CRUZADA tras nueve años sin aumentos

Clamor en el consulado de España en Argentina: “Con estos salarios somos pobres”

Tras 16 días de huelga, 170 empleados de la embajada y el consulado en Argentina volverán al trabajo. Su cruzada contra la devaluación salarial ha logrado una propuesta de mejora del Gobierno

Foto: Trabajadores de la Embajada y el Consulado de España en Argentina durante una protesta. (Facebook)
Trabajadores de la Embajada y el Consulado de España en Argentina durante una protesta. (Facebook)

Tras 16 días de huelga, alrededor de 170 trabajadores de la embajada y el consulado del Estado español en Argentina volverán al trabajo. Así lo han decidido en asamblea tras el anuncio de la comisión técnica que, el próximo lunes, les hará una propuesta para mejorar su situación salarial.

El pulso al Gobierno ha forzado que las autoridades acepten reunirse a conversar con los sindicatos después de nueve años sin aumentos: “Hemos logrado forzar esa reunión, pero aún no sabemos qué van a ofrecernos, y si estará cerca del aumento salarial que pedimos: un 25% para este año, para compensar la pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido, y un 10% anual para los próximos años”, explica a este diario Pablo Puertas, delegado de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), uno de los sindicatos que, junto a CC OO y UGT, apoyan la protesta.

Según los trabajadores, el seguimiento de la huelga ha superado el 90%. Este abrumador respaldo a la medida de fuerza da cuenta de la brutal pérdida de poder adquisitivo que han sufrido los trabajadores del Estado español en Argentina. En 2009, el último año que se revisó su nómina, los salarios medios eran razonables. Ya había inflación, pues ésta no ha bajado del 30% anual en la última década, pero la devaluación del peso argentino fue compensando el aumento de los precios.

Cuando Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada su primer objetivo fue acabar con el llamado cepo cambiario, que había llevado a un abismo creciente entre el cambio de divisa oficial y el del mercado negro o ‘blue’. Macri liberó el tipo de cambio, lo que provocó una devaluación del peso del 40% a principios del año pasado; desde entonces, el dólar está ‘planchado’, es decir, apenas se ha modificado: oscila entre los 15 y los 16 pesos por dólar. Sin embargo, desde entonces los precios sí han aumentado, y mucho. En 2016, la inflación alcanzó el 40%; y este año podría cerrar con una inflación del 25%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional.

“Muchos están en situación de emergencia”

Con la inflación en esos niveles y el dólar planchado, los precios en Argentina se han puesto por las nubes. Es un país caro en relación con casi cualquier otro lugar del mundo. Llenar el carrito de la compra en Buenos Aires cuesta bastante más dinero que en Madrid o que en otras capitales europeas. El diario Clarín hizo la prueba y encontró que casi todos los productos son más caros, incluso más del doble, en Buenos Aires que en Madrid. Y que comprar una bolsa de patatas fritas cerca del Obelisco es más caro que si estás cerca de la Estatua de la Libertad o de la Torre Eiffel.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, a su llegada a Pekín durante una viaje oficial. (Reuters)
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, a su llegada a Pekín durante una viaje oficial. (Reuters)

Unos botones de muestra: un litro de leche no suele bajar de 20 pesos (más de un euro), unta tableta de chocolate con leche Milka de 100 gramos ronda los 70 pesos (casi 4 euros) y tomar una cerveza en un bar ronda los 50 pesos (casi 3 euros). Lo más dramático es que alimentos básicos como la carne y los lácteos están entre los que han experimentado mayores aumentos. Como también el precio de los alquileres: quien ha tenido que renovar su contrato de alquiler en los últimos meses ha sufrido aumentos de en torno al 50% anual.

Con los datos en la mano resulta evidente la precariedad en la que viven los trabajadores de la Embajada y el Consulado españoles en Argentina, con sueldos medios en torno a los 1.200 euros. “En este momento, la línea de la pobreza se estima en 15.000 pesos (casi 850 euros) de ingreso familiar, y hay compañeros que rondan ese salario”, apunta Bárbara Continanza, encargada de Prensa en la Embajada. “Muchos están en situaciones de emergencia, y es la única razón que ha llevado a algunos de ellos a incorporarse al trabajo antes de que se suspendiese la huelga”, añade.

Los empleados volvieron este miércoles al trabajo mientras cruzan los dedos para que la propuesta que les hagan el lunes esté cerca de su demanda: un aumento del 25% para este año, el 10% anual para 2018 y 2019, y una cláusula de “actualización gatillo” que se actualice según los indicadores de la inflación del país.

Funcionarios versus trabajadores rasos

Los trabajadores de la Embajada tienen que enfrentarse a varios prejuicios muy extendidos. En Argentina, muchos los consideran privilegiados solo por cobrar en dólares -sus nóminas están en euros, pero perciben en dólares-; en España, la mayoría no entiende que un sueldo de mileurista no alcance para vivir con holgura en Sudamérica. Pero, sobre todo, su situación tiende a confundirse con la de los funcionarios del Estado, que cuentan con salarios muy superiores y condiciones en general mucho más ventajosas.

“Un diplomático medio cobra cinco veces más que el mejor pagado de los trabajadores”, explica Bárbara Continanza. Los funcionarios llegan a cobrar 20.000 euros mensuales y gozan además de beneficios como casa pagada y gastos de representación; en contraste, la mayoría de los empleados son auxiliares y tienen nóminas que rondan los 1.200 euros. Y con eso, en una ciudad como Buenos Aires, hoy alcanza para sobrevivir, pero no para sostener dignamente una familia. “Sin embargo, los diplomáticos recibieron en enero una mejora salarial de en torno al 7%, mientras nosotros, nada. Por eso hablamos de ninguneo”, añade Continanza. “La falta de comprensión acerca de nuestra situación es lo que produce enojo”, sostiene Pablo Puertas.

El problema no es sólo la inflación argentina, sino también la depreciación del euro. De ahí la repercusión de la huelga, que estalló y tuvo repercusiones en otros países: “Esto ha corrido como un reguero de pólvora. La protesta se ha desplazado a Suecia, Finlandia, Uruguay, Canadá y Venezuela”, apunta Puertas. “Es insólito: es probablemente la primera huelga de esta dimensión de los trabajadores del Estado fuera de España”, añade. Habrá que esperar al lunes para saber si han ganado el pulso.

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