Precarios por el mundo: los 10.000 'olvidados' de la Administración española
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los problemas de los contratados locales

Precarios por el mundo: los 10.000 'olvidados' de la Administración española

Están en embajadas, colegios, instituciones culturales, económicas... Miles de contratados por la Administración española en el extranjero se quejan de sus condiciones laborales

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(Ilustración: Raul Arias)

En marzo de 2011, cuando Siria empezaba a descomponerse, el español Jaime Casso llevaba más de cinco meses trabajando para el Instituto Cervantes en Damasco. De aquellos días de primavera recuerda cómo"el ambienteempezó a enrarecerse" y estallaron los primeros enfrentamientos en la periferia. "Escuchábamos tiros y bombas por la noche. Una compañera, también española, vino a verme muy asustada porque vivía en un barrio donde ya estaban actuando los francotiradores".

Casso no era un estudiante con un trabajillo de verano para conocer mundo, sino unprofesor tituladocon una década deexperiencia. Se había trasladado a la capital siria tras asegurarse de quehabía una plaza libre y de quecontaban con él. Sin embargo, en el tiempo que pasó allí,su única vinculacióncon el centro de enseñanza que sostiene la bandera del idioma español por el mundo fue una suerte de contrato mercantil sirio que, utilizando sus propias palabras,"no servía para nada". Casso no cotizaba, cobraba diez euros la hora lectiva en moneda local y ni siquiera disponía de un visado que le habilitase para trabajar legalmente.

No tenía permiso de trabajo. Nos recomendaron hacernos con un visado de turista que teníamos que tramitar y pagar por nuestra cuenta

"Éramos más de diez profesores colaboradores en las mismascondiciones y a la mayoría nos habían recomendado hacernos con un visado de turista que teníamos que tramitar y pagar por nuestra cuenta. Son cosas quepueden parecerincreíbles pero que resultantotalmente habituales cuando trabajas para el Cervantes en el extranjero. Y cuando es tu única opción, lo aceptas. De hecho, de Damasco no me marché por las condiciones laboralessino porque la cosa estaba políticamente muy tensay me denegaron la renovación del visado turístico. Aunque ganaba una miseria, tenía suficientes clases como para ir tirando".

Salió de Siria por sus propios medios, sin que leofreciesen cobertura alguna para la repatriación. "No fue sencillo. Gracias a la ayuda de una amiga conseguí un salvoconducto del régimen de Bashar al-Ásad y pude llegar al aeropuerto". En respuesta, fuentes del Instituto Cervantes consultadas por El Confidencial argumentan que no disponen de autonomía para gestionar loscontratos (dependientes de Hacienda) y que, además, sonla única institución estatal en el extranjero en la que no hay ni un solofuncionario, sino únicamente personal laboral. "Algunos son contratados y otros colaboradores, pero todos laborales".

Aunque su caso resulta extremopor las circunstancias que atraviesa Siria, no se trata de un hechoaislado. Según cifras sindicales, se calcula que haymás de10.000 empleados dela Administración españolaen el extranjeroen una situación de desprotección parcial o total. Sus quejas varían mucho en intensidad y gravedad, pero la mayoríase sienten"trabajadores de segunda"y afirmanque sus condiciones no tienen nada que ver con las de los funcionarios expatriados.Loscontratados locales vivenen un limbo entre la legislación española y la local, un estado de excepciónque empieza el mismo día que sale a concurso su plaza (cuando sale) y que se puede perpetuar de por vida. No están dentro delconvenio, no tienen posibilidades de ascenso y sus sueldos en ocasiones se sitúanpor debajo del salario mínimo.

Sus problemas, denuncian,han sido ignorados durante años por la Administración y por los propios sindicatos. En los últimos meseshan conseguido llamar la atencióndel CSIF, que creó en enero de 2014 un área para el Servicio Exterior. "Estamos en ello, peronos cuestaporque, al no estar protegidos,tienen miedo a perder su trabajo o a represalias. Cuando conseguimos ganarnos su confianza, muchos nos cuentan historias de terror.No tienen garantíasy viven sin protecciónespecialmente en países donde no hay derechos laborales y donde la legislación local tampoco les protege. Su contratación es discrecionaly resulta sangrante la comparativa con el llamado personal laboral desplazado en el Exterior", asegura Javier Sastre, responsable del departamento del CSIF para el Servicio Exterior.

No hay ninguna revisión salarial en países como Venezuela o Argentina, con la inflación disparada. Es algo sin precedentes

El CSIF ha enviado cartas al Ministerio de Asuntos Exteriores y a la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos pidiendo que al menos se descongelenlos salarios (fijos desde 2009)en los países que sufren fuertes espirales inflacionarias, como Venezuela o Argentina. "En el caso de Venezuela, por ejemplo, se ha producido un aumento de los precios al consumo y de adquisición de muchos artículos. También en Argentina, o en Guinea Ecuatorial, la situación es límite”, detalla Sastre.

Desde el Ministerio de Exteriores argumentan que las retribuciones "las establece y aprueba el Ministerio de Hacienda". Además, defienden que "todos los empleados públicos están sufriendo los efectos de la crisis económica y no sería justo que los que están en el extranjero reciban un trato favorable que los que están en España. La mayoría, además, recibe su retribución en euros o dólares, de modo que la inflación en moneda local no afecta a su poder adquisitivo en la mayoría de los casos". Frente a esto, los trabajadores consultados subrayan que no es lo mismo tener el sueldo congelado cuando apenas hay inflación, como ocurre hoy en España, que con incrementos de precios de dos cifras.

Para entender mejor sus problemas, El Confidencial ha recopilado las historias decinco trabajadores contratados como personal laboral, en cinco países distintos. Todos pusieron como condición ocultar su identidad.

Empleada de la embajada de Helsinki (Finlandia)

"Tengo unos 50 años y llevo más de una década trabajando en la embajada como auxiliar administrativo. Todos los contratados como personal laboral aquí nos encontramos totalmente huérfanos, sin amparo legal. No nos permiten estaren ningún convenio, ni español, ni local, y en el contrato se incluye un párrafo que dice que, en caso de llegar a los tribunales, se dirimirá todo fuera de España. La desprotección hace que algunos jefes se comporten de manera abusiva sin que podamos reclamar. Tengo el salario congelado desde 2009 pero aquí los precios suben y suben. Es uno de los países más caros del mundo y muchos de los que trabajamos en la embajada tenemos que hacer otras laboresextra para subsistir".

Consejería de Empleode Buenos Aires

"Soy hispano-argentino y empecé a trabajar hace más de una décadacon un contrato argentino. Aunque pone que soyadministrativo, estoy al cargo de un área en la que viven decenas de miles de españoles. Mi principal queja es que llevamos 8 años con el salario congelado en un país con una inflación del 30% anual. ¡La inflación ha superado el 200% en este tiempo! He visto disminuir mi nivel de vida de manera monumental. Sólo sobrevivimos gracias a las periódicas devaluaciones, pero siempre a pérdida. También me molesta hacer un trabajo de categoría superior que no se reconoce en ningún sitio. Todos los empleados laborales en el exterior estamos sin convenio, no hay promociones, ni ascensos, ni posibilidad de traslado y las escalas salariales son absolutamente discrecionales".

Instituto Cervantes de Marruecos

"Soy marroquí, tengo una carrera universitariay llevo más de una década como Auxiliar Administrativo. Tengo muchos problemas laborales porque la situación es incomprensible, no tenemos definida nuestra vinculación laboral, nunca se sabe si nos aplica la ley española o la marroquí y al final acabamos con la menos favorable. Se nos ha dado de baja del seguro sanitario sin el menor estudio de la situación sanitaria de Marruecos, donde hace falta acudir a un médico privado para cualquier consulta seria. La Hacienda marroquí aprieta para cobrar hasta el 42% de nuestro salario y muchos han sufrido embargos en la cuenta. Según la legislación local, la pensión máxima nunca supera los 320 euros. La inflación se ha disparado y tenemos el sueldo congelado".

Consulado General en Sidney (Australia)

"A menudo la gente nos confunde con diplomáticos, pero no tenemos nada que ver. Nuestra queja fundamental es la precariedad salarial. Esta situación, que ya era muy mala, se ha convertido en insostenible tras 8 años de congelación salarial en un entorno donde no ha existido la terrible crisis económica que ha sufrido España y los precios han seguido creciendo, con una inflación de entorno al 20%. Ya estamos por debajo del salario mínimo australiano. No creo que sea sostenible mantener plantillas con alto nivel educativo, altamente especializadas, y cobrando el salario mínimo legal. Nuestras condiciones están determinadas por personas que viven en España y desconocen absolutamente la realidad del lugar donde vivimos. Carecemos de derechos que para cualquier otro empleado público español resultan evidentes, por ejemplo no tenemos pagas extra. No nos sentimos en absoluto respaldados por la ciudadanía, aunque quizá sea más por desconocimiento que por falta de empatía".

Embajada de Dubai (Emiratos Árabes Unidos)

"Llevo tres años aquí ylo que peor llevo es el desprecio que muestran ante nuestras reivindicaciones cuando solicitamos una revisión salarial, congelada desde 2009. En muchos casos tenemos que entrenar a los funcionarios desplazados desde España y ayudarlos, pero ellos cobran hasta tres veces más que nosotros. Que nos tengan sin Convenio es un hecho absolutamente sin parangón dentro de la Administración. Nuestro sueldo está calculado partiendo de una cifra que hace 15 años podía ser correcta pero este país ha crecido a un ritmo tan vertiginoso que los precios y el nivel de vida no tienen nada que ver. Los colegios son privados y pueden costar unos 10.000 euros por año escolar. Los hay más económicos pero debes ser árabe, filipino o indio. El alquiler es nuestra peor pesadilla. Una vivienda decente, con cero lujo, con dos dormitorios, puede oscilar entre los 15.000 y los 30.000 euros al año. En España no saben ni que existimos".

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