LOS DESENCUENTROS ENTRE UE Y EEUU SE ACUMULAN

La UE contiene la respiración mientras la crisis entre EEUU e Irán se agudiza

Los desencuentros de Europa con Estados Unidos empiezan acumularse. Primero, Venezuela y ahora, Irán están tensando las relaciones entre Bruselas y Washington

Foto: Mike Pompeo en Bruselas. (EFE)
Mike Pompeo en Bruselas. (EFE)

Con la sensación de que la escalada entre los socios transatánticos es cada vez mayor, y cada vez más difícil de controlar, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se han reunido este lunes en Bruselas. El encuentro ha estado marcado de forma indirecta por la decisión de Mike Pompeo, secretario de Estado de los EEUU, de cancelar su viaje a Moscú y desviarse hacia la capital comunitaria tras un fin de semana en el que la disputa entre Washington y Teherán vuelven a calentarse rápidamente.

La decisión de Pompeo, que ha sido comunicada a las autoridades europeas en el último momento, llega una semana después de que el secretario de Estado cancelara una visita prevista a Berlín, donde se iba a ver con su homólogo Heiko Maas y la canciller alemana Angela Merkel, para viajar a Irak en su lugar. En Alemania, el cambio de planes se ha interpretado como una muestra más del alejamiento que se vive con Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la presidencia.

Riesgo de conflicto

La italiana Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, ha mantenido un encuentro con Pompeo en el que ha expresado las prioridades europeas: evitar que los roces con Irán vayan a mayores. “Confirmo mi preocupación sobre los riesgos de una escalada en una región que no necesita más desequilibrios o inestabilidades”, ha asegurado Mogherini en una rueda de prensa posterior.

Desde el principio, la posición europea ha sido de respaldo a Irán. Bruselas está frustrada por la decisión de Estados Unidos de abandonar unilateralmente el pacto con Teherán de 2015 para evitar el desarrollo de un programa nuclear militar, considerado por la UE como su gran éxito exterior desde que inaugurara una política común. La decisión del presidente iraní, Hasan Rohaní, de dar un “ultimátum” de 60 días a la UE antes de dejar de cumplir partes del acuerdo nuclear ha puesto más presión a los socios europeos, que por un lado tratan de convencer a Teherán para que asuma los compromisos, mientras por el otro intenta apaciguar a Washington, decidido a asfixiar a la República Islámica mediante la reimposición de sanciones.

“Estamos muy preocupados por el riesgo de un conflicto”, ha explicado también Jeremy Hunt, ministro de Exteriores del Reino Unido, uno de los países signatarios del acuerdo junto con Alemania, Francia, Rusia, Reino Unido, China, Rusia y, originalmente, EEUU.

Europa, en la pinza

Ahora Europa está atrapada en una pinza. Por un lado rechaza la actitud agresiva de Estados Unidos, sobre la cuál tiene poco o ningún control: no es posible volver a sentarlo en la mesa de negociación y la administración Trump no va a dejar de apretar el cuello de Irán. Por el otro lado tampoco consigue concesiones de Teherán, que mantiene un ultimátum sobe la mesa y fuerza a la UE a chocar con Washington y a buscar soluciones alternativas.

Además, la UE sabe que Irán está cumpliendo con el acuerdo nuclear, como ha expresado la Agencia de la Energía Atómica. Pero la situación imposible obliga a los europeos a ir dando pequeños pasos hacia atrás mientras contiene la respiración y sabiendo que detrás hay un precipicio que está cada vez más cerca.

Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, ha explicado cuál es la única estrategia que puede seguir la UE: “Los europeos tratamos de actuar sobre los dos frentes, tratando que ni unos ni otros vayan más lejos”, aunque señala que “EEUU ya ha ido muy lejos, lo importante es que Irán no le siga”.

El español es partidario de hacer todo lo posible para que “las contrapartidas que (Teherán) recibía se mantengan, porque sino se preguntarán cuál es el interés de cumplir con su parte del acuerdo”. Por otro lado Borrell ha afeado la actitud de Estados Unidos, que “no ha decidido solo no cumplirlo, sino hacer lo posible para condicionar que otros tampoco lo cumplan”.

El objetivo de la UE se limita ahora a tratar de mantener con vida el acuerdo. Por eso Borrell ha anunciado que España baraja la posibilidad de unirse al INSTEX, un canal para continuar con los pagos a Irán que permita sortear las sanciones estadounidenses. Bruselas también piensa en cómo ayudar a Teherán a continuar vendiendo crudo a sus principales clientes -que son China, India y Turquía- y que ahora mismo están sometidos a una enorme presión por parte estadounidense.

Juego de influencias

Las distintas interpretaciones que se hacen sobre la visita a Pompeo muestran hasta qué punto las relaciones con Estados Unidos han pasado a otro nivel. Washington sabe que tiene capacidad de influir sobre algunas capitales europeas, que temen que la relación con el país norteamericano siga deteriorándose, y la visita de Pompeo genera cierta sensación de vigilancia para esos países.

Como ha pasado en otros asuntos, el objetivo es evitar un frente unido europeo. Contra esa posibilidad ha alertado Jean-Yves Le Drian, ministro francés de Exteriores, que ha pedido a los socios comunitarios que mantengan la unidad en respaldo al acuerdo nuclear alcanzado en 2015.

“Es una clara muestra de la importancia que dan los EEUU a la actitud que tenemos los europeos sobre los desencuentros que tenemos con ellos”, ha explicado Borrell. El funcionario español ha recordado que estos roces con Washington van más allá de Teherán: hay diferentes visiones también respecto a la crisis de Venezuela, el acuerdo de armas nucleares de medio alcance o “la famosa carta” -como la ha calificado Borrell- que el Gobierno de Trump ha mandado a Bruselas para “reprocharle” la voluntad europea de seguir avanzando hacia un ejército conjunto.

En cualquier caso, EEUU está tratando de acorralar a la UE en un callejón sin salida: dejar a Bruselas sin espacio de maniobra para tratar de dar una bombona de oxígeno a Irán, a la vez que ahoga al régimen iraní para que dé pasos hacia el incumplimiento del acuerdo nuclear. A todo eso se añade el aumento de la presencia militar norteamericana en el Golfo pérsico como una medida de presión. Irán ha tachado el movimiento de “guerra psicológica”.

Otros asuntos

Los ministros también han tratado otros asuntos, especialmente la situación en Libia, Nicaragua, el Sahel y Venezuela. Sobre la guerra en el país norteafricano los titulares de Exteriores han charlado con el enviado especial de la ONU y, según ha explicado Borrell tras la reunión, la situación está totalmente bloqueada. Ninguno de los dos bandos tiene fuerza suficiente para imponerse y la vía política parece hoy por hoy imposible.

Además, los ministros han charlado sobre los últimos acontecimientos en Venezuela pocos días antes de que se celebre la primera visita de una misión política al país latinoamericano. Esta es una de las decisiones del Grupo de Contacto que, hasta ahora, avanzaba de forma lenta pero que con esta misión da el primer fruto efectivo a ojos de Madrid.

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