TIENEN 86 Y 92 AÑOS Y VIVEN EN BUENOS AIRES

Dos ancianos son desahuciados y su propio hijo los deja abandonados en un bar

Un segundo hijo tuvo que recogerlos en comisaría, después de que la policía se los llevara del local en el que habían permanecido esperando siete horas

Foto: Un segundo hijo de la pareja tuvo que hacerse cargo de sus padres tras el abandono (EFE/Helena Carpio)
Un segundo hijo de la pareja tuvo que hacerse cargo de sus padres tras el abandono (EFE/Helena Carpio)

Hilda tiene 86 años y Hugo, 92. Ambos vivían junto con uno de sus hijos en un pequeño apartamento del centro de Buenos Aires, pero los tres fueron desahuciados por no hacer frente al alquiler. El día en el que tenían que abandonar la vivienda, el pasado 5 de junio, el hijo que vivía con los ancianos los llevó a un bar cercano para que almorzaran y les prometió que volvería a recogerlos más tarde.

Sin embargo, eso nunca sucedió. Hilda y Hugo estuvieron más de 7 horas esperando en el bar hasta que los camareros, preocupados por su situación, llamaron a la policía: "Entraron al bar acompañados de una persona más joven, después nos enteramos de que era su hijo, se sentaron a una mesa, y se quedaron a la espera de que iba a volver. Almorzaron y pasaron las horas, pero nadie llegó. Lo único que decían es que estaban esperando al hijo y que estaban de mudanza".

Los agentes se personaron en el bar y, tras escuchar su historia, los llevaron a comisaría, donde comenzaron a buscar a Raúl, otro de los hijos de la pareja que vive en la capital de Argentina. Tras dar con él, Raúl apareció poco después en comisaría y se hizo cargo de sus padres, tal y como explica a La Nación: "La policía me notificó que tenía que venir a buscarlos".

Solución temporal

A Raúl no le sorprendió el desahucio de sus padres, aunque desconocía la situación exacta ya que no se habla con su hermano: "Lamentablemente papá y mamá quedaron en la calle, porque no pudieron sostener el alquiler. Sabía que estaba achicando lo que debía, creo que quedó una deuda muy pequeña, pero no tengo diálogo con mi hermano. Los números de móvil que me dio no están en uso".

El único deseo de la pareja de ancianos es tener un lugar donde poder seguir viviendo juntos: "Queremos poder volver a estar juntos bajo un mismo techo, como debe ser. Y pagar un alquiler. Yo no tengo propiedades, alquilaba ahí. No puedo ir a comprar una casa, es imposible, no tenemos con qué. Somos los dos jubilados y gastamos poquito, un poco en remedios, pero felizmente somos sanos los dos. Pero tenemos que subsistir".

Queremos poder volver a estar juntos bajo un mismo techo, como debe ser. Y pagar un alquiler. Yo no tengo propiedades, alquilaba ahí

También quieren recuperar sus pertenencias, que permanecen en su antiguo apartamento, y que necesitan para hacer frente al frío invierno argentino: "Imagínate el frío que está haciendo y somos grandecitos los dos. Me parece que es una falta de consideración no entregar las cosas a su dueño, sino todas, al menos lo más indispensable, que es un camisón o la ropa de abrigo".

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