el diputado dominic grieve lidera la revuelta

Los 'tories' rebeldes humillan a May: el Brexit tendrá que pasar por el Parlamento

La enmienda que exige al Gobierno que someta a la supervisión del Parlamento cualquier acuerdo final con Bruselas, propuesta por miembros del propio Partido Conservador, ha sido aprobada

Foto: Un manifestante contrario al Brexit se manifiesta frente al Parlamento en Londres durante la votación, el 13 de diciembre de 2017. (Reuters)
Un manifestante contrario al Brexit se manifiesta frente al Parlamento en Londres durante la votación, el 13 de diciembre de 2017. (Reuters)

La 'premier' Theresa May sufría este miércoles una humillante derrota en Westminster durante la tramitación de un proyecto de ley clave para el Brexit. Sí, a tan solo unas horas de que este jueves empiece la cumbre europea, en la que finalmente se hablará de las futuras relaciones comerciales, la líder 'tory' sufría una rebelión de sus propias filas que vuelve a cuestionar si será capaz de terminar con éxito las negociaciones finales del histórico divorcio.

El diputado conservador Dominic Grieve, en su día fiscal general, conseguía sacar adelante una enmienda al proyecto de 'Ley de la Unión Europea (Notificación sobre la salida)' para que el Parlamento pueda debatir y votar el acuerdo final que se llegue con Bruselas, antes de que May firme el documento. No obstante, la votación fue muy ajustada: 309 votos frente a 305.

Y es que muchos de los 'tories' más críticos con la actuación del Ejecutivo se echaron atrás en último momento después de que el secretario de Estado de Justicia, Dominic Raab, ofreciera a última hora una concesión, según la cual, los poderes de los ministros sobre la implementación de un acuerdo de retirada del bloque no entrarían en vigor hasta después de una votación significativa en Westminster. Grieve aseguró que la concesión venía “demasiado tarde”. Las divisiones en las filas tories son evidentes, y tras la derrota, Stephen Hammond ha sido despedido como vicesecretario del partido.

¿Qué implicaciones puede tener esto ahora en las negociaciones con Bruselas? ¿Podría retrasar la salida del Reino Unido del bloque, prevista para el 29 de marzo de 2019? Colin Talbot, de la Universidad de Cambridge y Manchester, asegura que es una clara “humillación” y un “nuevo golpe para la autoridad de May”. Aunque, en la práctica, “no cambiará nada respecto a las negociaciones con Bruselas”. “El tiempo que queda de negociaciones es limitado. Si finalmente el Parlamento quiere debatir y votar el acuerdo final antes de que sea firmado, tendrá que hacerlo cuando quede muy poco para la fecha límite. No habrá apenas opciones reales para cambiar el texto, por lo tanto, el Ejecutivo planteará que se vote como está o el Reino Unido saldrá de la UE sin acuerdo. Y ante esta situación, los parlamentarios respaldarán el documento”, matiza a El Confidencial.

Así mismo, Talbot recuerda además que “los diputados ya votaron en su día a favor de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa” para activar oficialmente el divorcio, por lo que “el Reino Unido va a salir sí o sí de la UE”. “La única posibilidad que existe en la práctica para que el Parlamento puedan tener un debate real sobre el acuerdo final sería que el Ejecutivo presentase un documento con la estrategia que va a seguir a partir de ahora. Pero, tal y como ha reconocido el propio ministro del Tesoro, Philip Hammond, el gabinete aún no ha consensuado una postura”, especifica.

Por su parte, Stephen Boot, del reconocido Think Tank Open Europe, coincide en que la derrota no tendrá “efectos significativos en Bruselas”. “La enmienda ha sido apoyada por aquellos que quiere un Brexit blando así que no tiene sentido que, llegado el momento, vayan a poner en riesgo una salida del bloque sin acuerdo”, matiza a este diario.

La primera ministra británica, Theresa May a la salida de su domicilio camino del Parlamento, hoy, 13 de diciembre de 2017. (EFE)
La primera ministra británica, Theresa May a la salida de su domicilio camino del Parlamento, hoy, 13 de diciembre de 2017. (EFE)

Aparte de la importante votación de este miércoles, la semana que viene está previsto que se vote otra enmienda que presentó el propio Ejecutivo al proyecto de 'Ley de la Unión Europea (Notificación sobre la salida)' para incluir día y hora exacta de la salida. En concreto, el viernes 29 de marzo de 2019 a las 23 (GMT). May quiso detallar en último momento la fecha precisamente para evitar otra revuelta, esta vez del ala euroescéptica de su partido, que quiere impedir a toda costa que se retrase el proceso de salida.

Pero, de nuevo, en caso de que también hubiera derrota, los expertos coinciden en que tampoco tendría efectos en las negociaciones al otro lado del Canal de la Mancha. “La salida va a tener lugar en marzo de 2019 y aunque no estén cerrados todos los detalles de la futura relación con el bloque no importa, porque luego habrá un proceso de transición de dos años en los que todo seguirá igual y se podrá seguir negociando. Así que todo lo que pase estos días en Westminster es más simbólico que otra cosa”, asegura Talbot.

Hasta ahora, el Ejecutivo había conseguido sortear con éxito el bombardeo de las más de 200 enmiendas presentadas a la normativa que quiere convertir en británicas las actuales leyes comunitarias. Los 'tories' más críticos con la gestión del Gobierno han presentado hasta 13 enmiendas, pero la que supone realmente una amenaza es la de Grieve.

Desde que perdiera la mayoría absoluta en las elecciones generales de junio, el gobierno de May se sustenta tan sólo en una mayoría simple de ocho diputados. Es cierto que la 'premier' cuenta con el respaldo de los diez norirlandeses del DUP. Pero aparte de alrededor de 12 'tories' rebeldes, gran parte de los laboristas, nacionalistas escoceses y liberal demócratas apoyaron la petición de Grieve.

En Downing Street trabajaron contra reloj para evitar la derrota e insistieron en que no podían aceptar la propuesta porque de esta manera se retrasaría gran parte de la legislación para el Brexit. Hasta bien entrada la noche del martes, se mantuvo una reunión con el 'tory' rebelde. En la mañana del miércoles, el ministro del Brexit, David Davis, escribió una carta a todos los diputados conservadores asegurándoles que el Parlamento podrá votar el acuerdo final una vez las negociaciones hayan concluido.

Precisamente para evitar la revuelta, en noviembre, tan sólo horas antes de que el proyecto de “Ley de la Unión Europea (Notificación sobre la salida)” entrara en fase de comités, el Ejecutivo, en un intento a la desesperada, anunció una nueva legislación -que se denominará “Ley del Acuerdo de Salida e Implementación”- para que Westminster pueda votar el documento que se acuerde con el otro lado del Canal de la Mancha antes de su implementación. La redacción de esta nueva ley se daría a conocer una vez las negociaciones “estén cerca de completarse”.

Pero la promesa no fue suficiente para Grieve, quien asegura que sus intentos para hacer cambiar de opinión al Gobierno se habían convertido en un “diálogo de sordos”. Los responsables de mantener la disciplina en el Partido Conservador estuvieron realizando llamadas hasta el último momento. Intentaban explicar a los rebeldes que una derrota de este tipo no ayuda justo ahora que la formación había remontado en las encuestas, tras alcanzarse el pasado viernes el ansiado pacto para poder comenzar a hablar de relaciones comerciales. Pero finalmente no pudieron evitar la primera gran rebelión de esta nueva legislatura.

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