Los referéndums nacionalistas del norte de Italia arrasan... y Roma negociará
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PODRÁN DISCUTIR UNA VEINTENA DE COMPETENCIAS

Los referéndums nacionalistas del norte de Italia arrasan... y Roma negociará

A pesar de la modesta participación, el proyecto de mayor autonomía para el Véneto y Lombardía ha obtenido el respaldo de 9 de cada 10 votantes. Sin embargo, no habrá concesiones fiscales

placeholder Foto: El presidente de la región del Véneto, Luca Zaia, durante una rueda de prensa mientras esperan los resultados del referéndum, el 22 de octubre de 2017. (Reuters)
El presidente de la región del Véneto, Luca Zaia, durante una rueda de prensa mientras esperan los resultados del referéndum, el 22 de octubre de 2017. (Reuters)

“Negociaremos, pero no sobre el dinero”. Este ha sido el mensaje del Gobierno de Italia a Lombardía y Véneto, las dos ricas regiones del norte de Italia que el domingo celebraron sendos referéndum para preguntar a sus ciudadanos si quieren una mayor autonomía para sus territorios. “Estamos dispuestos a negociar [con ambas regiones], pero las materias fiscales no son y no serán objeto de esta discusión”, fue el seco comentario del ministro de las Políticas Agrícolas, Maurizio Martina, cercano a Matteo Renzi, líder del gubernamental Partido Democrático (PD).

Una respuesta, la del Gobierno, ante una victoria de la Liga que ha resultado ser parcial, en especial en Lombardía. De hecho, si la victoria del ‘sí’ ha sido innegable en ambas regiones —98% en Véneto y 95% en Lombardía—, la participación ha sido mucho más modesta. En concreto, según el último recuento, acudió a votar el 57% de los vénetos con derecho a voto y alrededor del 38% de los lombardos, el equivalente a tres millones de personas (el escrutinio sigue en curso en esta región, por unos retrasos debidos al mal funcionamiento de un nuevo sistema de voto con tabletas). En total, unos 12 millones de italianos estaban llamados a participar en la consulta.

Foto: Manifestación de la Liga Norte en Roma, en febrero de 2015. (Reuters)

En las primeras horas después de la cita, el Gobierno italiano ha optado así por una interpretación restrictiva de los artículos 116 y 117 de la Constitución Italiana, y sus leyes anexas, que son las que detallan las competencias exclusivas y las concurrentes entre el Estado y sus regiones. “Lo mismo ocurre con las cuestiones relativas a la seguridad. No se discuten”, ha añadido Martina. El político ha contestado así a la Liga Norte, formación antaño secesionista y ahora promotora de los referéndum, y que se había establecido entre los objetivos a conseguir mayores cuotas de recaudación fiscal.

“Queremos retener 9 de cada 10 impuestos que pagamos”, ha afirmado el presidente regional de Véneto, Luca Zaia, poco después de saberse el resultado. Pero, como decíamos, Roma ha dicho (al menos de momento) no. Aunque lo ha hecho dejando la puerta abierta a negociar sobre unas veinte competencias que, según la última reforma constitucional, sí pueden pasar a las regiones. Algo que, de ser logrado, le permitirá a las dos regiones obtener un margen de acción más amplio para decidir, por ejemplo, sobre sus programas educativos, o su sistema sanitario.

En esta línea, nada más conocerse los datos de los dos referéndum, desde el Gobierno también han recordado que Emilia Romaña —región italiana históricamente gobernada por la izquierda— ya está negociando con el Estado sobre este mismo asunto y, para ello, no ha necesitado de (costosos) referéndum. Tanto que, para el mismo día de hoy, hay prevista una reunión en Roma del delegado de esa región para debatir sobre el asunto.

placeholder Una mujer vota en un centro electoral habilitado para el referéndum en Venecia, el 22 de octubre de 2017. (Reuters)
Una mujer vota en un centro electoral habilitado para el referéndum en Venecia, el 22 de octubre de 2017. (Reuters)

El nacionalismo tiñe la política

En todo caso, la cita ha supuesto también turbulencias dentro del centro-derecha, con sus consecuencias difíciles de prever en vista de las elecciones generales en Italia previstas para la próxima primavera. Si por una parte el exprimer ministro Silvio Berlusconi —quien antaño desdeñó el secesionismo de la Liga Norte— participó el sábado en un acto de apoyo al referéndum en Lombardía, otros aliados de este bando se han pronunciado abiertamente en contra de estos ímpetus. En particular, Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) y exministra de Berlusconi.

Además de ello, tampoco está claro cómo reaccionará el electorado de la Liga Norte en otras regiones, en momentos en los que esta formación ha dicho que aspira a desvincularse de su connotación exclusivamente ligada al norte de Italia. Tanto que, en los pasados meses, incluso se ha propuesto que el partido deje de llamarse “Liga Norte” y se opté por el más breve, e inclusivo, “Liga”.

Foto: Un simpatizante de la Liga Norte muestra un hacha con la palabra 'secesión' durante una protesta antigubernamental en Milán, en enero de 2012 (Reuters).

Si de algo no hay duda es, en cambio, que la eventual negociación sobre la autonomía de Véneto y Lombardía no tendrá consecuencias inmediatas, pero sí coincidirá con la campaña electoral en Italia, que líderes como el exprimer ministro Renzi ya han iniciado. Y, por ello, habrá que esperar también a que se pronuncie el Movimiento Cinco Estrellas (M5E), después de que este partido haya permanecido prácticamente ausente del debate sobre la autonomía en Italia.

La preocupación reside en que el asunto no se presenta ajeno a trampas políticas, especialmente en un país en el que nunca se ha acallado la retórica de que el sur y su maltrecha economía, y Roma con su centralismo burocrático, son un freno para el desarrollo. Algo que ahora ha sido amplificado por la situación en Cataluña, de la cual todos los bandos políticos en Italia han intentado desvincularse en las pasadas semanas.

Otro aspecto es que, en los próximos meses, el destino de las dos regiones podría dividirse durante la eventual negociación con Roma. Pues, si históricamente los vénetos no han sido ajenos a fuertes acciones de protesta y reclaman tener una identidad socio-lingüística propia, los lombardos han mantenido un perfil más bajo en los últimos años. Como muestra, la cifra de la participación en Milán, la capital económica y financiera de Italia y de Lombardía, que no ha sido ni mucho menso alta: alrededor del 30%.

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