Cuando Marruecos rompió con Francia, sus servicios secretos entraron en guerra
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Las sospechas apuntan a la DGSE

Cuando Marruecos rompió con Francia, sus servicios secretos entraron en guerra

Rabat cortó la cooperación antiterrorista con París y el espionaje francés se vengó recurriendo a Twitter para desvelar cientos de documentos confidenciales marroquíes

placeholder Foto: François Hollande recibe al rey de Marruecos Mohamed VI en 2017. (EFE)
François Hollande recibe al rey de Marruecos Mohamed VI en 2017. (EFE)

De sopetón, a partir del 2 de octubre de 2014, desde un perfil anónimo en Twitter (@chris_coleman24), se volcaron en esa red social desde cables secretos de Omar Hilale, embajador de Marruecos ante la ONU, sobre el Sáhara Occidental, hasta una carta de recomendación para su hija del ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Salahedin Mezzouar.

Con altibajos, hasta los primeros días de 2015, salieron a la luz cientos de documentos de la diplomacia de Marruecos y de su servicio secreto exterior, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), junto con algunas cartas o fotos privadas, como las de la boda de la ministra Mbarka Bouida, todas ellas intrascendentes. El tuitero anónimo mostraba simpatías por el Frente Polisario y aseguraba en francés querer "desestabilizar a Marruecos”.

Seis años después las sospechas sobre quién se escondía detrás de ese perfil, que utilizó el nombre del entrenador de la selección de fútbol de Gales, ya no apuntan a un joven 'hacker' saharaui independentista ni a los servicios secretos argelinos, como denunciaron entonces varios ministros y periodistas marroquíes. Apuntan a la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), el servicio secreto francés.

Las sospechas sobre quién se escondía detrás de ese perfil apuntan al servicio secreto francés

El enfado de Rabat con París empezó el 20 de febrero de 2014 cuando siete agentes de la policía judicial francesa llamaron a la puerta de la residencia del embajador de Marruecos en París donde se hospedaba Abdellatif Hammouchi, el jefe de la Dirección General de Supervisión del Territorio, la elite policial marroquí que también desempeña tareas como la brigada político-social en tiempos de Franco. Hammouchi había sido acusado de torturas por dos marroquíes residentes en Francia y un saharaui encarcelado en Salé. Una jueza quería tomarle declaración. Él se negó y huyó rápidamente antes de que la magistrada ordenase su detención.

El rey Mohamed VI y su círculo íntimo de colaboradores tomaron ese mismo día la decisión de cortar la colaboración judicial con París y así lo anunciaron en un comunicado. También suspendieron la cooperación antiterrorista aunque Rabat no hizo pública esa segunda decisión. En aquellos tiempos Francia estaba siendo azotada por el terrorismo y buena parte de los atentados que la golpeaban eran perpetrados por europeos de origen marroquí.

Las máximas autoridades marroquíes infligieron entonces a Francia un castigo similar al que acaban de imponer a Alemania y que barajan aplicar a España, por segunda vez. La primera fue en agosto de 2014. Cherkaoui Habboud, director del Buró Central de Investigaciones Judiciales, confirmó el miércoles, en una entrevista con el diario digital 'Rue 20', la interrupción de la colaboración con Berlín. Advirtió también que la hospitalización en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, “amenaza con provocar la suspensión de la cooperación en el ámbito de la seguridad entre los dos países”.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Mohamed VI de Marruecos, en una reunión en Rabat en 2018. (EFE)

Tres meses después de que Rabat cortase con París, el 24 de mayo de 2014, 'Le 360', un periódico digital marroquí, desveló el nombre de la jefa en Marruecos de los servicios secretos franceses acreditada en Rabat como segunda secretaria de la Embajada de Francia. La mujer, una teniente coronel apodada “le leona” por sus colegas, tuvo que marcharse apresuradamente del país. 'Le 360' es, según 'Le Monde', un medio “muy cercano a Mounir Majidi, secretario particular del rey Mohamed VI"

Un mes después de este episodio, el 25 de junio de 2014, Mustafá Adib, uno de los más acérrimos opositores de la monarquía alauí, fue, por primera vez, entrevistado por la televisión en árabe France 24 con gran audiencia en el Magreb al que dedica amplios espacios. Adib, un excapitán de las Fuerzas Aéreas que denunció la corrupción entre los militares y acabó exiliado en París, compareció, a partir de entonces, con frecuencia ante las cámaras de esa cadena pública francesa.

Tres meses después el falso perfil de Chris Coleman empezó a inundar Twitter con documentos y correos confidenciales marroquíes. La joya de ese Wikileaks en versión marroquí fue quizá la revelación del acuerdo verbal alcanzado, en noviembre de 2013, por el presidente Barack Obama con Mohamed VI al que recibió en la Casa Blanca.

La joya de ese Wikileaks en versión marroquí fue quizás la revelación del acuerdo verbal alcanzado por Barack Obama con Mohamed VI

Obama le dijo a su huésped que renunciaba a solicitar, en el Consejo de Seguridad, una modificación del mandato de la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en el Sáhara Occidental, para que tuviera competencias en materia de derechos humanos. A cambio el monarca se comprometió a establecer un programa de visitas al Sáhara del Alto Comisionado de los Derechos Humanos; a que los tribunales militares no juzgasen más a civiles y a legalizar a las asociaciones saharauis independentistas. Solo cumplió parcialmente sus promesas.

En esa masa de documentos vertidos en Twitter, varios cientos concernían a España. Nadia Jalfi, esposa de Gustavo Arístegui, que fue portavoz del Grupo Popular en el Congreso y embajador en India, intercambió 150 correos, entre 2008 y 2011, con Mourad el Ghoul, jefe de gabinete del director de la DGED. Recibía encargos de él y también le formulaba propuestas relacionadas con la prensa italiana, francesa y un cineasta español dispuesto a “plasmar la histórica soberanía de Marruecos sobre el Sáhara”. A través de uno de sus allegados Jalfi explicó a este periodista que trabajaba en aquellos años para una agencia de comunicación y no conocía a El Ghoul.

Ahmed Charai, un empresario de la prensa marroquí, estuvo también en constante contacto durante años con El Ghoul, según los correos electrónicos publicados por el falso perfil. Las encomiendas que recibió eran de mayor calado que las de Jalfi e incluían pagos a varios reputados periodistas franceses y a un norteamericano. Fue detenido en 2011 en el aeropuerto de Dulles (Washington) por introducir en EEUU más dinero en metálico del autorizado.

placeholder Portada de 'L’Observateur du Maroc'
Portada de 'L’Observateur du Maroc'

Ese mismo año Charai fue condenado por la Audiencia Provincial de Madrid a abonar 90.000 euros por “daños morales” al expresidente José María Aznar y a publicar la sentencia en tres periódicos españoles y tres marroquíes, algo que no cumplió. “Rachida Dati encinta de Aznar” fue el titular de la portada de 'L’Observateur du Maroc', el semanario de su propiedad, que incitó al expresidente español a llevarle a los tribunales. Sostenía Charai que Aznar era el padre de la hija que esperaba entonces la ministra de Justicia de Francia.

En paralelo a esta falsa información del semanario marroquí, la revista española 'Interviú' recibió un lote de fotos de Aznar con Dati en París, tomadas a la salida de un restaurante. “Las fotos más embarazosas de Aznar” tituló en su portada 'Interviú' tratando así de dar crédito a lo publicado por Charai. Años después se supo que el progenitor de la pequeña es el empresario francés Dominique Desseigne. En fuentes de la inteligencia española se considera que aquel episodio fue un intento de la DGED de emborronar la imagen de Aznar, el jefe del Gobierno español que mantuvo la peor relación con Mohamed VI. Preguntado por la autenticidad de esos correos que llevaban su firma, Charai nunca contestó a este periodista.

Un tercer episodio desvelado por el tuitero deja en muy mal lugar a la diplomacia española. El 27 de octubre de 2013 dos jóvenes melillenses fueron asesinados a balazos por la Marina Real marroquí. El Gobierno marroquí prometió en diciembre remitir al español el resultado de sus investigaciones, pero nunca llegó a Madrid información alguna.

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Revista 'Interviú' en 2008

Gonzalo de Benito, secretario de Estado adjunto del Ministerio de Exteriores, se cruzó, el 28 de mayo de 2014, en los pasillos de una conferencia sobre África, con Badreddine Abdelmoummi, el “número dos” de la Embajada de Marruecos en Madrid. “Me indicó que su Gobierno [el de España] se conformaría con cualquier explicación que Marruecos le proporcionase para dar por zanjado este asunto”, escribió Abdelmoummi a sus jefes en Rabat. Marruecos guardó silencio.

El falso perfil, cerrado varias veces por Twitter a instancias de las autoridades de Marruecos, pero que resurgía bajo otro nombre, desapareció a principios de enero de 2015. A finales de ese mismo mes Mohamed VI inició unas vacaciones en París que llevaba más de un año sin pisar. Aunque su estancia era privada fue recibido por el entonces presidente François Hollande. Ambos subrayaron su determinación “a luchar juntos contra el terrorismo y a cooperar plenamente en el ámbito de la seguridad”.

A Francia le quedaban aún algunos deberes por hacer para acabar de reconciliarse con Marruecos. La Asamblea Nacional francesa aprobó, en julio de 2015, una enmienda el protocolo de cooperación judicial penal entre ambos países. Los jueces franceses quedaban maniatados si los hechos denunciados –la práctica de la tortura– se cometían en Marruecos. Varias ONG de derechos humanos pusieron en duda la constitucionalidad del nuevo protocolo.

Foto: El rey de España, Felipe VI, y el rey de Marruecos, Mohamed VI.

La DGSE, el servicio secreto francés, no ha reconocido haber inspirado esos tuits tan dañinos para espías y diplomáticos marroquíes. Numerosos indicios apuntan, sin embargo, a que fueron ellos los que los pusieron en circulación. Mustafá Adib, el excapitán que tanto se prodigó entonces en los platós de la televisión, se sinceró en febrero de 2019 en su página de Facebook. “Mis comparecencias en France 24 se efectuaron en el marco de una transacción con los servicios secretos franceses al más alto nivel (…)”, reveló.

Adib se prestó a ser una de las herramientas de la venganza de la DGSE francesa contra la DGED marroquí. La otra, la más potente, fue muy probablemente el 'hackeo' de los correos y ordenadores del espionaje y de la diplomacia marroquí para después difundir a través de Internet una pequeña parte de lo robado.

De sopetón, a partir del 2 de octubre de 2014, desde un perfil anónimo en Twitter (@chris_coleman24), se volcaron en esa red social desde cables secretos de Omar Hilale, embajador de Marruecos ante la ONU, sobre el Sáhara Occidental, hasta una carta de recomendación para su hija del ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Salahedin Mezzouar.

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