FRACASO DE NETANYAHU

El dilema 'a la española' de Israel: la gran coalición o repetición electoral

El partido Azul y Blanco y el Likud mantienen su particular “Juego de Tronos” ante la ausencia de una mayoría clara. Al final, la repetición electoral ha desembocado en el mismo bloqueo

Foto: Benjamin Netanyahu. (Reuters)
Benjamin Netanyahu. (Reuters)

Era el escenario que todos temían. Pero también, el que todos esperaban. Viéndose incapaz de formar un gobierno tras las elecciones de abril, Benjamin Netanyahu decidió romper la baraja y estrenar otra, forzando la disolución del parlamento y convocando nuevos comicios. Cinco meses más tarde, las urnas han devuelto este 17 de septiembre el mismo escenario: Netanyahu no suma mayoría con sus aliados. Tampoco Benny Gantz, el líder opositor, que ha conseguido más votos que 'Bibi', rompiendo una hegemonía de diez años. Las únicas opciones ahora son la formación de un gobierno de unidad nacional o la repetición electoral.

El dilema 'a la española' de Israel: la gran coalición o repetición electoral

"No hubo vencedores, pero se puede considerar a Netanyahu como el perdedor", resumía Allison Sommer, una periodista de Haaretz, sobre el resultado electoral. Después de conocerse los primeros resultados, los líderes del partido Azul y Blanco y el Likud tendrán que sacar el ábaco, porque ninguno de los dos bloques ideológicos suman por sí solos.

Así mismo, Avigdor Lieberman, líder del partido ultranacionalista Israel Beitenou y convertido en adalid del laicismo, se encuentra en una posición de fuerza tras duplicar sus resultados. Pese a que su adhesión a uno de los dos grandes partidos no sería suficiente, la única opción que queda es la misma que el propio Lieberman ha estado gestando y filtrando durante las últimas fechas: un gobierno de unidad nacional, compartido entre el Likud, el Partido Azul y Blanco e Israel Beitenou. No deja de ser simbólico que Lieberman fuese el primero en hablar tras los comicios, posicionándose además como un árbitro de la contienda.

El multipartidismo divide Israel

Sin embargo, la solución del gobierno de unidad nacional presenta un pequeño problema. El Partido centrista Azul y Blanco ya puso como condición que Benjamin Netanyahu no puede estar en la coalición. Y cuesta trabajo imaginar que el Likud decidiese poner al margen a un Netanyahu que ha ostentado el poder durante los últimos diez años de manera consecutiva. Tampoco el primer ministro aceptará marcharse por la puerta de atrás, porque un final del mandato lo podría colocar en posibles problemas con la justicia, dado que se ha visto envuelto en un triple procedimiento de inculpación.

La Lista Árabe Unida (una coalición de cuatro partidos árabes) ha quedado tercera con un excepcional pero inservible resultado, pues pese a sus flamantes 12 escaños -dos más que hace cinco meses- no tiene cabida en ninguna coalición.

El partido ultranacionalista y laico de Avigdor Lieberman ha duplicado sus escaños en estas elecciones. (Reuters)
El partido ultranacionalista y laico de Avigdor Lieberman ha duplicado sus escaños en estas elecciones. (Reuters)

Pese a que durante un largo tiempo los dos grandes pesos pesados de la política israelí, el Partido Laborista y el Likud, lograron obtener un número significativo de escaños por sí solos, el posterior colapso del Partido Laborista hizo variar la situación. De hecho, el panorama electoral israelí ha mutado. Y como consecuencia directa de esta mutación, los partidos con más votos tan solo obtienen la mitad de los 61 escaños necesarios, lo cual acaba obligándolos a negociar alianzas complicadas o, como pudimos ver en abril y quizá nos volvamos a encontrar en septiembre, directamente imposibles.

La campaña electoral ha sido realmente corta -apenas 15 días- e insustancial en propuestas. Además, ha estado marcada por un tono muy bronco, cubierto de lodo, con constantes calumnias, comentarios insultantes entre los principales candidatos. Rozó el paroxismo en las últimas semanas, cuando la red social Facebook tuvo que inhabilitar el chat-bot electoral de la página oficial del primer ministro Netanyahu durante 24 horas por difundir este mensaje: "Todos los árabes quieren destruirnos: hombres, mujeres y niños". Unos días después, fue vuelto a bloquear por la red social, en este caso brevemente, por publicar sondeos en dicho perfil, cosa que achacó a la « incapacidad de Facebook de plantarse ante la presión izquierdista".

El dilema 'a la española' de Israel: la gran coalición o repetición electoral

Benny Gantz, ¿la antítesis de Netanyahu?

Benny Gantz, un exgeneral que lidera la coalición centrista del partido Azul y Blanco, ha dedicado gran parte de la campaña en defenderse de los incesantes ataques de Netanyahu. Esta situación le ha obligado a adoptar una retórica nacionalista y populista, desplazando de facto el debate hacia la derecha.

Según el primer ministro de la Autoridad Palestina, Mohammad Shtayyeh, la posible llegada al poder de Benny Gantz cambiaría muy poco o nada. Shtayyeh manifestó: “La diferencia entre Benny Gantz y Bibi Netanyahu es tan grande como la diferencia entre la Pepsi y la Coca-Cola”.

Para mostrarse como un hombre implacable ante el electorado israelí, en su época de Jefe del Estado Mayor General de Israel, Gantz se jactó de "haber alcanzado miles de objetivos" durante la operación "Borde Protector" de Gaza, en 2014. En el debate tampoco se ha mencionado en ningún momento el proceso de paz israelí-palestino. Gantz tan solo reaccionó de manera sarcástica a la promesa de Netanyahu de anexionar el 30% de Cisjordania, sin tomar una posición al respecto, tan solo burlándose de su competidor, presumiblemente "incapaz de llevarlo a cabo".

En el ámbito de la política internacional, la campaña ha demostrado que no existe una gran divergencia en el horizonte con Netanyahu, especialmente en la cuestión iraní, como ilustra esta advertencia que hizo Benny Gantz en Teherán: "Le digo al régimen iraní: nunca jamás. No les permitiremos establecerse en Siria, así como tampoco le permitiremos desarrollar armas nucleares", asegurando que si llega al poder no dudaría en "utilizar la fuerza si es necesario".

Estas elecciones, pese al repetido bloqueo político, sí han traído una novedad. El auge de Lieberman ha demostrado cierto empuje "secular", pese a que Israel sigue dividida en dos grandes bloques ideológicos. El Likud, instalado en la derecha radical y los partidos religiosos tirando hacia un lado, y Benny Gantz, Avigdor Lieberman y los restos de una insustancial izquierda israelí tirando hacia el contrario. En el caso de que se produzca la formación de un gobierno de unidad nacional, los partidos tendrán que disimular esta fractura, con el riesgo de que se polarice aún más la sociedad israelí.

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