Alegan razones éticas, editoriales y miedo

Los grandes medios internacionales optan por no reproducir las viñetas de Mahoma

De la CNN al The New York Times, decenas de medios internacionales optaron por no publicar las viñetas de Mahoma ayer

Foto: Portadas de diarios europeos de ayer
Portadas de diarios europeos de ayer

¿Debemos reproducir viñetas de Charlie Hebdo en solidaridad con las víctimas y en reivindicación de la libertad de expresión? ¿Es pertinente o se trata de una irresponsabilidad innecesaria? La pregunta resonó el miércoles en las redacciones de cientos de medios de comunicación de todo el mundo. Con un resultado no unánime pero sí mayoritario: en general se impuso la prudencia, desde el New York Times a la CNN, pasando por CBS News y por decenas de grandes cabeceras europeas. Algunos editores alegaron razones éticas, otros cuestiones editoriales, y una minoría incluso reconoció que tenía miedo a sufrir un atentado.

El debate no es nuevo. Se remonta al menos a 2005, cuando un diario danés (Jyllands Poste) publicó aquella famosa serie de caricaturas sobre Mahoma que desató una avalancha de protestas en todo el mundo, dejando decenas de muertos. Entre quienes optaron por reproducir los dibujos en las semanas posteriores se contaron los propios editores de Charlie Hebdo, decididos a no dejar nada fuera del alcance de su sátira. Desde el principio conocían el riesgo que corrían y decidieron asumirlo.

Los representantes de algunos medios estadounidenses se vieron ayer obligados a explicar públicamente la decisión de dejar fuera las imágenes. The New York Times, por ejemplo, argumentó que ellos nunca publican “material que deliberadamente busca ofender la sensibilidad religiosa (...) Después de una cuidadosa consideración, los editores hemos decidido que describir las viñetas en cuestión le daría a los lectores suficiente información par entender la noticia".

Vigilia en memoria de los asesinados en París (Reuters)
Vigilia en memoria de los asesinados en París (Reuters)

La agencia Associated Press (AP), seguramente la más influyente del mundo, también decidió eliminar, recortar y editar fotografías e imágenes más polémicas de su servicio, incluida una en la que el propio Stéphane Charbonnier (una de las 12 víctimas mortales del atentado) aparece sosteniendo una de sus portadas contra el Islam. “Hemos tomado la decisión de que no queremos publicar discursos de odio o espectáculos que ofendan, provoquen o intimiden, así como cualquier cosa que ataque símbolos religiosos o enfade a personas de grupos religiosos o étnicos. No creemos que sea útil”, justificó Santiago Lyos, vicepresidente de AP y director de fotografía.

Otros medios anglosajones como el New York Daily o el Daily Telegraph sí publicaron las fotografías, pero lo hicieron pixelando o recortando todas las imágenes de Mahoma o las burlas directas al Islam. Y editores como los de la publicación británica Jewish Chronicle, admitían sin reservas que su decisión estuvo motivada por el miedo a sufrir un atentado. “Es fácil criticar a los periódicos por no sacar las viñetas, pero es un gran dilema como editor. Todos mis principios me inclinan a publicarlas, pero me pregunto si tengo el derecho de poner la vida de mis empleados en riesgo al hacerlo”.

En términos parecidos se manifestaba después en una entrevista radiofónica, Amol Rajan, director del Independent. "Habría sido demasiado arriesgado ser el único diario británico que publicase las viñetas por su cuenta y, de alguna manera, es cierto que nos hemos auto-censurado de un modo que me hace sentir muy incómodo", dijo.

Todos mis principios me inclinan a publicarlas, pero me pregunto si tengo el derecho de poner la vida de mis empleados en riesgo al hacerlo

En las páginas de Washington Post se produjo una división de criterios que podía comprobar al abrir el periódico. El editor ejecutivo, Martin Baron, se había negado a publicar las imágenes al considerarlas “deliberada e innecesariamente ofensivas con los miembros de un grupo religioso”, pero los responsables de las páginas de opinión, que gozan de autonomía, optaron por lo contrario. 

En Europa hubo una mayor variedad de argumentos y fórmulas, transversal a nacionalidades e ideologías políticas. En Dinamarca, país donde comenzó la polémica hace una década, el Jyllands Posten (cuyo personal tiene protección oficial desde entonces) optó por evitar la viñetas, algo que no hicieron cuatro de sus competidores. En Francia, el conservador Le Figaro no reprodujo ninguna caricatura, algo que sí hizo el ultra-izquierdista L’Humanite y el tabloide Le Parisien.

Una concentración en Guatemala en memoria de las víctimas del Charlie Hebdo (EFE)
Una concentración en Guatemala en memoria de las víctimas del Charlie Hebdo (EFE)
En Gran Bretaña, varios periódicos imprimieron las viñetas de Charlie Hebdo en la primera página, pero ninguno de manera muy destacada. Al revés que en Alemania, donde el diario más leído de Berlín, BZ, encajó 18 portadas del Charlie Hebdo en la suya, bajo el titular "Viva la libertad". Desde Italia, Il Corriere della Sera dedicaba una página entera a seis caricaturas. ¿Y en Españanbsp;Sólo un diario de papel llevaba a Mahoma hasta la portada: La Razón. Entre las ediciones digitales, El Confidencial fue uno de los primeros en colgar las portadas más polémcias del semanario francés.

Despunta un debate moral, pero también editorial, ya que algunos profesionales colocan los dibujos sobre el Profeta en el mismo plano que las imágenes de cuerpos destrozados, de desnudos integrales o de vídeos con contenido hiriente. Es decir, si un diario no publica imágenes de sexo explícito o cadáveres en descomposición para no herir sensibilidades, ¿por qué hacerlo con viñetas que ofenden a millones de personas?

Si eliminamos sus viñetas ahora, si suprimimos el trabajo por el que perdieron la vida, los estamos matando otra vez

Para The Economist, en el otro extremo, censurar fotografías, pixelarlas o limitarse a describir con palabras las portadas de Charlie Hebdo equivale a "seguir las órdenes de los terroristas". "El sentido del insulto, provocación y peligro que la CNN y otros medios tratan de evitar es un elemento absolutamente esencial de esta noticia", decía ayer el semanario británico.

"Stéphane Charbonnier, Jean Cabut, Georges Wolinski y Bernard Verlhac, los dibujantes asesinados, conocían el riesgo que asumían practicando su lacerante arte satírico. Se resistieron a censurarse y ahora están muertos. Si eliminamos sus viñetas ahora, si suprimimos el trabajo por el que perdieron la vida, los estamos matando otra vez", concluía.

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