EL ESPEJISMO DEl regreso a LA NORMALIDAD en irak

El balneario que reabrió sus puertas en la cantera de yihadistas del Estado Islámico

Yihadistas escondidos, venganzas entre vecinos y una economía local hundida. Así se vive en las localidades de Irak arrebatadas al Estado Islámico. El caso de Hamam al Alil es paradigmático

Foto: El balneario de Haman al Alil tras la expulsión del Estado Islámico. (Ethel Bonet)
El balneario de Haman al Alil tras la expulsión del Estado Islámico. (Ethel Bonet)

A 55 grados en el exterior resulta chocante ver a alguien dándose un baño en unas termas con el agua a 40 grados. Pero quizás la satisfacción no es el hecho de bañarse, sino de poder andar libremente mojado y en calzoncillos, sin tener que rendir cuentas al Estado Islámico o pagar una multa por haber violado las normas.

El balneario de Hamam Al Alil, a las afueras de Mosul, ha vuelto a abrir sus puertas, pero no ha recuperado la grandeza de otros tiempos. Eran uno de los lugares más visitados de Irak porque recibía miles de turistas al año, tanto nacionales como de los países de la región. El manantial de Hammam Al Alil existe “desde los tiempo de Adán y Eva”, exagera Shiam Abdala, encargado de los baños. Sus aguas y barros termales han servido desde hace décadas para tratar a enfermos con patologías reumáticas o enfermedades de piel.

Abdala explica que antes de que irrumpieran en el lugar las huestes de Abu Bakr Al Baghdadi, en 2014, se adjudicó a una empresa turca la rehabilitación de lo baños, pero los yihadistas les obligaron a pagar más de 30.000 dólares como “impuesto revolucionario” para seguir adelante con el proyecto. La compañía terminó marchándose.

Los actuales baños se construyeron en la década de los ochenta, con una zona para hombres y otra para mujeres. Ahora, el balneario para mujeres permanece cerrado porque los yihadistas arrancaron los hermosos azulejos de colores que decoraban las paredes de la alberca, quitaron todos los bancos para tumbarse y destrozaron los conductos de canalización del agua. Abdala explica que el ISIS quería instalar cabinas individuales para que las mujeres pudieran bañarse sin ser vistas por otras, pero al final el proyecto se abandonó y simplemente cerraron los baños.

Ethel Bonet. MosulEthel Bonet. Mosul

Durante "el Califato" el balneario para hombres permaneció abierto pero “apenas venían clientes”, insiste Abdala. Entre otras razones, esgrime, porque había que bañarse con un pantalón hasta los tobillos y camisa de manga larga. “En más de una ocasión sacaron a golpes a alguien por no ir correctamente vestido. También le hacían pagar una multa de 25.000 dinares (unos 18 euros) o le pegaban 40 o 50 latigazos”, denuncia Abdala.

A lo largo del día el Hamam recibe la visita de unos cuantos hombres mayores y de algún joven. A poco metros hay dos albercas exteriores plagadas de niños que juegan a tirarse en bomba al agua o a pringarse el cuerpo con el lodo mezclado con petróleo. Junto al paseo que va a dar al río hay cafés y restaurantes que ahora sirven de bases militares para el ejército iraquí. También hay un hotel abandonado, el único hotel de la ciudad que “siempre estaba lleno”, nos dice Salah Muhammad Saleh, de 65 años y gerente del hotel desde hace más de 25 años.

Saleh está ahora incapacitado porque recibió un disparo en la pierna y apenas puede caminar. Aunque se trata de un hotel gubernamental, el gerente no ha recibido ninguna ayuda social ni económica por su incapacidad. “Mis hijos y mis cuñados me ayudan con lo que pueden”, lamenta Saleh, que no puede evitar pensar que en los tiempos de Sadam Husein se vivía mejor. Muchos iraquíes de su generación tienen la misma convicción. “Con Sadam había seguridad, ahora Irak es un caos”, se queja. “Si no hay seguridad no hay desarrollo ni turismo... y esta localidad ha vivido siempre del turismo”, esgrime.

Yihadistas escondidos y venganzas

Desde el tejado del destartalado hotel, las vistas son magníficas. Es un lugar de lo más idílico: al fondo se ve la rivera del río llena de juncos, embarcaciones y algunos bañistas. Pero aquel bucólico paraje encierra un peligro. Cientos de combatientes del ISIS que han huido de las fuerzas iraquíes en Mosul están escondidos en la vereda en el otro margen del río.

Llama la atención que en la localidad solo se ven a hombres mayores de 50 años o a menores de 18. Hamam Al Alil ha sido “la cantera de yihadistas del Estado Islámico”, afirma el comisario Muhammad Hassan. “La ciudad no es segura al cien por cien. En los últimos meses ha habido algún incidente. Hemos encontrado varios muerto en un descampado y también ha habido algún caso de revancha entre familias”, explica el comisario.

Un efectivo de la Policía Federal Iraquí vigila posiciones del ISIS en el frente de Mosul. (Reuters)
Un efectivo de la Policía Federal Iraquí vigila posiciones del ISIS en el frente de Mosul. (Reuters)

Al parecer, ha llegado el momento de las venganzas. En abril se creó un grupo de Facebook que se hace llamar “la revolución de Hamam Al Alil” y, aunque nadie dice conocer a estos 'vengadores', sus actividades son colgadas y comentadas por su seguidores en la red social.

Rafah Saher, de 15 años, cuenta que reconoció la foto de un conocido del pueblo que colgaron en la página de Facebook. Un grupo de encapuchados atacó con una granada y tomaron como rehén al hermano menor de un presunto yihadista para que éste se entregara. “Cuando vi la foto no me lo podía creer, era el hermano mayor de Sabawis (un compañero de clase)”, explica Saher.

Están actuando fuera de la ley, eso no está bien. Si alguien esconde a un yihadista en su casa es un crimen. Le detenemos y ya está. Nadie puede venir y actuar por su cuenta, sembrando el miedo y la inseguridad en la ciudad”, sentencia el capitán Hassan, subcomisario de Policía. En realidad, los propios miembros de las fuerzas de Seguridad Nacional, e incluso muchos de los residentes, saben quien está detrás de los recientes ataques de los 'vengadores' y, a pesar de que se llevaban a cabo en las zonas bajo su control, no intervienen.

"Si las autoridades iraquíes quieren que los civiles que pasaron más de dos años viviendo bajo el ISIS se sientan seguros y protegidos, deben asegurarse de que cualquier persona responsable de asesinar comparezca ante la justicia. Pero como no está siendo así debemos tomarnos la justicia por nuestra cuenta”, sentencia Yunes Khan, un vecino de Hamam Al Alil. La nueva etapa pos-ISIS no augura nada bueno para el futuro de Irak.

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