cumbre entre eeuu y corea del norte

Trump: "Estamos preparados para empezar un nuevo capítulo en la historia"

Los dos líderes han decidido "dejar atrás el pasado" e iniciar una nueva relación entre ambos países. Lo firmado es vago, pero es un punto de partida para iniciar una negociación

Foto: El histórico encuentro entre los dos líderes ha dado comienzo con un apretón de manos de 12 segundos. (EFE)
El histórico encuentro entre los dos líderes ha dado comienzo con un apretón de manos de 12 segundos. (EFE)

“Me siento realmente bien y vamos a tener una gran conversación y, creo, un tremendo éxito, va a ser tremendamente exitosa. Es un honor, y vamos a tener una relación magnífica, no me cabe duda”. Así se expresaba el presidente estadounidense Donald Trump al encontrarse con el norcoreano Kim Jong-un al inicio de la histórica cumbre de Singapur, que ha arrancado con un apretón de manos de 12 segundos frente a las banderas de ambos países. Kim, más épico, ha asegurado: “El camino para llegar aquí no ha sido fácil. Los viejos prejuicios y prácticas funcionaron como obstáculos en nuestro camino, pero los hemos superado todos y aquí estamos hoy”.

Después de varias horas de reunión, los dos líderes han firmado un "acuerdo histórico", Kim ha asegurado que ambos han decidido "dejar el pasado atrás". Mediante un traductor, ha añadido: "El mundo va a ser testigo de grandes cambios". De acuerdo con la BBC, los Gobiernos de EEUU y la República Popular Democrática de Corea se comprometen a cuatro puntos: establecer nuevas relaciones bilaterales "de acuerdo con el deseo de paz y prosperidad de sus pueblos"; unir esfuerzos para construir "un régimen de paz estable y duradera", así como a trabajar por la "desnuclearización total" de la Península de Corea; y a repatriar inmediatamente a los prisioneros todavía existentes de la Guerra de Corea, así los restos mortales de aquellos ya identificados.

Preguntado por la desnuclearización, Trump ha dicho: "Vamos a iniciar ese proceso muy, muy rápido". Se trata sin duda del punto más conflictivo, dado que, como ha explicado El Confidencial anteriormente, es un término sujeto a interpretaciones diferentes. Los detalles sobre cómo se va a llevar a cabo ese proceso -lo que, en último término, determinará el éxito o el fracaso de la iniciativa de Trump- todavía no han sido estipulados.

"Hemos tenido un día maravilloso y hemos aprendido mucho sobre el otro y sobre nuestros países", ha dicho el presidente estadounidense. Al ser preguntado sobre qué ha aprendido acerca de Kim, ha respondido: "He descubierto que es un hombre muy talentoso, y también he descubierto que ama mucho a su país", antes de volver a darle la mano al líder norcoreano. "Vamos a encontrarnos muchas veces", ha añadido Trump, asegurando que ha desarrollado "un vínculo especial" con Kim.

No más "juegos de guerra" en Corea del Sur

Tras el encuentro entre ambos, Donald Trump ofreció una rueda de prensa en la que aseguró que tanto Estados Unidos como Corea del Norte están "preparados para empezar un nuevo capítulo en la historia de las dos naciones". El presidente norteamericano calificó sus negociaciones de más de cuatro horas con Kim como "honestas, directas y productivas".

Las dos delegaciones durante el encuentro. (EFE)
Las dos delegaciones durante el encuentro. (EFE)

Trump se ha referido a varias cuestiones, como las sanciones vigentes contra Pyongyang. "Serán levantadas cuando estemos seguros de que las armas nucleares [norcoreanas] ya no son un factor. En realidad yo espero levantarlas", ha dicho. También se ha referido a las maniobras militares conjuntas con las tropas surcoreanas. "Hemos hecho ejercicios [militares] durante un largo período de tiempo, trabajando con Corea del Sur. Los llamamos 'juegos de guerra'. Son tremendamente caros. Corea del Sur contribuye, pero no al cien por cien. Tenemos que hablar con muchos países para que nos traten de forma justa. Los juegos de guerra son muy caros, y pagamos por la mayor parte de ellos", ha indicado, repitiendo uno de sus argumentos favoritos, el enorme desembolso que EEUU realiza en asuntos militares en latitudes lejanas.

"Es una situación muy provocativa", ha añadido Trump: "Estamos negociando un acuerdo muy complicado. Creo que es inapropiado celebrar más juegos de guerra", ha declarado, aceptando de forma explícita una de las principales demandas norcoreanas, el cese de las maniobras conjuntas. A pesar de eso, el presidente ha insistido: "No hemos hecho ninguna concesión. Solo alguien a quien le desagrada profundamente Trump diría que hemos aceptado un gran compromiso", ha asegurado.

La cumbre ha tenido lugar en el Hotel Capella –un antiguo cuartel británico reconvertido en centro recreativo de lujo, en Sentosa-, donde en un primer momento los dos líderes han estado acompañados únicamente por sus traductores por un plazo de 38 minutos, antes de que diese inicio el encuentro bilateral de las dos delegaciones. Al entrar en la sala, algunos periodistas han podido oír cómo Kim le decía a Trump: "El mundo entero nos está viendo, y muchos verán este improbable encuentro como algo de ciencia ficción". Mientras esto sucedía, a la estrella del baloncesto Dennis Rodman, que ha servido de enviado no oficial de Trump a Corea del Norte y se encuentra también en Singapur, se le saltaban las lágrimas en directo en la CNN: “No quiero llevarme el mérito, todos podemos atribuirnos el mérito, yo solo estoy encantado de que esto esté ocurriendo”.

Trump: "Estamos preparados para empezar un nuevo capítulo en la historia"

En la reunión han estado presentes también el Secretario de Estado Mike Pompeo, el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, y el jefe de gabinete de Trump, John Kelly. Aunque Bolton y Pompeo se habían mostrado contrarios a un acercamiento a Pyongyang -y el primero estuvo a punto de hacer saltar por los aires la cita al referirse al "modelo libio" de desarme, que los norcoreanos interpretaron como un primer paso hacia un cambio de régimen-, Pompeo, incluso antes de abandonar la dirección de la CIA, ha viajado a Asia regularmente en los últimos meses para preparar el encuentro. Por parte norcoreana, destaca la presencia de Kim Yong-chol, el director de inteligencia del país y el interlocutor final de Pompeo en los preparativos.

De ahí, los asistentes han pasado al restaurante para celebrar un "almuerzo de trabajo", a la salida del cual Trump ha dicho a los periodistas: "Ha ido mucho mejor de lo que nadie podría haber esperado". Poco después, los dos líderes han procedido a asistir a otra sala para firmar el acuerdo frente a la prensa.

Una ciudad-estado blindada

Los preparativos para el histórico encuentro han dejado patente la impresionante capacidad logística de la pequeña ciudad-estado de Singapur. Para asegurar que el evento transcurriese sin sorpresas, el Ministerio del Interior del país ha movilizado un total de aproximadamente 5.000 policías y personal de respuesta inmediata, cuya presencia es especialmente notable en los hoteles Shangri-La y St. Regis, donde se alojan las delegaciones estadounidense y norcoreana. Además, se ha recurrido al ejército para asegurar la isla de Sentosa. Dos buques de guerra y varios drones patrullan los alrededores del lugar, y se ha restringido el espacio aéreo sobre Singapur al menos hasta el jueves.

No obstante, las autoridades han informado de que no prevén ningún riesgo concreto. De hecho, no se han registrado protestas ni aglomeraciones masivas en la ciudad, como hubiera cabido esperar en prácticamente cualquier otro lugar del mundo ante un evento de tal envergadura, puesto que el estricto régimen de Singapur sólo permite las manifestaciones bajo previo permiso y en lugares restringidos. Únicamente un grupo muy reducido de personas se ha congregado en el parque Hong Lim en respuesta al encuentro.

Donald Trump, de hecho, es bastante popular en Asia, y en Singapur es frecuente ver a personas con la famosa gorra de "Make America Great Again", el lema de campaña del hoy presidente. Aún así, y para extremar la seguridad, se ha denegado la entrada al país a al menos tres personas, una de las cuales había buscado previamente información sobre atentados suicidas en su teléfono móvil, según el ministro del interior K. Shangmugam.

El primer ministro Lee Hsien Loong ha informado de que el coste total del operativo será de 20 millones de dólares singapurenses, el equivalente a 15 millones de dólares americanos. Además, ha hecho saber que Singapur se ha ofrecido a pagar los gastos del alojamiento de la comitiva que acompaña a Kim Jong-un.

Donald Trump y Kim Jong-un dando un paseo tras el almuerzo de trabajo. (Reuters)
Donald Trump y Kim Jong-un dando un paseo tras el almuerzo de trabajo. (Reuters)

Críticas y éxitos

Pese al entusiasmo de Rodman, el encuentro está siendo objeto de una tormenta de críticas, desde aquellos que rechazan que no se vaya a abordar la cuestión de los derechos humanos en Corea del Norte a quienes piensan que con el mero hecho de aceptar reunirse con Kim, Trump está premiando el inaceptable comportamiento del régimen norcoreano. Incluso algunos conservadores estadounidenses -como Dana Loesch, la portavoz de la Asociación Nacional del Rifle- han expresado su malestar por el hecho de que la bandera de EEUU haya sido desplegada de forma alterna y al mismo nivel que la norcoreana.

"Traer a colación los derechos humanos ha hundido conversaciones previas con Corea del Norte. Así que es algo que EEUU dice que tiene que dejar para el futuro, para una vez que la pelota haya empezado a rodar", explica el profesor Robert Kelly, de la Universidad Busan de Seúl. "Pero si las conversaciones continúan, habrá una creciente presión de los grupos de derechos humanos para que se aborde este asunto", ha dicho a la BBC.

La mayoría de los observadores coinciden en que probablemente lo único que saldrá de la cumbre de hoy sea una declaración de intenciones de seguir avanzando en las negociaciones, y muchos expertos señalan que será ahí, a la hora de abordar los detalles y hacer cumplir los acuerdos, cuando se decidirá la futura relación con Corea del Norte. Pero suceda lo que suceda a partir de aquí, para Trump el encuentro ya puede considerarse un éxito de cara a sus seguidores, como él mismo ha recordado en Twitter durante la madrugada: "El hecho que esté celebrando una reunión es una gran pérdida para EEUU, dicen los odiadores y perdedores. Tenemos nuestros rehenes, los tests, la investigación y los lanzamientos de misiles han cesado, y estos opinólogos, que han dicho que yo estaba equivocado desde el principio, no tienen nada más que decir. ¡Nos va a ir bien!", ha asegurado.

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