¿Hacer caja o hacer memoria? El dilema 'a la italiana' de la tumba de Mussolini
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EXALCALDE DEL PUEBLO, A FAVOR DEL RECUERDO

¿Hacer caja o hacer memoria? El dilema 'a la italiana' de la tumba de Mussolini

¿Qué hacer con ese turismo de nostálgicos que, en los aniversarios de Mussolini, transforman un pueblo en un inquietante parque temático de la extinta dictadura italiana?

Foto: ¿Hacer caja o hacer memoria? El dilema 'a la italiana' de la tumba de Mussolini
¿Hacer caja o hacer memoria? El dilema 'a la italiana' de la tumba de Mussolini

Para llegar desde Roma hay que emprender una ruta en automóvil de más de cuatro horas, desviarse y adentrarse en unos caminos secundarios por los que no es difícil perderse, que serpentean en las inmediaciones de unas colinas de vistas idílicas de la rica Emilia Romaña. En las inmediaciones de Predappio, pueblo de 6.500 almas en el que nació Benito Mussolini en 1883, nada recuerda que los restos de 'el Duce' descansan ahí. Es incluso al revés. La toponimia del pueblo fue cambiada después de la Segunda Guerra Mundial y las calles, que conviven con algunos edificios de estilo fascista largo tiempo abandonados, llevan nombres de partisanos que lucharon contra los nazis y próceres de la República italiana.

Interrumpen esta postal solo unas tiendas de 'souvenirs', abiertas en los setenta del siglo pasado. Comercios que varias administraciones han intentado cerrar sin éxito, pues allí se vende todo tipo de parafernalia fascista y nazi, algunas de dudosa legalidad. Estas tiendas son el último consuelo de aquellos fieles que conducen hasta Predappio para ver al dictador, pues la cripta donde descansan los restos de Mussolini permanece cerrada desde 2017.

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El antiguo alcalde de la localidad, el maestro Giorgio Frassineti (Partido Democrático) se ahorra los rodeos. "¿Qué hacer con los restos de un dictador? Personalmente creo que no deberían reposar en tumbas, mejor lo que ha pasado con Hitler", dice. "Pero cuando han pasado tantos años y ya es historia, no hay más remedio que explicar las aberraciones que han hecho en vida estudiándolas y condenándolas. Hay que combatir la ignorancia", añade.

Su opinión no es la de alguien ajeno al debate. Frassineti lleva desde 2011 batallando para construir un centro de estudios sobre el fascismo en Predappio, y su lucha ha vuelto a sacar a la luz un gran asunto pendiente en Italia. ¿Qué hacer con ese turismo de nostálgicos que, en particular en los aniversarios de nacimiento y muerte del dictador, transforman un pueblo en un estrafalario e inquietante parque temático de la extinta dictadura italiana?

Por el momento, sociedad y políticos han mirado a otro lado y el debate, aún lejos de la crispación que hay en España en torno a la exhumación de Franco, nunca se ha cerrado.

El nombre del pueblo se cambió después de II Guerra Mundial y las calles llevan nombres de partisanos que lucharon contra los nazis

La capilla familiar de San Cassiano, tumba de Mussolini, aún hoy entra y sale del debate político al calor de polémicas puntuales. Tras un accidentado descanso eterno en una tumba anónima que fue saqueada - simpatizantes fascistas robaron los huesos y los entregaron a un convento que los ocultó durante diez años hasta que fueron recuperados por las autoridades italianas - el dictador italiano aliado de los nazis terminó en 1957 la cripta en Predappio por voluntad de su difunta esposa, Doña Rachele, y gracias a la autorización del entonces primer ministro, el democristiano Adone Zoli.

No fue su único incidente. En uno de los momentos más álgidos de los llamados 'Años del plomo' italianos, el edificio de la capilla sufrió graves daños por la explosión de una bomba colocada en la entrada. El lugar cerró al público en 2017 por trabajos de restauración y, desde entonces, los curiosos solo pueden acercarse a la puerta. En el último año, la tumba ha permanecido cerrada la mayoría del tiempo, sin dejar de abrir en los días del año que más atraen a ese turismo de nostálgicos que visita Predappio: para conmemorar la muerte del Duce (28 de abril) y en su nacimiento (29 de julio).

Exaltados de camisas negras

En una forma de hacer frente a los exaltados que en los aniversarios acuden al pueblo disfrazados con camisas negras y levantan el brazo como hacían los fascistas, el proyecto de Frassineti es convertir la abandonada Casa del Fascio de Predappio —la antaño sede del Partido Fascista local— en un centro cuya función sería la de analizar y desmitificar su legado.

Pero la idea de Frassineti no fue muy bien recibida. "Me criticaron incluso miembros de mi partido y las asociaciones de partisanos, arguyendo que iba yo a abrir viejas heridas y crear tensiones. Los judíos no, ellos me han apoyado, supongo porque entienden la importancia de la memoria", cuenta Frassineti en una entrevista con El Confidencial.

—¿Pero, por qué lo hace?

—No quiero que este pueblo sea una especie de Chernóbil de la historia. Mussolini existió, los fascistas existieron. Es inútil ocultar la cabeza bajo la tierra. Se lo debemos a los jóvenes.

No obstante, entre polémica y polémica, el comienzo de las obras para la remodelación del sitio ha tardado más de lo esperado. De momento no hay una fecha exacta para su apertura.

La tardanza y las quejas de los que se opusieron al proyecto (la familia de Mussolini llegó a amenazarlo con presentar una denuncia contra él, aunque nunca llegó a cursarla oficialmente, dice), no descompusieron a Frassineti. Hoy ha logrado obtener casi la mitad de los 7,5 millones de euros que calcula que necesita para remodelar el sitio y el apoyo de algunos de los barones de su partido. Los planos del proyecto están en manos de un equipo de arquitectos de Roma. Razón por la que, si nada se tuerce, la primera fase de la obra podría empezar el año que viene, afirma.

No quiero que este pueblo sea una especie de Chernóbil de la historia. Mussolini existió, los fascistas existieron. Es inútil ocultarlo

"En dos, o máximo tres años, podría abrir sus puertas al público", precisa el exregidor, quien también es presidente de un comité que fue creado 'ad hoc' para dar continuidad a la iniciativa. "He obtenido la financiación principalmente de varios organismos del Estado italiano y de una fundación bancaria", añade, al explicar que también se puso en contacto con científicos del equipo del CISC que colaboran en el proyecto de exhumación del dictador español y que ahora se está planteando contactar a los que siguen el caso del dictador portugués António Salazar.

Ni de izquierdas ni de derechas

Ni siquiera el nuevo alcalde, Roberto Canali, elegido en una lista cívica apoyada por una de las nietas del dictador y algunos partidos de derechas —entre ellos, la Liga de Matteo Salvini—, se opone al proyecto. "Hay una mala costumbre de la clase política italiana de deshacer todo lo hecho por quienes han estado ahí antes, y yo no quiero caer en esa tentación. Todavía estamos estudiando los pormenores del proyecto, pero de momento no vemos razones para oponernos", explica Canali a este diario. Niega que las fuerzas políticas que apoyaron su candidatura le hayan hecho presión alguna sobre el tema.

"La verdad es que este proyecto podría aportar un beneficio económico a Predappio y eso no es de derechas ni de izquierdas", puntualiza. De hecho, durante años el pueblo, históricamente socialdemócrata, se ha aprovechado del dinero que trae ese tipo de turismo. Sobre los "nostálgicos" más exacerbados, que periódicamente se acercan al pueblo en busca de la tumba del dictador, el alcalde se muestra hastiado: "Son realmente inoportunos y molestan a los habitantes de Predappio", afirma Canali, un empresario que creció y compartió escuelas con su predecesor de centroizquierda, Frassineti.

Mussolini durante la Marcha hacia Roma que le dio el poder en Italia
Mussolini durante la Marcha hacia Roma que le dio el poder en Italia

Sin duda, que el lugar de nacimiento de Mussolini esté alejado de las grandes ciudades italianas y de cualquier circuito turístico ajeno al dictador ayuda a mantener la moderación.

La tumba es privada y no la mantiene ni paga el Estado, sino la familia y una organización llamada Fundación Alleanza Nazionale (Alianza Nacional), que remite a un partido de derechas que dejó de existir en 2009 y cuyo origen se encuentra a su vez en el Movimiento Social Italiano (MSI), heredero del ilegalizado Partido Fascista. "Ellos pagan las últimas obras de manutención", confirma Caio Giulio Cesare Mussolini, exoficial de la Armada italiana y bisnieto (su abuelo Vittorio era uno de los hijos de Benito) del dictador, en una entrevista con El Confidencial.

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Caio Mussolini, quien hoy milita en el derechista Hermanos de Italia, tiene palabras muy duras en defensa de lo que, para él, es un lugar de un homenaje a un hombre "que hizo mucho" y es "una figura histórica". Su punto de vista no es solo una opinión. El exmilitar forma parte de un grupo de unos veinte familiares que siguen de cerca todo lo relacionado con la tumba y toman las decisiones, según explica. "Se trata de la tumba familiar, ahí están también Doña Rachele, mi abuelo, mi padre Vittorio y otras personas de la familia", cuenta.

Su determinación es reabrir "lo más pronto posible" la tumba. Reapertura al público a la que, según afirma, el Estado italiano de momento no discute ni ha puesto pegas. "Estamos en proceso de decidir cómo gestionar de la mejor forma posible los accesos a la cripta", explica Caio Mussolini.

Otra cosa, precisa acalorándose, es el proyecto del centro de estudios de Frassineti que él considera plagado de "ideas de izquierda". Afirma sentir "profunda decepción" por el enfoque que le ha dado al tema el antiguo alcalde de Preddapio. "En Italia, el mundo de la comunicación y las universidades están en manos de la izquierda", insiste el descendiente.

Caio no reniega del fascismo. Para él incluso Matteo Salvini, el líder de la Liga, "no es uno de derechas, sino solo un tipo muy listo. Los de derechas son otra cosa".

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