Los éxitos de la política exterior de Trump: “Es mejor de lo que parece”

El diplomático Robert D. Blackwill ha pasado los últimos meses analizando la política exterior de la administración Trump y ha acabado poniendo nota al desempeño internacional de EEUU

Foto: Donald Trump y Kim Jong Un. (Reuters)
Donald Trump y Kim Jong Un. (Reuters)

El diplomático Robert D. Blackwill ha pasado los últimos meses analizando la política exterior de la administración Trump, y dice haber sido meticuloso, como un entomólogo que disecciona un insecto extraño: el primer presidente populista de la historia de Estados Unidos (con permiso del feroz Andrew Jackson). Pero Blackwill, avalado por sus más de cincuenta años de servicio público en varios gobiernos, ha ido más allá y ha puesto nota al desempeño internacional de Donald Trump.

“Le doy, en general, un D+. Soy un examinador muy duro”, declaró Blackwill en el Council on Foreign Relations de Nueva York. Es decir, que Trump se llevaría un aprobado, casi un bien, según estándares españoles. No es que sea una marca impresionante, pero sí diferente a la catástrofe sin paliativos que transmiten los medios, según Blackwill: “Me he centrado en lo que ha dicho y hecho, no en lo que los comentaristas dicen que ha dicho y hecho”. Sí que atestigua, no obstante, lo que para él son los dos grandes problemas del presidente, dos minas que pueden estallar en cualquier momento y dejar un trazo de destrucción: sus “profundos defectos de carácter” y el hecho de que suele ignorar el trabajo de las agencias del Gobierno.

A su gestión de la crisis venezolana le da un notable alto. “Creo que hasta ahora se ha hecho con mucho ingenio. El presidente y sus colegas han atraído a sus socios de Sudamérica de una manera muy íntima para lidiar con ello. Han usado las sanciones como instrumento de manera exitosa. Parece que hay una visión unificada de la administración para lidiar con Venezuela”. Ahora bien, “¿De verdad van en serio cuando dicen que quieren ir a la guerra con el ejército venezolano?”. Si esto ocurre, en opinión de Blackwill, el notable alto se convertirá en suspenso.

Corea del Norte, notable alto

Respecto a Corea del Norte, también recibe un notable alto. “Está intentando algo diferente. Pero creo que el sesgo mediático contra él es tan poderoso (...) que los medios son incapaces de aportar un informe justo de sus políticas”, dice el exembajador y asesor presidencial de George W. Bush. “Él heredó de sus predecesores una serie de políticas fallidas hacia Corea del Norte. Así que está intentando algo diferente. Quizás no funcione. Quizás su esfuerzo de colaborar con el líder norcoreano no funcionará. Pero ciertamente merece la pena intentarlo, démosle tiempo. Y recordemos: no ha habido pruebas de misiles desde que empezó este proceso con Kim [Jong-un]. No ha habido pruebas nucleares. Así que veremos”.

¿Hay una doctrina Trump? Responde Blackwill: "Las doctrinas de los presidentes americanos suelen ser inventadas después de sus acciones, no antes"

“¿Hay una ‘doctrina Trump’?”, le pregunta el entrevistador y presidente del think tank, Richard Hass. Él también es un veterano diplomático; entre ambos suman casi un siglo de experiencia, como reflejan sus rápidos comentarios informados, sus pullas personales bañadas en cinismo socarrón. “No”, dice Blackwill. “Las doctrinas de los presidentes americanos suelen ser inventadas después de sus acciones, no antes”. Y en el caso de Trump, añade, será difícil discernir una estrategia, “dado que cambia de posición en la misma política, a veces en la misma semana”.

¿Por ejemplo? “Su política hacia la OTAN. Sabemos (...) que ha sugerido a menudo que quizás Estados Unidos debería retirarse de la OTAN. Pero, al mismo tiempo, su administración ha reforzado la alianza a través de medidas individuales, sobre todo aplicadas por el Departamento de Defensa, de manera que hacen que la defensa de la OTAN sea más robusta que nunca en los últimos 15 años”. Pese a su escepticismo público, la Casa Blanca ha aumentado su financiación de la Iniciativa Europea de Disuasión, ha liderado el despliegue de un batallón de la OTAN en Polonia y ha presionado a los aliados para cumplan su promesa de gastar un 2% en defensa.

El mayor logro de la administración Trump, hasta el momento, habría sido su nueva retórica hacia China. “Ha transformado la manera en que los presidentes americanos hablan del ascenso del poder chino, y eso es enormemente importante”. Trump habría puesto los puntos sobre las íes: China no es un socio, es un rival, y hay que hacer algo al respecto. “Aún no tiene una gran estrategia para lidiar con el ascenso de China, pero al menos lo ha identificado como el principal desafío estratégico que EEUU tendrá que encarar en las próximas décadas. Y le doy mucho crédito por ello”.

En Oriente Medio la política estadounidense es más compleja. La apuesta por la alianza con Arabia Saudí, pese a la acciones criminales y horrendas de su líder, el príncipe Bin Salman, tendría sentido. “El príncipe de la corona tiene 32, ¿no? Va a ser el rey de Arabia Saudí durante 50 años”. Más allá de su carácter, dice Blackwill, Salman “es la principal fuerza modernizadora de esa sociedad”.

A la política hacia Irán le otorga un “bien”, aunque “discutible”. Donald Trump se retiró de un acuerdo nuclear, en opinión de Blackwill, defectuoso. “El acuerdo nuclear con Irán tenía problemas estructurales profundos que hubieran permitido a Irán adquirir una capacidad industrial para producir material fisible”. Pero ahí se acaba la estrategia de Trump, ya que no ha planteado ninguna alternativa al acuerdo, ni para Irán ni para los otros firmantes. Si este acuerdo acaba deshaciéndose por completo, es posible que EEUU recurra al “uso de la fuerza” contra el régimen islámico. “Y estoy intentando pensar en la última vez que EEUU tuvo éxito al abogar por un cambio de régimen, pero fue hace mucho tiempo”. Se ríe.

Y luego los supensos. “Su política hacia Rusia se lleva una F. Y no puedo explicarme este curioso encaprichamiento con Vladímir Putin. No puedo. Lo intento, pero no puedo”. Sus sanciones a Moscú, y su actitud general, seguirían siendo tan tibias como las de Barack Obama. “El presidente dice que esta es la política hacia Rusia más dura que se recuerda. Bueno, eso no tiene el beneficio de ser verdad, ¿vale?”.

Blackwill y Haass conversan sobre el proceso de aprendizaje de los presidentes, que normalmente tienen un primer año duro, con desafíos que les vienen grandes y fallos que explotan rivales experimentados. Con Donald Trump ocurriría lo contrario: empezó a gobernar con una serie de ministros capaces, que han ido siendo reemplazados por gente adicta a su persona. “El presidente dice muy explícitamente que cree que su falta de preparación en las reuniones libera su astucia”, dice Blackwill. “Creo que está empeorando a medida que se vuelve más confiado”.

La guerra, más probable

Pero, sobre todo, el mayor fracaso de la política exterior de Donald Trump sería su trato vejatorio de los aliados históricos de Estados Unidos. “Por primera vez en la historia de nuestros sistemas de alianzas, nuestros aliados dudan de la fiabilidad de Estados Unidos a la hora de cumplir sus compromisos acordados”. La pregunta es cuánto tiempo tardarán sus sucesores en recuperar esa confianza, que podría convertirse en una “deficiencia permanente de la política exterior americana”. “Ha debilitado la disuasión en Asia y en Europa mediante su cuestionamiento de nuestro sistema de alianzas”, concluye Blackwill. “Ha hecho que la guerra sea más probable”.

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