña inglesa encuentra un mensaje de SOS en una tarjeta navideña hecha en China

Un preso extranjero denuncia estar sufriendo explotación laboral a través de una de las felicitaciones navideñas que está obligado a fabricar

Foto: La tarjeta que se encontró Florence con la petición de ayuda escrita (Foto: YouTube)
La tarjeta que se encontró Florence con la petición de ayuda escrita (Foto: YouTube)

Florence Widdicombe iba a escribir una de las postales de Navidad que envía cada año a sus familiares y amigos. Pese a tener solo 6 años, es una de sus tradiciones navideñas y pidió a sus padres que le compraran unas tarjetas bonitas cuando fueran al supermercado. Su padre, Ben Widdicombe, fue a Tesco, una de las cadenas más conocidas del Reino Unido, y le compró un paquete con varias tarjetas.

El problema es que cuando Florence cogió una de ellas, la carta ya estaba escrita. La niña no entendía cómo podía ser eso, así que llamó a su padre, que ha denunciado los hechos públicamente. No es que nadie la hubiera firmado y vuelto a colocar en la estantería del supermercado, sino que venía escrita desde la propia fábrica.

El mensaje, escrito en inglés, explicaba que se trataba de un prisionero extranjero que se veía obligado a trabajar en la cárcel china de Qingpu. Además, pedía que se denunciara la situación a las organizaciones de derechos humanos y se contactara con Peter Humphrey, un periodista británico que estuvo encarcelado en esa misma prisión, para hacerle llegar la denuncia.

Trabajos forzados

Ben Widdicombe contactó con Peter Humphrey y éste le confirmó que la denuncia era real. El periodista ha explicado a The Washington Post que la carta "fue escrita por alguno de mis compañeros de celda que todavía están allí cumpliendo condena", aunque no quiso dar más detalles para que no hubiera represalias contra ellos.

Esa cárcel lleva años fabricando tarjetas, pero en el último año el trabajo ha pasado de ser voluntario a obligatorio para los internos

Asegura que es un trabajo que lleva años realizándose en esta cárcel y que al principio era voluntario y servía para que los presos consiguieran ingresos con los que después pudieran comprar sus artículos de primera necesidad en la tienda de la prisión. Sin embargo, en el último año ese trabajo ha pasado de ser voluntario a obligatorio.

Tesco, la cadena de supermercados donde se compró la tarjeta, ha roto su relación con la empresa china Zheijiang Yunguang Printing, que era su proveedora, por violar las políticas laborales de la compañía británica. Un caso más de los abusos que la globalización provoca no solo en China, sino en muchos países asiáticos.

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