la red yihadista local busca nuevos reclutas

"¿Por qué no combates a los occidentales?": el mensaje viral del ISIS en Molenbeek

El domingo por la noche, decenas de jóvenes musulmanes recibieron un SMS instándoles a unirse a la lucha yihadista. Nadie sabe cómo obtuvieron sus números de teléfono

Foto: Jóvenes musulmanes de Molenbeek observan una operación antiterrorista de la policía, el 18 de marzo de 2016 (EFE)
Jóvenes musulmanes de Molenbeek observan una operación antiterrorista de la policía, el 18 de marzo de 2016 (EFE)

El domingo por la noche, los teléfonos móviles de decenas de jóvenes musulmanes del barrio de Molenbeek, en Bruselas, emitieron un tono indicando que habían recibido un mensaje. Al leerlo, a más de uno un escalofrío le recorrió la espina dorsal: “Hermano, ¿por qué no combates a los occidentales? Toma la decisión correcta”, decía, en francés. No venía firmado.

Al investigar desde dónde se enviaron, la policía se encontró una tarjeta prepago sin ningún dato identificador que permitiese rastrear al responsable. Pero hay un sospechoso claro: la red local del Estado Islámico, actuando a pleno rendimiento tras los atentados de la semana pasada.

Activistas de la comunidad creen que descargaron los números de los móviles de los nuevos reclutas que se han unido a la organización

¿Cómo obtuvieron los números de teléfono de estos jóvenes? Según el diario “The Guardian”, activistas de la comunidad creen que miembros del ISIS descargaron todos los contactos de los móviles de los nuevos militantes que se unen a la organización, y seleccionan a aquellos de origen norteafricano –los que consideran más fácilmente reclutables- para tratar de aproximarse a ellos.

La madre de dos hijos que fueron a combatir en Siria, entrevistada por el rotativo británico, asegura que uno de ellos recibió numerosas llamadas antes de partir. “En los diez días antes de que se fuese de casa, su reclutador le llamó 140 veces. Si eso no es acoso, no sé lo que es”, dijo, añadiendo que la policía belga no quiso intervenir cuando ella les avisó de que su hijo estaba preparándose para irse a Estambul.

Captura del video de la detención de Salah Abdeslam en Molenbeek, el 18 de marzo de 2016 (Reuters)
Captura del video de la detención de Salah Abdeslam en Molenbeek, el 18 de marzo de 2016 (Reuters)

Nerviosismo entre las autoridades

Además, se están dando numerosos casos de mensajes de Facebook y correos electrónicos en este mismo sentido tanto en Molenbeek como en otras zonas de Bruselas. “Se les está exponiendo a algo similar a un cáncer en fase de metástasis. Se está expandiendo muy rápidamente”, afirma Jamal Zaria, imán de la mezquita Arafat en Molenbeek. “Tenemos que luchar contra el tiempo para desarrollar un sistema inmune para que los niños de nuestra comunidad rechacen el mensaje del Daesh”, asegura. 

El envío de mensajes ha puesto en alerta a unas autoridades belgas que ya trabajan contrarreloj para tratar de localizar al resto de la célula implicada en los atentados de la semana pasada. Un nerviosismo al que ha contribuido la puesta en libertad de Fayçal Cheffou, arrestado como sospechoso de ser el “tercer hombre” de Zaventem, al que se ve con sombrero en las cámaras de seguridad del aeropuerto.

Las autoridades belgas han detenido a otras siete personas imputadas por delitos de terrorismo

Algo más de éxito han tenido las unidades antiterroristas con el resto de sospechosos detenidos en los últimos días. Otras siete personas han sido imputadas por pertenencia a una organización terrorista, y varias de ellas por su presunta participación en la matanza de París del pasado noviembre. Entre ellas destaca una, identificada como Abderamane A., arrestado el 25 de marzo en una parada de tranvía en el área de Schaerbek de Bruselas tras un tiroteo en el que resultó herido en la pierna.

Este individuo tiene una larga trayectoria a sus espaldas como militante de organizaciones yihadistas: ya cumplió una condena de 7 años en Francia -donde tiene prohibida la entrada de por vida- por su colaboración en el asesinato del comandante afgano Ahmed Shah Massoud, el 9 de septiembre de 2001. En aquella fecha, dos operativos de Al Qaeda que se hacían pasar por periodistas belgas de origen marroquí -en realidad eran tunecinos, y el atentado se había fraguado en Molenbeek: de nuevo la conexión de Bruselas- se hicieron estallar junto a Massoud, mediante una bomba que habían ocultado en una cámara de televisión. La organización de Osama Bin Laden eliminaba así al comandante antitalibán más capaz, en anticipación de la previsible respuesta estadounidense a lo que estaba por venir: dos días después se produjeron los atentados del 11-S.  

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