"EL HOMBRE MÁS PODEROSO DE DOWNING STREET"

El oscuro asesor de Boris tenía razón: así ha sido su jugada maestra para lograr la mayoría

Dominic Cummings, famoso hace unos años por ser el cerebro de la campaña del Brexit, trazó un plan para conseguir que Johnson, a través de una sucesión de derrotas, alcanzara su gran victoria

Foto: Dominic Cummings. (Reuters)
Dominic Cummings. (Reuters)

Cuando Boris Johnson ganó las primarias conservadoras en julio de 2019 para sustituir a Theresa May en Downing Street, pocos imaginaban que en diciembre lograría una mayoría absoluta tan apabullante. Entre medias ha sobrevivido a una guerra civil 'tory' con deserciones de diputados moderados -incluso de su propio hermano o del nieto de Churchill-, una humillación continua en Westminster y una pérdida del control de la agenda del Brexit. Pero ahora, cinco meses después, ha logrado la mejor mayoría absoluta para su partido desde tiempos de Margaret Thatcher. ¿Y quién ha sido el artífice de esta carambola? El misterioso y frívolo asesor Dominic Cummings.

Este hombre de 47 años, que fue llevado a la gran pantalla por HBO y Channel 5 en la película 'Brexit: The Uncivil War', era ampliamente conocido por haber sido el cerebro de la campaña euroescéptica 'Vote Leave' durante el histórico referéndum de 2016 del Brexit. Fue él quien ideó el eslogan "Recuperemos el control" y el responsable de que Johnson recorriera el país con un autobús rojo donde se decía que el Reino Unido destinaba 350 millones de libras a la semana a la UE que se podrían utilizar en su lugar para financiar el Sistema Nacional de Salud Pública. La cifra se demostró luego falsa, pero el daño ya estaba hecho.

Tres años después, en julio de 2019, Boris Johnson lo rescató para ser su asesor personal. No tendría que rendir cuentas más que a él. De hecho, fuentes del gobierno han sugerido en numerosas ocasiones que "Dom es el hombre más poderoso de Downing Street" y "el asesor que decide adónde vamos". Y así fue. Cummings trazó un plan tan extraño como efectivo electoralmente: el 'premier' sería humillado una y otra vez fuera y dentro de Westminster, forzado a incumplir cada una de sus promesas, a cambio de poder presentarse después como el candidato del "pueblo contra las élites", que, en contra de cumplir el "mandato popular" del referéndum, bloqueaban el Brexit en el Parlamento. Y así ha arrasado en las elecciones de este jueves 12 de octubre, consiguiendo 363 escaños, cuarenta más de los necesarios para una mayoría.

Muchas derrotas y una gran victoria

Johnson llegó al número 10 de Downing Street repitiendo una y otra vez que el país iba a abandonar la Unión Europea el 31 de octubre de 2019, con o sin acuerdo. Era altamente improbable, porque carecía de la aritmética necesaria en Westminster, no se había aprobado un Acuerdo de Retirada en la Cámara y 7 de cada 10 británicos rechazaban un Brexit por las bravas.

Pero la estrategia de Cummings siempre fue insistir en la salida para deshinchar así al Brexit Party del populista Nigel Farage y no sufrir un desgaste en el flanco más radical del partido. Boris tenía que defender, al menos públicamente, que prefería un 'no deal' antes que otra prórroga. De ahí su famosa frase: "Preferiría estar muerto en una zanja a pedir una extensión del Brexit", dijo el 5 de septiembre. Por supuesto, incumplió su amenaza, pero desactivó a los radicales.

Dominic Cummings, junto a Boris Johnson en Downing Street. (Reuters)
Dominic Cummings, junto a Boris Johnson en Downing Street. (Reuters)

El segundo objetivo era recuperar el control de Westminster. Cummings sabía que, sin una mayoría parlamentaria, sería imposible liderar el Brexit. Por lo tanto, tendría que forzar unas elecciones culpando a la oposición y a los 'tories' rebeldes de ir contra el deseo popular de salir de la Unión Europea. Aunque sabía que sería un suicidio económico y político, Johnson siguió defendiendo un Brexit sin acuerdo incluso cuando varios de sus diputados desertaron de las filas conservadoras por la estrategia extremista a la que estaba dirigiendo el partido. Y Cummings consiguió provocar a Westminster.

El Parlamento británico, que ya había votado en numerosas ocasiones contra un Brexit por las bravas, decidió atar las manos de Johnson para evitar cualquier susto en forma de salida de la UE. Antes, en una estrategia sin escrúpulos y rozando la ilegalidad, Jonhson propuso a la Reina una suspensión de cinco semanas del Parlamento británico para que sus señorías apenas tuvieran tiempo de pedir una prórroga antes del 31 de octubre. No le salió bien la jugada, porque el Tribunal Supremo británico la anuló y el Parlamento aprobó una ley para obligar a Johnson a pedir una prórroga.

Pero después, en un giro inesperado, Johnson consiguió renegociar el Acuerdo de Retirada con Bruselas en apenas unas semanas y reunir una mayoría suficiente para aprobarlo en el Parlamento, un golpe de efecto final que le encumbró como el único político capaz de terminar con el psicodrama del Brexit (aunque ni mucho menos se ha acabado).

El hombre que ha desviado la atención

Cummings una persona bastante odiada en los pasillos de Westminster. De hecho, algunos comentaristas políticos británicos se preguntan irónicamente quién es el que realmente está al mando. Probablemente los rumores sean una exageración, pero Cummings parece divertirse en su rol. Desde el principio se ha convertido en una especie de 'punching ball' que atrae todos los golpes, dejando a Boris Johnson intacto: "Cada vez que la gente critica a Dom, no están criticando a Boris", dijo recientemente un político del gobierno al 'Financial Times'. El plan siempre fue el mismo: hundir al líder laborista Jeremy Corbyn, conseguir mayoría absoluta y, después, salir de la Unión Europea.

El oscuro asesor de Boris tenía razón: así ha sido su jugada maestra para lograr la mayoría

Durante la corta campaña, la estrategia de Cummings era sencilla: con un lema tan corto como efectivo ("Get Brexit Done"), Johnson se ha dedicado a cargar contra la élite política -a la que él mismo pertenece- por intentar revertir el mandato popular del Brexit, recordando que cualquier solución intermedia del Parlamento sería una traición. Ni NHS, ni colegios ni seguridad: el tema de la campaña solo tenía que ser el Brexit, una estrategia que ha desgastado enormemente a los laboristas, que no han sabido posicionarse claramente y de los que parte de su electorado tradicional también había votado 'Leave' en 2016.

En una presentación de un libro, Dominic Cummings relataba así la gestión de los políticos 'remainers': "Si eres un grupo de políticos que juran que van a respetar el resultado de un voto democrático, pero después de perderlo dices que no quieres respetarlo, ¿qué crees que va a ocurrir?", dijo.

Cuando le preguntaron si estaban siendo estresantes estas elecciones, esbozó una sonrisa. "Esto está siendo un paseo por el parque comparado con el referéndum. Nos estamos divirtiendo mucho. Vamos a salir de la UE y vamos a ganar [las elecciones]". Acertó. El gran problema de los gurús es que a veces tienen razón.

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