'Síndrome de La Habana' o cuando los síntomas son los de un golpe que nunca existió
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'Síndrome de La Habana' o cuando los síntomas son los de un golpe que nunca existió

Diplomáticos, funcionarios del Gobierno, personal de la Inteligencia... más de 130 estadounidenses han manifestado los síntomas de este extraño síndrome cuyo origen aún se desconoce

Foto: El dolor de cabeza es un síntoma del 'síndrome de La Habana'
El dolor de cabeza es un síntoma del 'síndrome de La Habana'

En 2016 y 2017, en La Habana (Cuba), varios miembros de la Inteligencia estadounidense comenzaron a percibir unos síntomas extraños, de origen desconocido, aparentemente intencionados. Estados Unidos retiró a todo el personal no esencial de la isla y aseguró que se trataba de algún ataque premeditado, una especie de 'ataques sónicos' que dejaban secuelas en aquellas personas a las que alcanzaban. Con el tiempo se repitió la situación, y en 2018 Washington ya no hablaba de 'ataques sónicos', aunque sí de algún tipo de neuroarma con la que estaban atacando a personal de la Inteligencia y diplomático estadounidense, y también canadiense, y no solo en Cuba, sino en más partes del mundo. Sin saber de qué estaban hablando, los expertos lo denominaron 'síndrome de La Habana'.

Desde entonces, los casos se han ido repitiendo en diferentes partes del mundo. El caso más reciente, sin estar éste confirmado, fue el que obligó a retrasar el avión de la vicepresidenta del Gobierno, Kamala Harris, en un viaje por la región del sudeste asiático: a su salida de Singapur en dirección a Vietnam, su delegación despegó más de tres horas tarde por un posible caso de 'síndrome de La Habana' en Hanói, no relacionado directamente con la 'número dos' del Ejecutivo estadounidense. Pero, ¿de dónde sale este supuesto síntoma? Todo lo que se sabía, al principio, era que los síntomas se manifestaban, a veces, después de un sonido penetrante que desaparecía de golpe, aunque otros no habían escuchado nada. Siempre ocurría de noche.

Los síntomas del 'síndrome de La Habana'

  • Dolores intensos de cabeza
  • Pérdida de equilibrio
  • Náuseas
  • Mareos
  • Confusión o desorientación
  • Presión en los oídos
  • Sensibilidad a la luz
  • Alteraciones del sueño: somnolencia o insomnio

Después de todos estos síntomas, clasificados por las mismas personas que sufrieron este síntoma en los últimos años, vienen, no obstante, una serie de secuelas a medio y largo plazo que van desde las migrañas a problemas con la visión distante, bizquera, vértigos recurrentes o hemorragias nasales. Tal y como explican desde el portal sanitario 'Medicinet', los expertos concluyen que los síntomas generales son muy similares a los que tienen lugar en personas con lesiones en la cabeza, aunque ninguno de los afectados recibió ningún golpe, ni tenía una condición de salud preexistente que pudiera provocar o fomentar el desarrollo de estos síntomas.

¿Tiene tratamiento este síndrome?

Los individuos afectados presentan una serie de diferencias en la estructura de la sustancia blanca del cerebro, que contiene principalmente fibras nerviosas, perceptibles en las imágenes por resonancia magnética. Según las doctoras Pallavi Suyog Uttekar y Shaziya Allarakha, cuya información publica 'Medicenet', la presencia de estas diferencias apoya la hipótesis de que el 'síndrome de La Habana' es "un trastorno que implica cambios inespecíficos e insondables en la actividad y estructura del cerebro". Si bien en algunos casos se ha tratado con pseudoterapias alternativas se han visto algunas mejorías en pacientes con un programa concreto de rehabilitación que consiste en ejercicios neurológicos, aunque todavía falta investigación para hablar de datos concluyentes.

Foto: El barco espía ruso Viktor Leonov SSV-175 atracado en el puerto de La Habana, en enero de 2015. (Reuters)

La causa, estudiada pero desconocida

Después de los 'ataques sónicos' vino la posibilidad de que se tratara de una neuroarma. Años más tarde, otra de las teorías apuntaba a un dispositivo de energía, usado para recopilar datos de 'smartphones' y ordenadores portátiles. Hace unos meses varios científicos publicaban un documento que proponía que estos síntomas eran causados por un dispositivo energético de radiofrecuencia pulsada dirigida, una forma de energía que incluye microondas, tal y como recoge el suplemento de Inteligencia de la revista 'New York Mag'. Y si bien funcionarios tanto del Gobierno de Donald Trump como del actual presidente, Joe Biden, señalana a Rusia como responsable de este síndrome, no hay ninguna prueba que relacione esta extraña enfermedad con el servicio de Inteligencia rusa (GRU).

En 2018 el caso se pasó a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses, y en el informe publicado al respecto —al que tuvo acceso 'BuzzFeed' solicitud mediante, gracias a la Ley de Libertad de Información— se dejaba claro que los antecedentes de las personas afectadas (por aquel entonces aún un centenar, principalmente diplomáticos) no explicaban los síntomas y que la inconsistencia en los registros y los extensos periodos entre síntomas y pruebas médicas habían "obstaculizado" la capacidad para "determinar patrones en los datos". "Básicamente, los CDC están diciendo que no tienen ni idea de lo que pasó en Cuba", señalaba a 'BuzzFeed' el neurólogo Robert Baloh, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que estudió el informe para el citado medio.

Un obstáculo importante en el estudio de este síndrome es el factor humano: es difícil recordar con precisión lo que uno experimentó meses o años atrás, tal y como señalaba el psicólogo Noah Silverberg, de la Universidad de la Columbia británica. "Quienes buscan tratamiento médico para este tipo de síntomas después de una conmoción cerebral suelen decir que no tenían dolor de cabeza o dificultad para concentrarse antes de la lesión, pero lo cierto es que las personas sanas experimentan dolores de cabeza y también dificultad para concentrarse de manera ocasional", apunta. Según varios especialistas del Centro de Lesiones Cerebrales de la Universidad de Pensilvania, consultados por 'The New Yorker', los cerebros de los pacientes afectados no presentan impacto físico en el cráneo. "Es como si tuvieran una conmoción cerebral, pero sin conmoción cerebral".

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