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Estados Unidos mata a Al Zawahiri en su casa en Kabul. ¿Ha vuelto Al Qaeda a Afganistán?
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ATAQUE CON DRON

Estados Unidos mata a Al Zawahiri en su casa en Kabul. ¿Ha vuelto Al Qaeda a Afganistán?

La muerte de Al Zawahiri en su casa en un céntrico barrio residencial de Kabul abre una pregunta. ¿Hasta qué punto los talibanes han permitido al grupo terrorista acomodarse de nuevo en el país?

Foto: Foto de archivo de un vídeo en el que aparecía el líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri. (EFE/Al Jazeera)
Foto de archivo de un vídeo en el que aparecía el líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri. (EFE/Al Jazeera)

Estados Unidos había seguido los movimientos de aquel anciano de 71 años desde hacía semanas. A primera hora de la mañana del domingo pasado, dos misiles hellfire, disparados desde un dron sobre los cielos de Kabul, acabaron con la vida de Ayman al Zawahiri, líder de Al Qaeda y sucesor de Bin Laden. Siempre según la información ofrecida por EEUU, en el ataque no habría muerto nadie más.

La muerte de Ayman al Zawahiri en su casa en un céntrico y opulento barrio residencial de la capital afgana abre una pregunta clara. ¿Hasta qué punto los talibanes no solo conocían dónde vivía el líder de Al Qaeda, sino que han permitido al grupo terrorista acomodarse de nuevo en el país?

Foto: Ayman al- Zawahiri, líder de Al Qaeda en un vídeo difundido en 2008. (EFE)

“Se ha hecho justicia y ya no existe este líder terrorista”, ha declarado el presidente estadounidense, Joe Biden, en un discurso televisado a la nación desde la Casa Blanca. “Lo hemos dejado claro de nuevo esta noche. No importa cuánto tarde, no importa dónde te escondas, si eres una amenaza para nuestra gente, EEUU te encontrará y te quitará de en medio”.

Con esas palabras, el país cierra ya el largo capítulo de perseguir a los grandes nombres implicados en el atentado terrorista del 11-S, tras la detención de Khalid Sheikh Mohammed en 2003, la muerte de Osama bin Laden en 2011 y ahora Al Zawahiri. El último gran objetivo, el último nombre que todos conocen.

Han pasado 21 años desde que, en respuesta al atentado más sangriento de la historia de Estados Unidos, Washington iniciara la invasión del Afganistán de los talibanes, considerado el refugio seguro de Al Qaeda. Hoy, los talibanes vuelven a gobernar en Kabul y el líder de la organización terrorista, verdadero ideólogo intelectual, se alojaba cómodamente no en una remota localización de Afganistán, como Osama bin Laden, sino en un rico barrio residencial de la capital, que una vez albergó a docenas de embajadas occidentales y donde ahora viven funcionarios talibanes de alto rango.

Entre los compromisos que los talibanes firmaron en el acuerdo de Doha con la Administración Trump, y que luego Joe Biden recogió, era la de que, cuando las tropas estadounidenses se retiraran del país para poner punto final a una de las guerras más largas y caras de su historia, Afganistán no se convertiría de nuevo en un “refugio seguro” para grupos terroristas. Incluida Al Qaeda.

Foto: Paul Rogers. (Cedida)

La cómoda presencia de Al Zawahiri en su residencia en Kabul, donde según fuentes de inteligencia estadounidenses llegaba a recibir visitas de altos cargos de la cúpula talibana, como el responsable de seguridad e interior, Sirajuddin Haqqani (líder de la temida ‘red Haqqani’ y sobre cuya cabeza EEUU ofrece una recompensa de cinco millones), es solo la primera señal de que el Afganistán de los talibanes estaba convirtiéndose de nuevo, pese a todas sus promesas, en ese refugio seguro para Al Qaeda. Pero no es la única.

Reagrupación del grupo

En un reciente informe publicado por el Consejo de Seguridad de la ONU, elaborado a partir de informes de inteligencia de Estados miembros, apenas 11 meses después de la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, Al Qaeda estaba resurgiendo en el país. El grupo terrorista está reclutando, recaudando fondos, posicionándose para organizar atentados a larga distancia a medio plazo e incluso aumentando su propaganda.

A principios de 2021, las agencias de inteligencia estadounidenses estimaban que Al Qaeda estaba en uno de sus momentos más débiles en años, con menos de 200 miembros en Afganistán. Para esta primavera, las cifras totales del grupo terrorista se habrían doblado hasta los 400 milicianos.

Foto: Imagen del exlíder del ISIS-K, Hafiz Saeed, muerto en 2015. (EFE)

Al Zawahiri se trasladó a Afganistán a principios de año, según recogía dicho informe y han confirmado después su asesinato con dron fuentes de inteligencia estadounidenses. Su comodidad entre la bienvenida talibana se hizo patente: de mantener un perfil esquivo y oculto, sin apenas vídeos cuyo análisis pudiera dar alguna pista de su paradero o incluso despejar las dudas sobre su mala salud o su muerte, desde su llegada a Afganistán publicó al menos dos vídeos, probando que seguía con vida y comentando asuntos de actualidad. Desde protestas de mujeres musulmanas indias contra una prohibición de usar el velo, o la invasión de Ucrania, su vídeo más reciente, en el que culpa a “la debilidad de EEUU” por la guerra. “Aquí [EEUU] está después de su derrota en Irak y Afganistán, después de los desastres económicos causados por las invasiones del 11-S, después de la pandemia del coronavirus, y después de que dejara a su aliado Ucrania como una presa para los rusos”, afirmaba.

"Bajo perfil", piden los talibanes

Pero, aunque el informe asegura que Al Qaeda ha conseguido margen de maniobra en Afganistán bajo el gobierno de los talibanes, llegando incluso a “jugar un papel de asesores del Gobierno talibán”, también señalaba que su capacidad operacional (para organizar atentados en Occidente, entre otros) seguía, por el momento, limitada. Todavía en busca de un mayor reconocimiento internacional y, sobre todo, fondos que ayuden a paliar la crisis económica y social a la que se enfrenta el país, los talibanes estarían ejerciendo cierto control sobre el grupo.

“Es poco probable [para Al Qaeda] que organice o dirija atentados fuera de Afganistán durante los próximos uno o dos años, debido tanto a la falta de capacidad como a la restricción de los talibanes”, dice el informe, aunque advierte que Al Qaeda iba camino de regenerar esa capacidad, mientras que el compromiso de los talibanes para no violar tan abiertamente los acuerdos de Doha se iría diluyendo a medio y largo plazo.

En esa línea apuntaba la última evaluación hecha pública del CENTCOM (Centro de Mando de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) el pasado mayo y presentada al Congreso de Estados Unidos, en las que se advertía que los talibanes relajarían sus restricciones sobre Al Qaeda “en los próximos 12 a 24 meses”, permitiéndoles mayor libertad de movimiento y “la capacidad de entrenar, viajar potencialmente, restablecer una red externa”.

El aparente éxito de la operación estadounidense para matar a Al Zawahiri, que según funcionarios de inteligencia estadounidenses no se habría cobrado otras víctimas, abre también otra pregunta, esta vez sobre el nivel de inteligencia que Estados Unidos ha logrado mantener sobre el terreno.

Foto: Un miliciano talibán, en el aeropuerto de Kabul. (Reuters)

Tras la caótica salida de Afganistán, se temía que el país se convertiría en un punto ciego de la inteligencia de EEUU. De hecho, para intentar suplir el hueco dejado al abandonar el terreno, Washington ha ampliado su colaboración con el vecino Pakistán, cuyo Gobierno también se enfrenta a atentados terroristas del grupo hermano a los talibanes, Tehrik-i-Taliban Pakistan, y que también ha encontrado una suerte de refugio seguro —pero limitado— en el Emirato de Afganistán.

Sin embargo, detalles ofrecidos por funcionarios de inteligencia estadounidenses a medios del país apuntan a que la operación se apoyó en inteligencia recopilada por un equipo de la CIA desplegado en el terreno, que habría investigado los movimientos de Al Zawahiri. Se trata también del primer ataque con dron de EEUU desde el pasado septiembre, cuando una operación pensada para acabar con los responsables del atentado contra el aeropuerto donde Occidente evacuaba a sus tropas y sus nacionales se cobró las vidas de varios inocentes, según se comprobó después.

Los talibanes han condenado la operación, pero sin grandes aspavientos, como “un acto contra los intereses de Afganistán y la región. Repetir tales acciones dañará las oportunidades disponibles”.

Estados Unidos había seguido los movimientos de aquel anciano de 71 años desde hacía semanas. A primera hora de la mañana del domingo pasado, dos misiles hellfire, disparados desde un dron sobre los cielos de Kabul, acabaron con la vida de Ayman al Zawahiri, líder de Al Qaeda y sucesor de Bin Laden. Siempre según la información ofrecida por EEUU, en el ataque no habría muerto nadie más.

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