Guantánamo cuesta 13 millones al año por cada recluso: la prisión más cara del mundo
  1. Mundo
SE GASTAN ANUALMENTE 540 MILLONES DE DÓLARES

Guantánamo cuesta 13 millones al año por cada recluso: la prisión más cara del mundo

Más de 1800 soldados y 300 trabajadores civiles desempeñan su labor en un centro que solo acoge a 40 internos

Foto: El centro de detención de Guantánamo se encuentra dentro de la base naval que hay en la isla de Cuba (Reuters/Joe Skipper)
El centro de detención de Guantánamo se encuentra dentro de la base naval que hay en la isla de Cuba (Reuters/Joe Skipper)

Guantánamose ha ganado el derecho de ser una de las cárceles más famosas del mundo. El hecho de ser una prisión americana situada en la isla de Cuba y que haya acogido a los autores de organizar los ataques del 11 de septiembre y de otros acusados de terrorismo contra Estados Unidos la pusieron en el centro de todas las miradas.

En el año 2003, la prisión acogía a un total de 677 detenidos. Después, la administración Bush deportó a más de 500 de ellos, enviándolos a sus países de origen, la mayoría a Arabia Saudí, Paquistán y Afganistán. Pese a que siguieron llegando nuevos internos, Barack Obama también ordenó la salida de otros 200 reclusos hacia otros países. Hoy en día solo quedan en Guantánamo 40 presos y no llega ninguno nuevo a la isla desde el año 2008.

Foto: Mohamedou Ould Slahi. (YouTube)

Sin embargo, los gastos derivados de tener abierta esta peculiar cárcel no han hecho más que crecer. Los datos que publica The New York Times sitúan el gasto anual de esta prisión en 540 millones de dólares, lo que significa que Estados Unidos se gasta más de 13 millones de dólares en cada uno de los 40 presos que continúan encarcelados en Guantánamo.

Mucho dinero invertido

¿En qué se va todo ese dinero? En Guantánamo hay tres edificios, dos cuarteles generales de alto secreto, tres clínicas y dos complejos para que los reclusos hablen con sus abogados. El ejército asigna 1.800 efectivos para cuidar del centro de detención, es decir, 45 por cada prisionero, pero el personal también tiene que vivir allí, por lo que tienen sus propias viviendas, comedores, cine o capilla, todo ello atendido por trabajadores. Incluso cuentan con un equipo de salud mental, con perros de compañía, para atenderles en cualquier momento.

placeholder La prisión de Guantánamo se convirtió en arma arrojadiza entre políticos (Reuters/Bob Strong)
La prisión de Guantánamo se convirtió en arma arrojadiza entre políticos (Reuters/Bob Strong)

Y aunque se pueda pensar lo contrario, los 40 prisioneros no reciben un maltrato especial por estar en Guantánamo y estar acusados de terrorismo: se les da cada día comida halal, es decir, aceptada por la ley islámica; tienen acceso a canales de noticias y deportes por satélites, pueden usar PlayStations o entrenar. Incluso se permite a la mayoría de ellos rezar en grupo o asistir a diversas clases, los que se comportan bien y no ofrecen problemas.

Sin embargo, el hecho de estar a 500 kilómetros del continente hace que el coste de todo lo que hay en Guantánamo se multiplique. Por ejemplo: cuando se licita una nueva obra dentro del complejo, las empresas que se presentan a la puja tienen que tener en cuenta el coste de llevar hasta la isla no solamente a sus trabajadores, sino todo el material y la maquinaria pesada necesaria. Y eso puede duplicar los costes que tendría la misma obra en otra prisión federal.

El gasto anual de la prisión alcanza los 540 millones de dólares, lo que significa que se gastan más de 13 millones en cada uno de los 40 presos

Pero, además de las tropas que viven en la isla en rotaciones de nueve meses cada uno, la prisión emplea a decenas de trabajadores civiles: traductores, analistas de inteligencia, consultores, profesionales de tecnologías de la información, funcionarios del gobierno... La lista es muy extensa y en el año 2014, últimas cifras que Guantánamo ha ofrecido oficialmente, el número de trabajadores civiles superaba la barrera de los 300.

Y todo esto sin contar el resto de la base naval de Guantánamo, situada en la bahía de ese mismo nombre, y en la que trabajan más de 6.000 personas. El centro de detención ha sido usado desde hace una década como arma arrojadiza entre los políticos americanos: Obama prometió cerrar la prisión, pero su intento fue frenado por la mayoría republicana del Congreso. Después, Trump aseguró en su campaña electoral que la mantendría abierta y enviaría a nuevos ‘tipos malos’, pero ningún recluso nuevo ha llegado durante su mandato. Y la cárcel sigue abierta y costando millones de euros a los contribuyentes americanos cada año.

Terrorismo
El redactor recomienda