CANTERBURY AMENAZA CON DEMANDAS

¿Es lícito prohibir un anuncio del Padre Nuestro en los cines de Reino Unido?

Cameron tacha la decisión de "ridícula" y Canterbury amenaza con demandas. Compañías se niegan a proyectar un anuncio del Padre Nuestro en los cines británicos. El país no es aconfesional, es cristiano

Foto: El coro de la Catedral de San Pablo, en el centro de Londres, canta villancicos el 22 de diciembre de 2014. (Reuters)
El coro de la Catedral de San Pablo, en el centro de Londres, canta villancicos el 22 de diciembre de 2014. (Reuters)

Viernes por la noche. Las salas de cine de un país europeo en alerta por atentado terrorista están abarrotadas de gente, en su mayoría jóvenes. Acuden al estreno mundial de la nueva entrega de 'Star Wars'. Minutos antes de que comience la película, las gigantescas pantallas muestran a gente de todo tipo rezando. ¿Cuál habría sido la reacción del público?

Es ya imposible saber la respuesta porque Odeon, Cineworld y Vue Cinemas, las empresas que controlan el 80% de los cines de Reino Unido, se han negado a proyectar el anuncio del Padre Nuestro. El objetivo de la Iglesia de Inglaterra era mostrarlo a partir del 18 de diciembre durante todas las navidades para promover un nuevo sitio web, JustPray.uk, donde se ofrecen consejos sobre lo que es la oración y cómo orar. Su máxima autoridad, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, amenaza ahora con demandar a estas compañías por discriminación religiosa.

Más que si tiene motivos para hacerlo, la pregunta sería si es apropiado emitir este tipo de anuncios tras los atentados de París. El vínculo entre la religión y el Estado está más cuestionado que nunca, pero en las islas británicas hay un importante factor que entra en juego: Reino Unido no es aconfesional, sino un país cristiano.

A pesar de que no cuenta con Constitución como tal, desde que Enrique VIII rompiera con Roma en 1534 -porque el Papa se negó a anular su matrimonio con Catalina de Aragón-, el monarca es cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Entre sus títulos, Isabel II lleva el de Defensora de la Fe, y aunque bien es cierto que es más simbólico que otra cosa, el poder eclesiástico impuesto en el siglo XVI sigue teniendo a día de hoy un gran peso político. De los 707 asientos de la Cámara de los Lores, 26 están reservados a los obispos, y su voz y voto se tienen muy en cuenta a la hora de valorar las propuestas de ley que vienen de la Cámara baja, conocida como la de los Comunes.

 

El 'premier' David Cameron ha defendido en varias ocasiones la religión. "Somos un país cristiano... y no debemos tener miedo de decirlo... lo que estoy diciendo es que la Biblia ha contribuido a dar al país una serie de valores y una moral que hacen que Reino Unido sea lo que es hoy. Valores y moralidad que hay que defender activamente. La alternativa de la neutralidad moral no debe ser una opción. No puedes luchar contra algo con nada. Porque si no defendemos algo, no podemos estar en contra de nada", dijo durante un discurso para conmemorar el 400 aniversario de la Biblia King James, mucho antes de que los yihadistas llevaran a cabo una matanza en París.

El primer ministro británico ha tachado hoy la decisión de los cines de “ridícula”. El comité de Igualdad ha expresado su alarma ante la prohibición, matizando que “socava los valores británicos esenciales”. Otros políticos y nombres influyentes del mundo de la cultura también se han sumado a las críticas.

El arzobispo de Canterbury amenaza ahora con demandar a estas compañías por discriminación religiosa.Con todo, el debate sobre la secularización de la nación es cada vez más intenso. Sus defensores alegan la diversidad cultural que existe en la calle. Según el último censo de 2011, el número total de individuos en Inglaterra y Gales que se describieron a sí mismos como cristianos se redujo en 4,1 millones, una disminución del 10%, mientras que el número de musulmanes aumentó en un 75%.

El 12,4% de las personas que viven en la capital británica es seguidor del islam. La población musulmana en la ciudad del Támesis ha aumentado en la última década un 67%, en comparación con el incremento del 15% registrado en la población londinense en su totalidad. Ya casi una décima parte de los bebés y niños pequeños en Inglaterra y Gales son musulmanes.

Grace Davie, profesa emérita de Sociología en la Universidad de Exeter y autora del título 'Religión en Gran Bretaña: una paradoja persistente', no cree que los recientes ataques en París tengan relación con la decisión tomada por los cines. “Considero que el debate tiene más que ver con el lugar que ocupa la religión ahora en la vida pública en Gran Bretaña”, asegura a El Confidencial. “Las personas difieren en sus reacciones ante un anuncio 'religioso' en un cine 'secular'. Creo que la mayoría de la gente piensa que no es apropiado, más que verlo como ofensivo, aunque algunos sean de esta última opinión. Pero sin lugar a dudas, la negativa a proyectar el anuncio inevitablemente va a aumentar su publicidad”, recalca.

Musulmanes durante el rezo en el segundo día del Ramadán, en el Este de Londres. (Reuters)
Musulmanes durante el rezo en el segundo día del Ramadán, en el Este de Londres. (Reuters)

"Es tan ofensivo como los villancicos"

El arzobispo de Canterbury asegura que el anuncio, de 60 segundos de duración, es “tan ofensivo como los villancicos el día de Navidad”. “Me parece extraordinario que aquellos que controlan los cines consideren que no es apropiado. Creo que la gente tiene que verlo y llegar a sus propias conclusiones en cuanto a si es ofensivo o molesto”, asegura.

El arzobispo incluso admitió que los atentados de París le habían hecho dudar de la existencia de Dios. Durante una entrevista en la BBC, señaló que la atrocidad supuso una "grieta en su armadura" de la fe y lo dejó con una "profunda tristeza", porque él y su esposa habían vivido durante un tiempo en la capital francesa.

Pero, precisamente después de todo lo ocurrido, considera que el anuncio es más necesario que nunca. “Miles de millones de personas en todo el mundo rezan esta oración diariamente. Creo que quedarán profundamente sorprendidos y entristecido por esta decisión, especialmente a la luz de los ataques terroristas, donde muchas personas han encontrado la comodidad y el consuelo en la oración”, añadió.

El anuncio ha recibido el visto bueno de la Junta Británica de Clasificación de Cine y la Autoridad Publicidad Cine. Sin embargo, Cine Digital Media -la agencia que se encarga de la publicidad para Odeon, Cineworld y Vue Cinemas- argumenta que es contrario a la política de la empresa y puede ofender a algunos espectadores. “Un anuncio no debe constituir propaganda política o religiosa”, asegura. En un comunicado, la agencia matiza: “Algunos anuncios -involuntariamente o no- podrían ofender a los de diferentes tendencias políticas, así como a los de los diferentes credos”.

Stephen Slack, asesor jurídico de la Iglesia de Inglaterra, ha afirmado que estudian acciones legales, ya que se podría haber quebrantado la Ley de Igualdad, que prohíbe a las organizaciones comerciales negarse a prestar sus servicios por motivos religiosos.

La Catedral de San Pablo iluminada mientras londinenses cruzan el Puente del Milenio, en Londres. (Reuters)
La Catedral de San Pablo iluminada mientras londinenses cruzan el Puente del Milenio, en Londres. (Reuters)

Por su parte, Terry Sanderson, presidente de la Sociedad Nacional Secular, apunta que la Iglesia Anglicana es “arrogante” al pensar que “tiene un derecho automático a imponer sus opiniones a un público cautivo que ha pagado un buen dinero para tener una experiencia completamente diferente”. “La Iglesia no duda en prohibir actividades que considera inapropiadas en las instalaciones de sus propias parroquias, cosas como el yoga. Así que ahora las empresas que gestionan las salas de cine simplemente están ejerciendo el mismo derecho”, asegura.

El asunto ha creado un gran debate en Reino Unido, donde la Iglesia se ha encontrado con inesperados defensores, como es el caso del reputado biólogo y ateo confeso Richard Dawkins. En declaraciones a 'The Guardian', explica que su primera reacción fue la de escribir un tuit alegando una “violación de la libertad de expresión”. “Pero luego lo borré cuando empecé a recibir comentarios que me convencieron de que se trataba de una cuestión de criterio comercial. Con todo, todavía me opongo firmemente a la supresión de los anuncios en los terrenos que pudieran 'ofender' a gente. Si alguien se ofende por algo tan trivial como una oración, es que merece ser ofendido”, recalca.

Dawkins ha sido siempre un defensor de la libertad de expresión, con el argumento de que la protección de la sensibilidad religiosa no es una razón para la censura. Sin embargo, a pesar de que sus puntos de vista suelen ser controvertidos, el autor de 'El espejismo de Dios' se describe a sí mismo como “culturalmente anglicano”.

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