La Casa Blanca se queja de 'doble rasero' por Wikileaks y culpa a Obama
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"hay una gran diferencia con lo de podesta"

La Casa Blanca se queja de 'doble rasero' por Wikileaks y culpa a Obama

La Administración Trump está siendo criticada por intentar politizar las filtraciones sobre la CIA y no tratarlas solamente como un asunto de seguridad nacional

Foto: El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, responde a las preguntas de los periodistas en la Casa Blanca, el 8 de marzo de 2017 (EFE)
El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, responde a las preguntas de los periodistas en la Casa Blanca, el 8 de marzo de 2017 (EFE)

La Administración Trump trata estos días de manejar el escándalo de la publicación en Wikileaks de un programa secreto de la CIA para el espionaje electrónico a través de objetos cotidianos. Observadores y analistas están divididos sobre si la filtración perjudica o beneficia al nuevo presidente, que en el pasado ha sido muy crítico, en la línea general del Partido Republicano, con el manejo que hizo su predecesor Barack Obama de crisis como la de Chelsea Manning o la de Edward Snowden.

A la polémica contribuye el hecho de que, cuando el portal de Julian Assange publicó los mails 'hackeados' de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton, el propio Trump aseguró: “¡Me encanta Wikileaks!”. Ese es uno de los motivos por el que la Casa Blanca ha tardado casi dos días en desarrollar una postura oficial. Finalmente, ayer el portavoz de Trump, Sean Spicer, marcó la que todo apunta a que será la línea a seguir: que, aunque el presidente está ciertamente "muy preocupado" por la revelación de información confidencial, considera que algunas filtraciones importan más que otras.

La corresponsal de la cadena ABC en la Casa Blanca Cecilia Vega preguntó ayer a Spicer sobre los anteriores comentarios de Trump acerca de Wikileaks. “Hay una gran diferencia entre revelar las cuentas de Gmail de John Podesta sobre un toma y daca y su erosión de Hillary Clinton y lo que piensa personalmente de ella, y la filtración de información clasificada. Hay una diferencia enorme, enorme entre ambas cosas”, respondió Spicer, antes de acusar de hipocresía a los Demócratas. “Es interesante ver cómo hay una especie de doble rasero cuando ocurre una filtración, cuánta indignación hay”, indicó.

"Rusia le pasó por encima a Obama"

Los comentarios de Spicer han sido muy criticados por tratar de politizar un asunto que, hasta ahora, ha sido tratado siempre como una cuestión de seguridad nacional. “La realidad es que, sí, hay una diferencia entre el 'hackeo' y la filtración de Wikileaks durante la campaña [y este incidente], pero ambas cosas están mal, ambas han causado un serio daño a nuestra seguridad nacional”, ha declarado a la CNN el congresista demócrata Adam Schiff, una de las principales figuras del Comité de Inteligencia de la Cámara. Según Schiff, la revelación de los correos de Podesta formó parte de los intentos de Rusia de influir en las elecciones estadounidenses a favor de Trump.

Ahora, la estrategia de la Administración parece ser culpar a la Administración Obama por su supuesta “debilidad” y su incapacidad para frenar las filtraciones, que, además, serían interesadas para debilitar al Gobierno Trump. Así lo insinuó el pasado martes el propio presidente en su cuenta de Twitter: "Durante ocho años Rusia 'le pasó por encima' al presidente Obama, se hizo más y más fuerte, se quedó con Crimea y puso misiles. ¡Débil!", tuiteó.

La afirmación de Trump ha sido recibida con ironía, dado que el actual inquilino del Despacho Oval no ha dudado en minimizar la cuestión de Crimea y en promover una buena relación con Moscú, planteando incluso la cuestión del levantamiento de las sanciones a Rusia. Algunos observadores la han considerado un nuevo intento de desviar la atención y desvincularse de dicho país, dado el escándalo de la revelación de las relaciones de numerosos miembros de su entorno con funcionarios rusos, que ahora investigan las autoridades estadounidenses. Numerosos detalles importantes de dicha investigación han aparecido en la prensa de EEUU. Y esas son las filtraciones que sí parecen preocupar profundamente a Trump.

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