mosul tras daesh: células durmientes y milicias

Un 'vigilante' en el Califato: el historiador de la resistencia popular contra el ISIS

En la universidad enseñaba la separación entre religión y vida pública. Cuando Daesh cerró Mosul a los ojos del mundo decidió documentar todo lo que sucedía. Ahora cuenta su historia a El Confidencial

Foto: Un soldado da agua a un niño deshidratado rescatado por el Ejército iraquí en el frente de Mosul. (Reuters)
Un soldado da agua a un niño deshidratado rescatado por el Ejército iraquí en el frente de Mosul. (Reuters)

“Es sólo un aviso. Ten cuidado. Si no dejas de escribir sobre secularismo iremos a por ti”. Fue la primera amenaza del entonces Estado Islámico de Irak (actual Daesh) en el año 2012. A través de una llamada de teléfono, una voz desconocida le instaba a abandonar para siempre sus seminarios en la Universidad de Mosul en las que el profesor de historia Maouris* instruía a sus alumnos en la separación entre religión y vida pública. El historiador, incapaz de abandonar una ciudad que ha sido la cuna de su conocimiento, decidió ignorar la advertencia.

Solo 2 años más tarde, menos de mil de insurgentes yihadistas se hacían con el control de la ciudad tras el colapso de las fuerzas de seguridad iraquíes. El 29 de junio de 2014, su líder, Abu Bakar al Baghdadi, fundaba un Califato islámico regido por la sharia -ley islámica- y cerraba la ciudad de Mosul a los ojos del mundo. “Por eso me lancé a documentar lo que ocurría”, revela a El Confidencial Maouris, autor de la página Mosul Eye (El ojo de Mosul), una plataforma que ha informado sobre el trienio yihadista, el período más negro de la ciudad. Ahora prepara un libro con todo el material recogido desde 2014, “porque siempre he creído que la historia es fundamental para construir el futuro”.

El logo del proyecto fundado en Mosul por el profesor de historia. (Mosul Eye)
El logo del proyecto fundado en Mosul por el profesor de historia. (Mosul Eye)

Sus posts se centran en una mirada “de los civiles”, “en la resistencia de la gente común contra ISIS”. Imágenes de familias que huyen de los tiros de los guardas del Califato, de fosas comunes halladas tras una ejecución en masa, o una reciente campaña para rescatar el carácter cultural de la ciudad, como la reconstrucción de la antigua biblioteca de Mosul. Maouris ha mantenido activa la página de Mosul Eye en secreto, dice, “ni siquiera mi familia sabía que era yo quien estaba detrás”. El respetado profesor cuenta que se sirvió de sus conocimientos del Corán para no despertar sospechas y seducir a las patrullas del barrio.

El peor recuerdo de los últimos tres años, fue la ejecución de su mejor amigo por "mushrikun" (espionaje), una herejía castigada con la excomunión (takfir) y la pena de muerte. “Todavía recuerdo sus ojos, su mirada clavada en la mía, mientras le cortaban la cabeza. Son unos ojos que nunca podré olvidar”, recuerda emocionado Maouris. Y fueron los ojos los que se convirtieron en el logo de su gran proyecto: la web que ha intentado informar desde una ciudad controlada por un grupo yihadista. El reciente combate en el áerea oeste también se ha llevado a su hermano, que murió tras el impacto de una munición de un mortero a la casa familiar.

Maouris sigue las últimas semanas de la derrota de Daesh en Mosul, que ya solo controla la concurrida ciudad vieja y el barrio de los hospitales Al Shifa, desde el exilio. “Mosul (la ciudad en la que todas las etnias y sectas convivían en armonía) nunca volverá a existir. Me marché porque tengo miedo de las secuelas de Daesh, de las milicias tribales que ahora llenarán ese vacío de poder”, explica el bloguero, que sabe también que su vida correría peligro si descubren que él era el autor de la célebre web. “Nadie debería olvidar que existe una estructura que permitió que ISIS se asentara en Mosul. Y esas personas están otra vez dentro”.

Efectivos de la Fuerza de Respuesta Rápida iraquí observan un ataque aéreo durante combates con Daesh en Mosul. (Reuters)
Efectivos de la Fuerza de Respuesta Rápida iraquí observan un ataque aéreo durante combates con Daesh en Mosul. (Reuters)

Células durmientes y venganzas de las tribus

El legado más sólido de los yihadistas en Mosul es la fractura de la cohesión social que siempre ha caracterizado a esta singular ciudad de Irak. Una ciudad reconocida por la tolerancia y la buena convivencia de las distintas religiones y etnias (áranes suníes, cristianos, asirios, chiíes; kurdos, yazidíes, turcomanos). Como recuerda un moslaui que prefiere no revelar su identidad, “el guarda de la iglesia caldea de San José -en la ciudad vieja- era un musulmán. Siempre nos hemos identificado por nuestra identidad mixta y respetuosa, y no por nuestra religión”. Una cualidad que ha desaparecido tras años de amenazas, extorsión, secuestros, asesinatos y guerra sectaria.

El este de Mosul, liberado entre noviembre y finales del mes de enero, se recupera lentamente aunque todavía las autoridades no han restablecido el completo suministro de agua, electricidad, atención sanitaria y recogida de basuras. “Mi mayor miedo es que surjan células durmientes de Daesh”, revela a El Confidencial Raghad, una residente del barrio Al Muthanna de Mosul este. En los primeros meses de este año, han sido miembros infiltrados de Daesh los que han lanzado varios ataques en los barrios del área liberada. Como el atentado contra el restaurante Sayidati alJamila en el que murieron 10 personas. “Hay muchas personas que han vuelto a sus casas usando identidades falsas para evadir los controles (de seguridad para filtrar a posibles adeptos de Daesh)”, asegura Raghad.

Otra de los enfrentamientos se producen por represalias de “las tribus buenas” contra “las tribus malas”. De hecho, “muchas familias aún tienen bloqueado el retorno porque forman parte de tribus acusadas de alinearse con ISIS (como los Johesh, o Albu Nasser)”, explica a este diario Roger Giui, investigador de la organización independiente Social Inquiry. “ISIS no ha hecho más que profundizar rivalidades internas ya existentes, pero a una escala mucho mayor. (…) La solución al retorno de la población depende qué tipo de justicia se aplique después de ISIS (sea entre tribus o a nivel civil)”. Según IOM (Organización Mundial para las Migraciones), 190.800 personas (de los 415.986 desplazados) han vuelto a sus lugares de origen en Mosul -una ciudad con una población previa de 1,5 millones de habitantes- y alrededores.

Homologar el trienio yihadista

La transición de un régimen yihadista -Daesh- a un escenario de postconflicto se aplica con precaución para no dar cabida a una nueva insurgencia. “Las fuerzas de liberación (el ejército iraquí) están haciendo todo lo que pueden humanamente”, comenta a este diario una ciudadana suní de Mosul Este. La población de Mosul ha sufrido durante años los abusos de los yihadistas, que han forzado el pago de impuestos a los civiles; pero también de las fuerzas de seguridad iraquíes, cuya corrupción ha perjudicado la protección y la seguridad de los moslauis. “Siempre hemos sentido que estábamos en medio de esta crisis”, insiste Maouris.

La atención humanitaria y la seguridad son de momento las prioridades en el área liberada para que la población desplazada deje los campamentos y retorne a sus lugares de origen. El control de los combatientes de Daesh ha sido sustituido por la patrulla del ejército iraquí, la policía federal iraquí o las CTS (Fuerzas anti terrorristas), pero también por un complejo y caótico número de milicias tribales que quieren imponer su control, como los Guardianes del Nínive -del antiguo gobernador de Mosul, al Nujaifi-, Fursan Al-Jubur o Suqur al Nawader.

Los tribunales de la sharia han sido sustituidos por tribunales civiles. Estos días los jueces intentan homologar tres años de documentos yihadistas: una boda, una defunción, o un nacimiento. Unos y otros acuden para recibir un documento oficial, ya que los títulos de Daesh no están reconocidos por las autoridades iraquíes. Con este cometido, la ONG sueco-iraquí Qandil ha establecido un “tribunal móvil” que visita una vez a la semana los campos de desplazados para que los niños nacidos bajo el yugo de ISIS obtengan un documento oficial. “Estos niños son apátridas, no están registrados y sólo existen para el Estado Islámico. Ahora necesitan papeles oficiales para recibir las ayudas y subvenciones de la organizaciones humanitarias”, recuerda a El Confidencial uno de sus trabajadores.

* Maouris es el pseudónimo que Mosul Eye utiliza para la audiencia árabe.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios