Bioescándalo por el robo de 27.000 probetas

El misterioso robo del ADN centenario en Cerdeña que está a punto de resolverse

Los habitantes de la remota región de Ogliastra, en Italia, son unos de los más longevos del mundo. Alguien robó miles de probetas con su ADN donado a la investigación científica

Foto: Dos ancianos en Orgosolo, un pueblo de Cerdeña. (Reuters)
Dos ancianos en Orgosolo, un pueblo de Cerdeña. (Reuters)

"Sabe, yo todavía soy bastante joven", bromea Giannino Delplano, alcalde de 72 años que desde hace más de dos décadas administra un diminuto pueblo de 532 almas en las boscosas montañas de Cerdeña, Ussassai. Es tan tenaz, tan enérgico, que quizá llegue a los 100 años.

En su región, Ogliastra, este tipo de personas no son cosa rara: es una de las famosas 'zonas azules', aquellos lugares de nuestro planeta —como Icaria en Grecia y Okinawa en Japón— donde las personas viven más años. Los secretos de esta longevidad suscitan desde hace años un enorme apetito científico y de la industria del sector, hasta el punto de que la cuestión ha acabado en un proceso judicial por el misterioso robo de miles de probetas con ADN de los habitantes de la región que se encontraron poco después en Cagliari, a más de 130 kilómetros de la región.

Ogliastra es reflejo de la crisis demográfica de Italia, un país con cada vez menos hijos (1,3 hijos por mujer, una de las tasas más bajas de Europa) pero un creciente número de ancianos de 100 y más años, especialmente en las localidades más pequeñas. Pero los ancianos de Ogliastra no solo viven más que la media italiana, sino también mejor.

Esta característica ha convertido a Ussassai, donde según algún estudios se encuentran algunas de las secuencias genéticas más antiguas de Europa, en un escenario de una rocambolesca historia criminal por el hurto de unos 27.000 tubos de ensayo de un proyecto para descubrir los secretos del ADN de sus habitantes.

El robo, que tuvo lugar en 2016 en los laboratorios Genos de Perdasdefogu, ha desembocado finalmente en un juicio ante el tribunal de la localidad de Lanusei (Cerdeña), y su epílogo podría marcar un nuevo hito en la jurisprudencia italiana. Este junio el fiscal, Biagio Mazzeo, pidió el inédito procesamiento de 13 personas, entre médicos, científicos, alcaldes y colaboradores, por su posible responsabilidad en la peculiar trama. Otros cuatro, anteriormente investigados, han quedado en cambio libres de cargos.

Los primeros han sido acusados de robo, falsedad en actos públicos y de haber violado la privacidad de los donantes que previamente habían entregado sus genes a la ciencia, en pro de mejorar la esperanza de vida de otros y encontrar respuestas a enfermedades. La próxima audiencia tendrá lugar en septiembre. Hasta entonces, la isla de Cerdeña seguirá a la espera, aguardando conocer el desenlace de este gran "bioescándalo", tal como lo ha bautizado la prensa nacional italiana.

Hay cada vez más dinero en torno al negocio de la genética y de la manipulación de ADN

"Es lamentable lo que ha pasado. Aunque quizá era imaginable, hay cada vez más dinero en torno al negocio de la genética y de la manipulación de ADN", se queja el odontólogo Flavio Cabitza, presidente de Identidad Ogliastrina, un movimiento de ciudadanos fundado hace dos años ante el disgusto por los sucesos que han rodeado el caso. "Queremos ser dueños de nuestro ADN para que cualquiera se beneficie de sus propiedades. Esta es una tierra pobre, de gente que siempre ha trabajado en el campo. No queremos que las multinacionales se hagan con los frutos de nuestros esfuerzos y sacrificios", puntualiza Cabitza.

Vender ADN

La historia de trasfondo es, en efecto, de película. Se remonta a 2010, cuando un iluminado empresario italiano, Renato Soru —uno de los primeros en introducir internet en Italia y gobernador de Cerdeña de 2004 a 2008—, creó la compañía SharDNA, con el objetivo de estudiar el ADN sardo, uno de los más homogéneos entre su población. Una iniciativa que cosechó un éxito inmediato entre los habitantes de la región de Ogliastra, miles de los cuales accedieron a entregar gratuitamente su material genético.

En 2009 SharDNA fue cedida, por tres millones de euros, al sacerdote-empresario don Luigi Verzè, fundador de un conglomerado de empresas sanitarias que terminó quebrando. Fue así como, en verano de 2016 u por 285.000 euros, SharDNA pasó bajo el control de Tiziana Life Sciences, una compañía con sede en Reino Unido, que oficialmente adquirió las probetas como parte de un proyecto para desarrollar terapias anti-cancerígenas.

No obstante, el traspaso no gustó nada en Cerdeña, al no haberse pedido de nuevo la autorización de los donantes para usar sus datos, y ese fue el inicio de la guerra. Cerca de 2.500 donantes pidieron la inmediata devolución de sus probetas y el presidente de la Autoridad para la Privacidad, Antonello Soro, bloqueó las investigaciones de la Tiziana Life Sciences, en una decisión que fue luego apelada y ha dejado el trabajo de la compañía en un limbo.

En este contexto, sin todavía una decisión definitiva sobre la propiedad del material genético, se produjo el hurto de 27.000 probetas de las 230.000 que SharDNA había logrado obtener y conservaba en los laboratorios Genos de Perdasdefogu. Las recuperaron poco después, en Cagliari, otra ciudad de Cerdeña, pero para entonces la fiscalía de Lanusei ya había abierto su investigación sobre el caso.

Menos nacimientos, más superancianos

Los ancianos de Ogliastra son un pequeño freno a la realidad de Italia, un país cuya población sigue decreciendo. Tanto que en junio, el centro de estadísticas italiano ISTAT lanzó una nueva alerta advirtiendo del agravamiento de recesión demográfica que se mantiene incesante desde hace cuatro años y que es ya el peor dato de los últimos cien años. Los datos de natalidad actuales ponen en evidencia "una baja numérica de la que se tiene memoria en la historia de Italia solo comparándola al lejano bienio 1917-1918, una época marcada por la Primera Guerra Mundial y por los sucesivos y dramáticos efectos de la epidemia de gripe española", llegó a decir Gian Carlo Blangiardo, el presidente de ISTAT.

"Surge preguntarse si somos y seremos un pueblo que mira hacia adelante e invierte sobre su futuro o si, en cambio, estamos obligados a gestionar el presente", añadió Blangiardo quien, sin embargo, también señaló el crecimiento en el número de ancianos con 100 o más años.

Italia es el segundo país de la Unión Europea (UE) con mayor número de personas con más de 100 años

De acuerdo con las últimas cifras divulgadas por la institución italiana y datos de Eurostat consultados por este diario, Italia es el segundo país de la Unión Europea (UE) con el más alto número de personas mayores de 100 años, solo precedida -en términos absolutos- por Francia, que sin embargo tiene una población total mayor a la de Italia (lo que, por tanto, indica una concentración inferior a la italiana). En concreto, hasta el 1 de enero de este año vivían en la península itálica 14.456 ancianos con más de 100 años —el 86% de ellos, mujeres—, de los cuales 1.112 con más de 105 años y 21 con más de 110 años. Fuera de Europa, solo Japón tiene unos datos más altos que los italianos.

Una tendencia que ha ido creciendo en la última década en Italia, subrayan los datos y los analistas. Tanto que en 2009, el número de "súperancianos" con más de 105 años era de 472, menos de la mitad de los que hay en la actualidad. La mayoría de ellos se encuentra en el norte de Italia y, en relación con la población total de Italia (60 millones), son 1,9 cada 100.000 personas.

Si bien muchos consideran que los argumentos definitivos para explicar la longevidad siguen siendo en parte un misterio, años de investigaciones sobre el fenómeno han permitido que los científicos relevaran algunos factores en común entre los ancianos italianos más longevos.

"Sin dudas, la longevidad italiana se origina en múltiples factores. Algunos de ellos remiten a la carga genética, pero también han influido factores ambientales, la cantidad de luz absorbida, condiciones de vida saludables, una alimentación sana y también aspectos culturales. No en vano en Cerdeña muchos de los ancianos más longevos viven con sus familias y son muy respetados", dice el profesor Luca Deiana, experto en Bioquímica Clínica y Biología Molecular de la Universidad de Sassari y considerado uno de los mayores analistas italianos en longevidad.

La longevidad italiana tiene múltiples factores: carga genética, factores ambientales y socioculturales

Deiana, que ha estudiado el fenómeno a lo largo de toda su carrera profesional y en la actualidad está escribiendo un libro sobre el caso sardo, afirma haber censado a unos 4.000 centenarios tan solo en la isla de Cerdeña desde 1861 hasta la fecha. "Es uno de los números más altos en el mundo, si se considera que Cerdeña es una isla escasamente poblada", afirma. "El centenario más anciano jamás registrado, que está fuera de ese conteo, es un hombre de 124 años que murió en torno al año 1840, según las fuentes", añade.

Por ello, el profesor pone el acento en una de las peculiaridades del caso sardo: que ambos sexos registran una longevidad similar, a diferencia de lo que en otras partes del mundo (donde las mujeres viven más que los hombres). Dicho esto, "hay que tener en consideración que los centenarios de hoy son personas que nacieron antes de la gran revolución industrial en Italia", añade Deiana, al indicar que la incógnita es si la tendencia se mantendrá en el futuro, cuando empiecen a envejecer aquellos de las generaciones que han sido expuestos a mayores niveles de contaminación del aire y de la tierra.

Mientras la ciencia se aclara, Giannino Delplano, el alcalde de Ussassai y Flavio Cabitza el presidente de 'Identidad Ogliastrina', la asociación que reúne a decenas de representantes locales, continuarán presionando para ver reconocidas sus reivindicaciones como propietarios de sus secuencias genéticas, y evitar que caigan nuevamente en manos privadas.

"Próximamente la asociación emprenderá otras acciones judiciales para que las probetas con el nuestro ADN vuelvan a ser de propiedad de todos los ciudadanos de Ogliastra. Y ahora también contamos con el apoyo del gobierno local", dice Cabitza. "Los centenarios son nuestro patrimonio y un pequeño freno a la despoblación mientras continúan por estas tierras el éxodo de los jóvenes y las bajas las tasas de natalidad", observa Delplano.

Europa
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios