La geopolítica de los chips que utiliza tu teléfono móvil
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ANÁLISIS DE GZERO MEDIA

La geopolítica de los chips que utiliza tu teléfono móvil

Los semiconductores son productos altamente especializados que dependen de unas cadenas de suministro globales que se han visto gravemente interrumpidas por el covid

placeholder Foto: Reuters.
Reuters.

¿Cómo es posible que una sequía en Taiwán sea la responsable de arruinar tu próxima compra de un ordenador?

Por un lado, la isla es uno de los principales productores mundiales de semiconductores, que unen los circuitos eléctricos de la tecnología que utilizamos en nuestra vida diaria. Los teléfonos móviles, los ordenadores portátiles, los automóviles modernos e incluso los aviones dependen de estos diminutos chips. Por otro lado, Taiwán está sufriendo su peor racha de sequías relacionadas con el cambio climático en casi 70 años, lo que constituye un problema porque las fábricas de chips taiwanesas consumen enormes cantidades de agua.

Sin embargo, el problema más amplio es la escasez mundial de chips a raíz de una pandemia que comenzó mucho antes de que dejara de llover en Taiwán, la cual ha causado estragos en sectores enteros como la industria automotriz de EEUU y está sacudiendo la geopolítica de las cada vez más polémicas cadenas de suministro globales.

El covid dio un vuelco a la oferta y la demanda. En las primeras etapas de la pandemia de coronavirus, los fabricantes de automóviles de todo el mundo asumieron que las personas confinadas y en cuarentena probablemente comprarían menos automóviles, por lo que pidieron menos semiconductores. Mientras tanto, otras compañías estaban luchando por hacerse con todos los chips posibles para la fabricación de ordenadores personales y tarjetas gráficas de videojuegos, que han estado volando de los estantes durante los confinamientos.

Foto: Ilustración: Raquel Cano.

Un año después, los fabricantes de coches se han visto obligados a detener las líneas de montaje porque no pueden conseguir los chips que necesitan para los frenos antibloqueo, airbags y sistemas de navegación y entretenimiento de sus vehículos. Mientras tanto, las ventas de los productos que bloquearon el inventario de los semiconductores siguen en auge.

Entonces, ¿por qué no fabricamos más? Porque no es tan fácil. Los semiconductores son productos altamente especializados que dependen de unas cadenas de suministro globales que se han visto gravemente interrumpidas por el covid. Si una pieza falta o se retrasa, no se puede hacer chips (esto es precisamente lo que sucedió con los eslabones rotos de la cadena de suministro después del desastre de Fukushima en 2011).

Estados Unidos es el principal productor mundial de semiconductores, pero consume la mayor parte de sus propios chips, mientras que China, con mucho el mayor consumidor, produce mucho y devora la mayor parte del suministro de Corea del Sur, Taiwán e India. Queda muy poco para otros clientes del resto del mundo.

¿Qué están haciendo Estados Unidos y Europa al respecto? Los estadounidenses y europeos ya estaban pensando en formas de reducir su dependencia de los proveedores asiáticos de chips baratos antes de que golpeara la reciente escasez, Ambos están aportando decenas de miles de millones de dólares en subsidios para incitar a los principales proveedores del mundo a que construyan instalaciones dentro de sus fronteras, como el reciente acuerdo con la taiwanesa TSMC en Arizona.

Foto: La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en un acto para promover las piñas de su país (Reuters/Ben Blanchard)

La actual escasez de chips, que le ha costado a Ford y General Motors un total de 4.500 millones de dólares en pérdidas, ha supuesto una urgencia política para el presidente Joe Biden y el Congreso. Pero aumentar la producción nacional de semiconductores en EEUU y Europa será inmensamente costoso y requerirá de un tiempo considerable.

Mientras tanto, los chinos están gastando a lo loco para obtener una porción más grande del pastel global de semiconductores. Los chips son tan esenciales para alimentar a la bestia tecnológica de China que el año pasado las empresas del país gastaron más de 35 mil millones de dólares en aumentar la producción, cuatro veces más que en 2019.

Pekín no puede darse el lujo de depender de proveedores extranjeros en su carrera con Estados Unidos para dominar la inteligencia artificial o la computación cuántica. No quieren pasar por los mismos obstáculos que Huawei, compañía que se vio obligada a almacenar chips a raíz de las restricciones de exportación de Estados Unidos relacionadas con la guerra comercial de Donald Trump.

Foto: Un marine chino, delante de un cartel de Xi Jinping. (Reuters)

Taiwán es el gran premio. Una de las (muchas) razones por las que el presidente Xi Jinping está presionando más que nunca por la anexión de Taiwán es la enorme capacidad de fabricación de chips de la isla. La propia TSMC fabrica más de la mitad de los chips subcontratados por todas las empresas extranjeras del mundo, lo que significa que tu iPhone funciona con semiconductores fabricados en Taiwán. Si algún día China lograra reunificar a la isla con el continente, se convertiría en un gigante del sector de los chips que podría doblegar a cualquier país a su voluntad controlando el suministro, como suelen hacer los chinos con sus metales de tierras raras.

Estados Unidos, por su parte, tiene su propio interés en apuntalar a Taiwán como una potencia mundial de fabricación de chips. Los semiconductores fabricados en Taiwán son más baratos que los producidos en suelo estadounidense y cuanto más se venden a Estados Unidos y sus aliados, menos obtiene China.

Pero si el cambio climático no solo hace que las sequías, sino también los terremotos y tifones sean más frecuentes en Taiwán, la escasez global de chips se convertirá en un problema recurrente -y una lucha de poder geopolítico- para el mundo entero.

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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