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Más de 70 años de 'guerra' y Japón intenta ahora ajustar sus cuentas pendientes con Rusia
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Pero la energía se lo impide

Más de 70 años de 'guerra' y Japón intenta ahora ajustar sus cuentas pendientes con Rusia

Tokio anunció su intención de retomar los 'Territorios del Norte' ocupados por la URSS a finales de la Segunda Guerra Mundial, pero quiere conservar su suministro de gas mientras decenas de japoneses se alistan a luchar contra Rusia

Foto: Isla de Kunashiri, una de las islas Kuriles. (Reuters)
Isla de Kunashiri, una de las islas Kuriles. (Reuters)
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A mediados del mes de marzo, en lo que debía ser una tranquila sesión del Comité de Presupuesto de la Cámara de Consejeros de la Dieta japonesa, el primer ministro Fumio Kishida anunció la intención de su Gobierno de retomar la disputa sobre los llamados 'Territorios del Norte', una parte de las Islas Kuriles bajo soberanía rusa. "Los 'Territorios del Norte' son inherentes a Japón, un territorio sobre el que Japón tiene soberanía", aseguró el mandatario ante una pregunta de un parlamentario de la oposición. Hacía años que en Tokio no usaban el término "soberano". Al menos desde que en noviembre de 2018, el entonces primer ministro Shinzo Abe acordó durante una cumbre rusojaponesa acelerar las negociaciones hacia un tratado de paz para evitar una posible reacción violenta de Rusia.

Porque Japón y Rusia se encuentran, técnica y formalmente, en estado de guerra desde la Segunda Guerra Mundial ya que no firmaron ningún acuerdo para poner fin a la contienda. Las islas Kuriles, compuestas por Iturup, Kunashir, Shikotan y el archipiélago de Hanomai, fueron colonizadas por Japón por primera vez en el siglo XIX, pero pasaron a control soviético al final de la Guerra, cuando el Japón Imperial fue expulsado de las Kuriles y del sur de la isla de Sajalín. En aquel entonces, se calcula que fueron deportadas más de 17.000 personas de estos territorios, la gran mayoría de las cuales residen actualmente en la isla de Hokkaido, al norte del país.

placeholder Busto de Lenin en las Islas Kuriles. (Reuters)
Busto de Lenin en las Islas Kuriles. (Reuters)

Estas declaraciones de Kishida abrieron un nuevo frente diplomático en medio de la crisis generada por Rusia con su invasión de Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores nipón, Hayashi Yoshimasa, echó más leña al fuego asegurando que Rusia está ocupando estas islas "sin fundamento legal". El cambio de estrategia de la diplomacia se fraguó el pasado mes de febrero, después de que Rusia iniciara unas maniobras de índole militar en las disputadas islas. Japón presentó sus quejas por vía diplomática a Moscú a inicios de febrero, después de que Rusia emitiera una alerta marítima sobre los ejercicios con fuego real que realizó en ese escenario y que incluían lanzamientos de prueba de misiles. "El despliegue de armamento en las islas entra en conflicto con la posición nipona y, por tanto, no podemos aceptarlo", afirmó entonces el portavoz del Gobierno nipón, Hirokazu Matsuno, en rueda de prensa.

La isla de Sajalín y las Kuriles, los 'Territorios del Norte', no solamente tienen una gran importancia geoestratégica como ventana de Rusia al Pacífico, sino que cuentan con recursos naturales como los madereros, carboníferos y otros de la industria pesquera y conservera. Además, las islas están rodeadas de ricos caladeros y existen numerosas reservas de petróleo y gas en alta mar. Y, por si esto fuera poco, recientemente se han encontrado depósitos de renio raros cerca del volcán Kudriavy en la isla Etorofu. Todos estos elementos serían de vital importancia para Japón, un país que debe importar la inmensa mayoría de recursos energéticos.

Tensión Tokio-Moscú

Ante este movimiento de Tokio, Moscú anunció la suspensión de las negociaciones de paz con Japón y desde el ministerio de Exteriores se aseguró en un comunicado que actualmente consideran imposible abordar la firma de un documento con un país que ha adoptado "abiertamente" una postura "inamistosa" que busca dañar los intereses de este país. El comunicado oficial afirmaba que "toda la responsabilidad por el daño causado a la cooperación bilateral y a los intereses de Japón recae sobre Tokio, que ha optado conscientemente por una deriva antirrusa en vez de por el desarrollo de una cooperación y vecindad mutuamente beneficiosa".

La respuesta de Tokio no se hizo esperar: "La reacción de Rusia es extremadamente irracional y totalmente inaceptable", dijo Kishida ante el Comité de Presupuestos de la Dieta. El ministro portavoz, Hiokazu Matsuno, explicó en rueda de prensa que el ministerio de Exteriores nipón transmitió una protesta al embajador ruso en Japón, Mikhail Galuzin. Según Matsuno, la decisión de Rusia de detener las negociaciones de paz fue "provocada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ahora intenta darle la vuelta para condicionar la relación con Japón".

placeholder Isla de Kunashir. (Reuters)
Isla de Kunashir. (Reuters)

El presidente ruso, Vladímir Putin, por su parte, zanjó rápidamente la discusión en los medios y ordenó seguidamente unas nuevas maniobras militares en las islas Kuriles durante el fin de semana pasado y principios de esta. Según informó la agencia rusa Interfax, los ejercicios militares movilizaron a más de 3.000 efectivos y una gran cantidad de equipo de defensa, sin especificar cuanta. Según esta agencia rusa, incluyeron operaciones para perfeccionar las habilidades contra la guerra anfibia, como la destrucción de aeronaves que transportan tropas y la operación de sistemas de control de fuego de misiles guiados antitanque, así como la participación de aviones enemigos simulados.

El nuevo paraíso fiscal ruso

Antes de la suspensión de las negociaciones de paz y esta escalada bélica con Tokio, uno de los primeros avisos de Putin a Japón fue la aprobación de una enmienda al Código Tributario dirigida al establecimiento de una zona libre de aranceles en las Kuriles. Esta exime de ciertos gravámenes importantes, como los impuestos a las empresas, la propiedad y la tierra, a las compañías registradas por el Gobierno ruso cuando inicien negocios en las islas y durante los siguientes 20 años.

Con este movimiento, el Kremlin trataría de buscar activamente inversiones en estas islas pero Tokio sostiene que tales planes contradicen el propósito de las actividades conjuntas con Rusia a realizarse en los Territorios del Norte sin perjudicar la posición legal de ninguno de los dos países. Para el ejecutivo japonés representado por el secretario jefe, Hirokazu Matsuno, la medida fue calificada de deplorable aunque algunos analistas consideraron que la decisión respondió a las sanciones económicas que Tokio, junto a Estados Unidos y varios estados europeos, impusieron a Rusia por su operación militar en Ucrania.

Rusia y China, las grandes amenazas codo a codo

Aunque la principal amenaza de Japón es China, el acercamiento progresivo del gigante asiático con Rusia ha puesto al gobierno japonés en alerta. Rusia es uno de los proveedores más importantes de China en tecnología militar avanzada y armas convencionales. Esta cooperación militar incluye, además, educación militar profesional, entrenamiento y maniobras militares conjuntas.

El año pasado, ambos países iniciaron la primera patrulla naval conjunta en el Pacífico occidental, cruzando a través del estrecho de Tsugaru que separa la isla principal de Japón y su isla norteña de Hokkaido, antes de regresar a China a través del estrecho de Osumi frente a la isla de Kyushu, en el sur de Japón, tras recorrer la costa este china. El Estado mayor nipón supervisó de cerca las maniobras sinorrusas calificándolas ante los medios locales de "inusuales".

placeholder El exprimer ministro japonés, Shinzo Abe, demanda a Rusia que devuelva las Kuriles. (Getty)
El exprimer ministro japonés, Shinzo Abe, demanda a Rusia que devuelva las Kuriles. (Getty)

Más preocupantes, si caben, fueron las maniobras conjuntas en el norte del océano Índico de inicio de año, a las que se sumó el ejército iraní. La noticia de estos ejercicios conjuntos incrementó las especulaciones de que estos tres países están acelerando una unión estratégica ante las crecientes tensiones regionales con Estados Unidos.

Voluntarios japoneses en guerra contra Rusia

Pocos días después del inicio de las hostilidades en Ucrania, saltó la noticia en Japón. Unos setenta ciudadanos nipones se habían alistado para servir como voluntarios extranjeros en Ucrania, después de una petición de la embajada ucraniana en Tokio. Según una fuente cercana a una empresa privada que fue la encargada por la Embajada ucraniana de reunir los voluntarios, todos los voluntarios son hombres, una cincuentena habrían sido miembros de las Fuerzas de Autodefensa, un par tienen también experiencia en la Legión Extranjera francesa y el resto provienen de otros ámbitos.

Esta empresa privada asegura que muchos de los que se apuntaron lo hicieron con "motivaciones puras" argumentando razones como que "al estar en Japón no puedo ser de mucha ayuda, pero quiero hacer algo". En todo caso, la Embajada no informó si envió o no soldados voluntarios después de entablar negociaciones con el gobierno japonés, aunque existe la posibilidad de que se les haya encomendado una tarea de ayuda humanitaria u otras funciones. Casos similares al japonés también surgieron en otros países de Asia, como por ejemplo en Corea del Sur, donde un centenar de voluntarios se alistaron asegurando que querían participar en una "legión internacional".

Kishida no renuncia al gas

A finales de marzo, el primer ministro japonés anunció que, a pesar de la situación actual, su gobierno no abandona el macroproyecto Sajalín-2 de gas natural licuado proveniente de la isla rusa del mismo nombre al norte de Japón, ya que podría afectar gravemente la seguridad energética del país y su economía. Kishida fue muy claro ante su comparecencia en la Dieta asegurando que "no es nuestra política retirarnos" de Sajalín-2.

A pesar que Japón se ha sumado a las sanciones occidentales, Tokio tiene mucho menos margen de maniobra para cortar los lazos con el gas ruso que sus grandes aliados: Japón se hizo más dependiente de Moscú desde que cerró los reactores nucleares después del desastre de Fukushima en 2011. Por ello, su postura ante la "operación especial" de Moscú fue enfatizar la necesidad de moverse junto con el G-7 para mantener un suministro estable de energía. Aunque Japón quiera aprovechar la coyuntura y el ostracismo ruso para poner fin a su enfrentamiento particular en términos que le beneficien, no las tiene todas consigo.

El gran temor en algunos despachos de Tokio es que las empresas japonesas que ya han invertido grandes sumas de dinero en el proyecto Sajalín-2 pierdan el derecho a extraer gas, socavando la seguridad nacional y amenazando la seguridad energética y la estabilidad económica del país. La independencia energética de Japón ha sido un dosier que ha despertado una gran inquietud en el país nipón y que podría ser motivos de tensión con sus aliados de Estados Unidos y Europa. Y en caso de un enfrentamiento total entre las fuerzas occidentales y Rusia, Moscú no tendría grandes dificultades para vender ese gas a una China ávida de fuentes de energía.

A mediados del mes de marzo, en lo que debía ser una tranquila sesión del Comité de Presupuesto de la Cámara de Consejeros de la Dieta japonesa, el primer ministro Fumio Kishida anunció la intención de su Gobierno de retomar la disputa sobre los llamados 'Territorios del Norte', una parte de las Islas Kuriles bajo soberanía rusa. "Los 'Territorios del Norte' son inherentes a Japón, un territorio sobre el que Japón tiene soberanía", aseguró el mandatario ante una pregunta de un parlamentario de la oposición. Hacía años que en Tokio no usaban el término "soberano". Al menos desde que en noviembre de 2018, el entonces primer ministro Shinzo Abe acordó durante una cumbre rusojaponesa acelerar las negociaciones hacia un tratado de paz para evitar una posible reacción violenta de Rusia.

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