proliferan los argumentos pro y antieuropeos

¿Son realmente euroescépticos los británicos?

El referendo sobre la posible salida británica de la Unión Europea aún no tiene fecha ni condiciones. Mientras tanto, en el Reino Unido hay opiniones para todos los gustos

Foto: La Union Jack y la bandera de la UE cuelgan de la Casa de Europa en Londres, en junio de 2015.
La Union Jack y la bandera de la UE cuelgan de la Casa de Europa en Londres, en junio de 2015.

¿Los británicos son euroescépticos? ¿David Cameron ha convocado el referendo para contentar a la gente o a sus propias filas? ¿Qué es lo que no gusta de la UE? ¿Los atentados de París han incrementado el sentimiento euroescéptico? ¿Se vive con la misma intensidad el debate en Inglaterra que en Escocia?

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Tras meses, incluso años, de amenazas y advertencias, el 'premier' David Cameron inauguraba finalmente este mes la fase formal de la renegociación entre Londres y Bruselas. Aún no hay fecha para la consulta. Tampoco se han estipulado las reglas sobre quién podrá votar. Mientras que el líder 'tory' quiere dar voz y voto a los mayores de 18 años, la Cámara de los Lores le ha pedido este jueves que aquellos con 16 y 17 años también puedan participar, una decisión con la que Downing Street no contaba y que retrasa ahora la aprobación de la ley que dará marco legal al plebiscito.

Pero, al margen de Westminster, ¿cómo se está viviendo este asunto en la calle? El Confidencial ha preguntado en varias ciudades del país para saber quiénes están detrás de los sondeos, aquellos que advierten que, por primera vez desde noviembre de 2014, hay más gente que votaría ahora por abandonar la UE (un 40%, seis puntos más que en junio) que por quedarse (un 38%, seis puntos menos).

Recién cumplidos los 18 años, Elle Cosgrave, de Hertfordshire, está contenta. El referendo le dará la primera oportunidad para ejercer su derecho a voto y considera que los jóvenes de 16 y 17 años también tendrían que participar. “Aunque muchos compañeros ya tienen formadas fuertes opiniones y preferencias políticas, este tema es difícil de entender, por lo que creo que en el sistema educativo debería ser obligatorio tener debates sobre los asuntos actuales”, asegura. “En esta cuestión específica, además, el voto de los jóvenes puede ser crucial a la hora del resultado, así que creo que es importante dar voz a todo el país para evitar tener un resultado sesgado”, matiza. Según las encuestas, casi el 70% de los menores de 18 votaría por la permanencia.

Si se permite votar a los jóvenes de 17 y 18 años, casi el 70% podría optar por la permanencia

“Yo no me considero euroescéptica porque creo que la UE nos beneficia de muchas maneras. Sin embargo, creo que el referendo es necesario porque es importante darnos voz y hacernos pensar sobre la cuestión”, apunta.

“Diría que una buena cantidad de los británicos son euroescépticos, en particular cuando se trata el tema de la inmigración. Pero se ha demostrado que la inmigración de la UE ha sido buena para nuestra economía, aportando 20.000 millones de libras entre 2001 y 2011”, matiza.

Con respecto a la libre circulación de personas, un asunto aún más controvertido en las islas si cabe tras los atentados de París, esta joven, que quiere estudiar Políticas, no lo ve como algo “negativo o peligroso” para la seguridad de su país, ya que “el terrorismo puede venir de cualquier parte”. “Para mí, la libre circulación permite a los universitarios estudiar en el extranjero, algo que yo espero hacer en el futuro”, recalca.

Pareja besándose en Piccadilly Circus, Londres. (Reuters)
Pareja besándose en Piccadilly Circus, Londres. (Reuters)

Control de fronteras

El control de las fronteras protagoniza desde hace tiempo la agenda política y resultó clave en la campaña para las elecciones generales del pasado mes de mayo, donde el euroescéptico UKIP se convirtió en la tercera fuerza más votada.

Sin embargo, al mismo tiempo, el Reino Unido es uno de los sitios más cosmopolitas del mundo. Cada año se asignan alrededor de 200.000 pasaportes. Y estos 'nuevos británicos' tendrán ahora voz y voto para decidir el futuro de Europa, pese a que la mayoría ha nacido fuera del Viejo Continente.

Es el caso de Carlos Andrade, un gerente financiero de 39 años. Originario de Colombia, lleva 14 años en Reino Unido. Consiguió la nacionalidad británica hace cuatro y aprueba la propuesta que Cameron ha planteado a Bruselas para que los inmigrantes comunitarios no puedan tener acceso a los subsidios hasta pasados los cuatro años de residencia. “Nunca entendí por qué alguien que nunca ha trabajado o vivido antes en el país puede acceder a recursos públicos de la misma manera que aquellos que llevan años pagando impuestos. El problema de Reino Unido no es la migración, es el no tener una estrategia clara para sacar el mejor provecho de ella. El Gobierno debería preocuparse más por atraer mano de obra cualificada en vez de seguir perdiendo tiempo con estadísticas y promesas vacías”, matiza.

“No creo que el Reino Unido esté en condiciones de sostenerse económicamente sin la UE“, dice un gerente financiero colombiano afincado en Londres

Dicho esto, él no se siente euroescéptico. “Vivimos en un mundo altamente competitivo y no creo que el Reino Unido esté en condiciones de sostenerse exitosamente a nivel económico y social sin ser parte de la UE. El país necesita seguir atrayendo inversión extranjera y mantener la inversión actual. Sus políticas de impuestos y su posición geográfica ofrecen grandes ventajas. Sus aeropuertos están muy bien conectados y ofrecen la puerta de entrada no solo a Europa, sino al mundo. Pero para mantener y mejorar la infraestructura necesaria, se necesitan inversión y aliados estratégicos”, recalca.

“Reconozco que la UE no atraviesa su mejor momento. El potencial que tiene se ha visto retraído por la burocracia de Bruselas y la ineptitud de algunos de sus líderes. Pero con todo, la solución no pasa por salirse. Lo que Cameron debería buscar a cambio es adquirir un papel más influyente dentro de la dirección y el futuro de la UE”, explica.

“Desde el punto de vista personal, prefiero saber que somos parte de la UE. Tener la libertad de viajar libremente dentro de los países miembros ha sido para mí una gran ventaja. Los nacidos en la UE no creo que aprecien de la misma manera los beneficios que aporta ser parte de esta estructura social y económica”, añade.

Trabajadores de la City de Londres guardan un minuto de silencio por los atentados de París. (Reuters)
Trabajadores de la City de Londres guardan un minuto de silencio por los atentados de París. (Reuters)
 

"El país más superpoblado de Europa"

Por su parte, Tony Archer, diseñador industrial de 51 años y profesor universitario en Colchester, es un euroescéptico convencido. “Nunca he entendido realmente por qué somos parte de la UE. ¿Cuál es el beneficio? Pagamos 10.400 millones de libras cada año y no recibimos casi nada a cambio. Salimos perdiendo económicamente. Si contamos además los 11.700 millones de libras que pagamos en ayuda exterior, tenemos un desembolso total de 31.500 millones de euros a los países extranjeros, mientras que aquí tenemos que sufrir las medidas de austeridad y los recortes en el sistema de bienestar. Si salimos de la UE, al menos la mitad de este dinero se quedaría en el Reino Unido”, matiza.

“¿No teme que la economía se resienta entonces?”, pregunto. “Reino Unido tiene una economía fuerte. Y no es fuerte debido a Europa, sino a pesar de Europa. Así que no veo que eso vaya a cambiar si nos vamos”, responde. En lo que se refiere a las relaciones comerciales, destaca que “los países europeos comercian con los EEUU, China, India… Así que, ¿por qué no nosotros? Sí, sin duda, habría algunas empresas que dejarían el Reino Unido si no fuésemos de la UE, pero creo que serían la minoría y que el impacto, en su conjunto, sería mínimo”.

En cuanto a la inmigración, Tony señala que se trata de un problema a nivel global, pero que al Reino Unido le afecta de manera especial, ya que es el país más “superpoblado de Europa”. “Nuestro sistema de subsidios es una tentación demasiado atractiva para los inmigrantes y el incremento de personas que vienen a nuestro país está causando cargas en el modo de vida de nuestros ciudadanos. Esto realmente debe ser abordado y pronto. Salir de la UE y terminar con la libertad de circulación es el primer paso. Además, dadas las recientes atrocidades en París, bien podría demostrar un paso muy sensato para nuestra seguridad nacional”, añade.

“Reino Unido tiene una economía fuerte, y no es debido a Europa, sino a pesar de ella“, opina un profesor universitario

“Sinceramente, creo que las leyes y las decisiones de la UE son contraproducentes para el crecimiento y la prosperidad del Reino Unido. Un 'no' en el referendo podría, tal vez, dar comienzo a una nueva era en la historia de este país en la que podamos estar de nuevo orgullosos de nuestro lugar en el mundo como una gran nación soberana”, remarca.

Con todo, y a pesar de las estadísticas, considera difícil que su sueño se haga realidad. “El cambio siempre es un riesgo. Y al final, la gente teme a lo desconocido. Las campañas pro-Europa, sin duda, van a  jugar con esos temores”, señala.

Mark Taylor, de 37 años, no puede estar más en desacuerdo. “Como director de una compañía de servicios de informática en Londres, considero que una 'Brexit' podría afectar significativamente la posición de Londres como la capital financiera de Europa. HSBC y Goldman Sachs ya han expresado su preocupación ante una eventual salida. Las grandes instituciones financieras ofrecen miles de puestos de trabajo y oportunidades de contratos en mi sector ,y si estas empresas siguen con sus amenazas y otros siguieran su ejemplo, el mercado de compañías como la mía, sin duda, se convertiría en mucho más difícil”, explica.

Mark no está a favor de abandonar el Bloque. Aunque reconoce que la visión histórica que se tiene de los británicos como euroescépticos es “válida”. “De alguna manera, siempre hemos vivido a la sombra de nuestra historia, y aunque el Imperio Británico es una cosa del pasado, nos ha dejado con un poco de ego inflado a la hora de valorar nuestra propia importancia como nación. Esto, combinado con la separación física que existe al ser una isla y la diferencia de idioma, crea una sensación de que estábamos aparte del resto del continente. Pero, por supuesto, el mundo es ahora un lugar mucho más pequeño y nuestro comercio y las relaciones políticas con otras naciones se convierten en cada vez más importantes”, explica.

“Creo que mantener fuertes relaciones con el resto de Europa mejora nuestra posición global. Lo de la UE es un poco como los seguros de hogar… a veces creemos que los pagos son una carga innecesaria, pero probablemente llegará un día en el que estemos muy contentos de tenerlos”, apunta.

Una niña enarbola una pancarta a favor de la independencia de Escocia, durante la campaña previa al referendo de septiembre de 2014. (Reuters)
Una niña enarbola una pancarta a favor de la independencia de Escocia, durante la campaña previa al referendo de septiembre de 2014. (Reuters)
 

Un segundo referendo en Escocia

Por su parte, David Evans, contable de 27 años, de Maidenhead, se considera proeuropeo, aunque cree que hay algunos aspectos de la UE que deberían ser mejorados por todos los estados miembros. “Creo que el referendo resolverá dos problemas: calmará los ánimos de los 'tories' y conseguirá además que el Partido Conservador recupere también muchos votos perdidos en las últimas elecciones con el Ukip”, explica.

“Con todo, no estoy seguro de si ideológicamente los británicos son euroescépticos. Creo que para la mayoría de la gente que conozco, este tema sigue siendo pragmático. El pueblo británico quiere la mejor opción. Los temas de Europa y la inmigración están ahora muy candentes. La inmigración, en su mayoría de Europa del Este, con o sin razón, parece muy preocupante para un gran número de británicos. Pero personalmente creo que el Reino Unido no va a recuperar el control de sus fronteras saliendo de la UE. La propuesta de Cameron para limitar a los inmigrantes el acceso a los subsidios es una cortina de humo. Quiere calmar a los que se piensan que vienen aquí a aprovecharse de nuestro sistema de bienestar, cuando en realidad, las estadísticas muestran que el porcentaje que reclama beneficios es muy bajo y la mayoría encuentra trabajo haciendo en muchas ocasiones lo que los británicos no quieren”, matiza.

¿Y en Escocia? ¿Cómo se vive el referendo? Los escoceses acaban de votar en un plebiscito histórico. El referendo planteado por Cameron supone ahora otra consulta clave. Y por si fuera poco, el Partido Nacionalista Escocés (SNP), que según las encuestas ganará sin problemas las elecciones regionales de mayo, ha prometido otro plebiscito de independencia si finalmente Londres corta el cordón umbilical con Bruselas.

“Los nacionalistas escoceses podrían votar para salir de la UE para asegurarse un segundo referéndum de independencia“, afirma un joven unionista

¿Demasiada saturación? David Scott, de 31 años, dedicado al 'marketing' en la industria energética, asegura que el “referendo escocés era de más interés que el debate europeo porque se veía como algo más cercano”. Nacido en Edimburgo, explica que “en Facebook había miles de 'posts', ya fuera a favor o en contra de la independencia”. “Incluso ahora veo amigos que estaban a favor de la independencia y siguen subiendo cosas para pedir otro referendo. Pero en cambio no he visto nada sobre el referendo europeo”, dice.

“Todo el mundo hablaba del referendo de independencia, pero ahora no he mantenido ninguna conversación con mis amigos o compañeros del trabajo sobre el tema europeo. Pero no creo que la gente en Escocia esté saturada. Lo que ocurre es que el impacto de la UE en nuestro día a día es menos claro. Resulta más difícil de entender cómo nos afecta y por eso la gente es menos apasionada con este debate”, apunta.

Con todo, hace un apunte importante. “Para mí, lo interesante de todo esto es que los votantes del SNP podrían votar para salir de la UE precisamente para tratar de asegurarse un segundo referendo de independencia. Y eso sí me preocupa. Los partidarios de la independencia estarían encantados, pero los unionistas empezaríamos a sentirnos frustrados”, matiza.

A nivel personal, David también confía en que no haya una 'Brexit', porque su prometida es rumana. “Ha vivido y trabajado en el Reino Unido durante siete años. Si salimos de la UE, no está claro cómo afectaría a los comunitarios que viven aquí, y obviamente para nosotros es un punto clave”, añade.

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