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Francia se manifiesta en silencio en homenaje a los muertos de 'Charlie Hebdo'
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700.000 personas se concentran en ciudades

Francia se manifiesta en silencio en homenaje a los muertos de 'Charlie Hebdo'

Un nuevo baño de sangre fue el epílogo de tres días de terror. Francia afronta el día después con miedo y dudas sobre el futuro inmediato y el multiculturalismo

Foto: Policías franceses en alerta, ayer en París (Reuters)
Policías franceses en alerta, ayer en París (Reuters)

Alivio tras 53 horas de horror. Tristeza e indignación por la muerte de 17 personas. Inquietud y miedo al futuro. Francia no se ha sacudido todavía el estupor de la pesadilla sangrienta protagonizada por tres asesinos islamistas.

Los franceses saben que la desaparición de tres terroristas no es el fin de la amenaza. Y así lo manifestaban tras las operaciones de las fuerzas especiales contra los criminales que masacraron a 12 personas en la sede de Charlie Hebdo y a un policía municipal en las afueras de París.

700.000 personas se han manifestado hoy en silencio en varias ciudades de Francia en homenaje a las 17 víctimas mortales. Las marchas hacen presagiar el éxito de la gran manifestación prevista para mañana en París para reivindicar los valores de la República. Las protestas de hoy en varias provincias francesas se desarrollaron por lo general en silencio, muchas veces acompañadas por carteles en los que se leía ‘Todos somos Charlie', en homenaje a los doce muertos en el atentado de París.

Todas las convocatorias concentraron un elevado número de participantes. Pau, una localidad de apenas 80.000 habitantes en el sudeste de Francia, ha logrado reunir según la alcaldía a cerca de 40.000 personas. También hubo marchas en Orléans, con unos 22.000 asistentes; Niza, donde cerca de 25.000 se reunieron en el Paseo de los Ingleses a lo largo de la playa; Nantes, con unos 30.000; Lille, con 22.000, o Besançon, con 20.000, un número nunca visto en esa ciudad en las últimas cuatro décadas.

Para el presidente Hollande, los integristas radicales han declarado la guerra a Francia. Para otros, como Nicolas Sarkozy, Francia está en guerra contra la barbarie. Es un reconocimiento de que el final de este conflicto parece lejano. El presidente francés reunía esta mañana a su gabinete de crisis para tratar la medidas de seguridad desplegadas en el país. En ese encuentro, el Ejecutivo francés ha decidido reforzar el actual disposistivo de protección antiterrorista con medios adicionales para proteger ciertas instituciones y lugares de culto. Además, el dispositivo se refuerza con 320 militares, cifra que podría aumentar en las próximas horas, según el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve. El país vive una situación de alarma constante. Este sábado, una parte del parque temático Disneyland París ha sido evacuada temporalmente por motivos de seguridad por una falsa alarma, según informa France TV. La situación ha vuelto rápidamente a la normalidad.

"Estamos expuestos a riesgos. Es importante reforzar Vigipirate (sistema francés de alerta)", ha apuntado Cazeneuve, que detallará los medios previstos para proteger la gran manifestación de este domingo en París, que se prevé masiva y en la que los principales gobernantes europeos arroparán a Francia en contra del terrorismo. Es la cuarta vez que se reúne el gabinete de crisis del Gobierno desde los atentados del miércoles perpretados por Kouachi y Amedy Coulibaly.

Los dos hermanos no eran "lobos solitarios", esa denominación que uno de los principales expertos mundiales en islamismo, Gilles Kepel, considera un invento de periodistas ignorantes. Los Kouachi y Coulibaly habían sido ya condenados por asuntos relacionados con el extremismo islamista. Cherif y Said, nacidos en París de padres argelinos, son viejos conocidos de los servicios antiterroristas franceses y norteamericanos.

Said estuvo en Yemen en 2011 y combatió contra los chiíes locales en 2013. Cherif intentó en 2005 viajar a Irak para integrarse en las redes yihadistas. Fue condenado a tres años de prisión en 2008. Ya en sus inicios como yihadista, expresaba su intención de "actuar en Francia contra los judíos".

La mejor universidad yihadista

Los hermanos Kouachi seguían desde 2003 los cursos coránicos del joven emir Farid Benyettou, de 23 años, en domicilios privados o en la mezquita del barrio de Stalingrad, en el distrito XIX de París. La experiencia en el manejo de armas pudo comprobarse en su forma de actuar en el atentado contra Charlie Hebdo.

Coulibaly, autor del asesinato del policía municipal de Monrouge, había sido condenado por delitos comunes en múltiples ocasiones y cayó en el radicalismo islamista en la mejor universidad francesa para licenciarse como yihadista, la cárcel. En 2013 fue condenado a cinco años de reclusión por intentar liberar de prisión a un líder del GIA argelino (Grupo Islámico Armado), un terrorista condenado a cadena perpetua por un atentado cometido en París en 1995.

El Fiscal de París, François Molins, dio anoche en rueda de prensa interesantes detalles sobre los lazos entre los Kaouchi y Coulibaly. Investigando el móvil de la mujer de Cherif, la policía descubrió cientos de llamadas entre ella y la compañera de Coulibaly, Hayat Boumedienne, en estos momentos la persona más buscada de Francia. Según publica esta tarde la radio francesa RTL, se sospecha que Boumedienne no se encuentra actualmente en suelo francés ya que disponía de una reserva de avión para el 2 de enero en un vuelo Madrid-Estambul y fue vista atravesando la frontera entre Turquía y Siria este jueves 8 de enero.

Muchos se preguntan hoy en Francia cómo es posible que individuos fichados y conocidos por su peligrosidad no estuvieran vigilados. Para los expertos, es un problema de medios. No hay presupuesto suficiente para vigilar durante 24 horas al día a los miles de radicales susceptibles de pasar a la acción, y menos ahora, tras el retorno de los jóvenes entrenados en Siria. Bernard Squarcini, antiguo responsable de los servicios de inteligencia franceses evalúa en 25 el número de agentes necesarios para vigilar durante 24 horas a un solo sospechoso.

Hoy comienzan también a brotar en Francia las opiniones que exigen una adaptación de la legislación a los nuevos fenómenos terroristas. No se trata, dicen, de limitar los derechos, sino de dejar de lado leyes obsoletas, ineficaces para afrontar los nuevos retos, incluida la propaganda vehiculada a través de las redes sociales. El dilema recorre Europa. Es precisamente la libertad de la que se distruta en el llamado mundo occidental lo que aprovechan los asesinos para imponer su visión. Sarkozy le pidió a Hollande trabajar en el endurecimiento del arsenal jurídico antiterorista. Manuel Valls reconocía que quizá habría que reformar la legislación.

Pero lo que quedó grabado en la retina de los franceses ayer es el asalto simultáneo a la empresa en la que los hermanos Kaouchi se habían atrincherado y al supermercado judío en el que Coulibaly retuvo a un número indeterminado de rehenes.

Los hermanos salían de un bosque en la mañana de ayer para robar un coche a punta de Kaláshnikov. En su huida, se toparon con una patrulla de policía y Said resulta herido levemente en el cuello. Acabaron refugiándose en una pequeña empresa y después de unos minutos liberaron al gerente. Pero lo que desconocían es que otro trabajador se escondía en el segundo piso. Esta persona fue clave para informar a la policía sobre la manera de preparar la operación de asalto.

Horas más tarde, Coulibaly entraba a tiros en la tienda de productos casher y se encerraba con varios clientes. Un empleado del supermercado se escapó por una puerta de servicio.

Conexión en vivo con los terroristas

Durante la espera, un periodista de la cadena de televisión BFMTV llama a la empresa donde se refugian los Kaouchi. Para sorpresa del periodista, Cherif responde el teléfono y explica que actúa en coordinación con el secuestrador del supermercado. Cherif reconoce que él y su hermano son los responsables de las muertes en la redación de Charlie Hebdo, a los que dice haber eliminado en venganza por las viñetas sobre Mahoma. Afirma pertenecer a "Al Qaeda de Yemen" y recibir financiación de esa organización.

Coulibaly llama a su vez a la misma cadena, explica que actúa coordinado con los Kaouchi y que su cometido es matar policías. Añade que la elección de la tienda judía no es casual y que ya ha matado a cuatro personas al entrar en el establecimiento. Confiesa pertenecer al "Estado Islámico".

A las 16:57 miembros del Grupo de Intervención de la gendarmería Nacional (GIGN) se sincronizan para asaltar los dos objetivos. Las dos operaciones duran pocos minutos. Las cámaras muestran la salida desesperada de varios rehenes retenidos en el "Hiper Cocher". Cuatro rehenes yacen por tierra, muertos. El Fiscal de París confirma que las autopsias demuestran como las víctimas fueron asesinadas por el terrorista cuando irrumpió en la tienda vaciando un cargador de AK-47.

El periodista Frederic Haziza recuerda también algo de lo que nadie querría acordarse ahora. Hace poco más de un año, la redacción de Charlie Hebdo hacía público su espanto ante la letra de la canción que servía como banda sonora a la película "La Marche", que en uno de sus versos reclamaba "un auto de fe contra estos perros de Charlie Hebdo".

La Marche, protagonizada por el actor favorito de los pijo-progres franceses o bourgeois-bohèmes, del franco-marroquí Djamel Debouzz, narra la marcha a pie desde Marsella a París, convocada en 1983 por hijos de inmigrantes magrebíes y africanos que protestaban contra lo que consideraban racismo. La canción es obra de famosos grupos raperos, ante los que babosea buena parte de la farándula y la prensa de izquierda.

La matanza de París era una buena ocasión para que las fuerzas políticas, religiosas y sociales mostraran su unidad contra la barbarie y dejaran de lado sus diferencias por un día. Pero esa unidad que se pretende mostrar el domingo a partir de las 15:00 en todas las calles de Francia tiene ya una enorme grieta.

No con Le Pen

Organizada por los grupos políticos presentes en la Asamblea, los coordinadores "olvidaron" al Frente Nacional de Marien Le Pen. La izquierda y una parte del Partido Socialista se niega a desfilar junto a ella. Pero dejar fuera de la convocatoria al partido por el que votan millones de franceses es juzgado por muchos, incluidos socialistas, como un error político. Bien es cierto que ver a la jefa del Frente Nacional desfilar en homenaje a quienes la representaban como un excremento sería curioso.

Hollande, que recibió ayer a Le Pen, se lava las manos y dice que la marcha republicana está abierta a todos. Le Pen decidirá hoy si participa y cómo. Por otra parte y para acabar de agrietar esa supuesta unidad, las asociaciones de todo tipo, anti-algo o pro-algo, ya han acusado a los partidos políticos de apropiarse del homenaje. Unos buscan la foto y los votos; otros, la foto y las subvenciones. Lo único seguro es que cientos de miles de franceses inundarán las calles y verterán lágrimas sinceras y desinteresadas por las víctimas de esta semana y en defensa de la libertad.

Alivio tras 53 horas de horror. Tristeza e indignación por la muerte de 17 personas. Inquietud y miedo al futuro. Francia no se ha sacudido todavía el estupor de la pesadilla sangrienta protagonizada por tres asesinos islamistas.

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