El mapa del Afganistán tomado por los talibanes: así ha sido la conquista 'muyahidín'
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El mapa del Afganistán tomado por los talibanes: así ha sido la conquista 'muyahidín'

Con la salida de la mayor parte de las tropas occidentales de Afganistán, adonde llegaron en 2011, tras los atentados del 11-S, se ha precipitado el avance de la insurgencia talibán

Foto: Mapa de la toma talibán de Afganistán
Mapa de la toma talibán de Afganistán

El avance de los talibanes en Afganistán ha sido más rápido de lo esperado. El pasado mes de abril, aún con las tropas estadounidenses y el apoyo de soldados de diferentes países occidentales, la insurgencia estaba presente en parte del país, pero preparándose para el repliegue de quienes llegaron a suelo afgano hace dos décadas. Los talibanes se hicieron con el control de Afganistán por primera vez en 1996, expulsando al que entonces era el primer presidente de la era postsoviética, e impusieron su estricta 'sharía' entonces, dejando mermados por completo los derechos de las mujeres, de los niños, pero también de muchos hombres. No fue hasta 2001, con el atentado contra las Torres Gemelas, el peor ataque terrorista de la historia, que Estados Unidos decidió invadir el país, como respuesta a la negativa de Afganistán a entregar al 'cerebro' de aquella operación, Osama Bin Laden.

La llegada de tropas estadounidenses y aliadas —España llegó a Afganistán en 2002, con 350 militares, aunque con el tiempo fue reduciendo su presencia—, con el oficial objetivo de establecer una democracia en el país, no tuvo el efecto esperado y lo único que consiguió fue embarcar a Washington en la que fue su guerra más larga. Ya en 2009 Barack Obama se dio un plazo de tres años para poner fin al conflicto, pero el repliegue de los soldados norteamericanos tardó mucho más en llegar. Tuvo que pasar otro presidente, Donald Trump, y llegar el actual, Joe Biden, para que se culminara la salida de los militares estadounidenses del país. Y desde ese momento, todo se precipitó.

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La salida de los estadounidense finalizó a principios de julio y entonces, según un informe de la Inteligencia estadounidense, el Gobierno afgano podría caer en unos seis meses. Uno de los 30 afganos que trabajaron como intérpretes para los soldados españoles en Afganistán, Jahir Din, aseguraba a El Confidencial en aquel momento que lo que pensaban era que con los estadounidenses en el terreno "iban a dejar un país mejor". Pero es consciente de que no ha sido así: "Los talibanes están otra vez empoderándose, se sienten ganadores, que han vencido a Occidente", decía.

Antes de hacerse con Kabul, los talibanes se hicieron con el control de 26 de las 34 capitales de provincia del país. En solo diez días. El 6 de agosto cayó Zaranj, capital de la provincia de Niruz, que comparte frontera con Irán y Pakistán. Un día después los talibanes declararon haber tomado toda la provincia de Yauzyán, en el norte, hogar del vicepresidente del país y, en su momento, comandante de la Alianza del Norte que luchó contra el régimen talibán a finales de los noventa y principios de los años 2000, Abdul Rashid Dostum. El 8 de agosto quedaron bajo control talibán las capitales de Tajar, Kunduz y Sar-e-Pul, las tres en pocas horas.

La capital de Samangan fue la sexta en caer en cuatro días; una de las zonas con menos presencia de la insurgencia, de las más seguras del país y un importante centro budista durante los siglos IV y V. Esta provincia corre el peligro, además, de ver cómo se repite la historia de Bamiyán, al representar el más antiguo vínculo con la evolución de la arquitectura budista de Afganistán. Ya en 2001 los talibanes ordenaron la destrucción de los Budas de Bamiyán, que escondían las pinturas al óleo más antiguas del mundo, como han venido haciendo los milicianos de Estado Islámico en diferentes lugares patrimoniales de Irak y Siria.

placeholder El lugar donde se encontraban los budas gigantes de Bamiyán, Afganistán, destruidos por los talibanes en 2001 (EFE)
El lugar donde se encontraban los budas gigantes de Bamiyán, Afganistán, destruidos por los talibanes en 2001 (EFE)

El 10 de agosto cayeron las capitales de Farah y de Baghlan, la primera otorgando a los talibanes otro cruce fronterizo hacia Irán. Un día después lo hizo la capital de Badajshán, la única provincia que no fue ocupada por los talibanes durante el régimen talibán de 1996-2001. Y el 12 de agosto lo hicieron otras tres: las capitales de Ghazni, Herat (cuya capital de provincia es la tercera ciudad más grande del país) y Kandahar, que alberga la segunda mayor ciudad de Afganistán. El siguiente gran paso lo dieron el 13 de agosto, cuando cayeron en manos de los talibanes seis capitales de provincia en un solo día: Qalat (Zabul), Terakot (Uruzgan), Pul-e-Alam (Logar), Feruz Koh (Ghor), Qal-e-Naw (Bagdis) y Lashkar (Helmand).

El 14 de agosto los talibanes se hicieron con el control de Mazar-e-Sharif, donde en 2017 fue asesinada una médica española de Cruz Roja, que trabajaba en Afganistán enseñando a niños discapacitados a aprender a caminar o a comer por sí mismos. El 15 de agosto, otras siete capitales de provincia: Nili (Daykundi), Sharan (Patkika), Jost (Jost), Asadabad (Kunar), Mehtarlam (Laghman), Maidan (Wardak) y, por último, Jalalabad (Nangarhar), dejando aislada la capital. Kabul cayó un día después.

El coste de la guerra de Afganistán

Hasta abril de 2021 perdieron la vida casi 2.500 militares estadounidenses en Afganistán, además de 3.900 empleados. Más de 1.100 miembros de servicios militares aliados perdieron la vida durante el conflicto, a los que se suman los cerca de 66.000 policías y militares afganos. El coste humano más alto fue entre la población civil: cerca de 50.000 civiles fallecieron durante el conflicto en Afganistán, si bien entre ataques y bombardeos también murieron más de 50.000 combatientes y talibanes desde que estalló la guerra en 2001. A estos datos se les suman los casi 500 trabajadores humanitarios y más de 70 periodistas que han perdido la vida en el terreno.

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